JFK Jr. y Carolyn Bessette. Getty Images
La trágica historia de amor de JFK Jr., el último 'príncipe americano', y la publicista de Calvin Klein, Carolyn Bessette
La pareja, una de las que más interés despertó en los 90, vuelve a copar los titulares tras la emisión de 'Love Story'.
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Es difícil que alguien no conozca el destino final de John F. Kennedy Jr., hijo del fallecido presidente Kennedy y la también difunta Jackie. Pero los que no sean conocedores de su trágica historia, absténganse de leer este artículo porque se viene spoiler.
Love Story, la nueva miniserie de Ryan Murphy disponible en Disney+, retrata el idilio del hijo pequeño del matrimonio presidencial y su esposa Carolyn Bessette.
La pareja vuelve a ocupar titulares casi tres décadas después de su muerte debido a esta ficción, que rescata la cara más íntima de la última gran pareja mítica de Estados Unidos.
Él, considerado el último príncipe americano y ella, una reconocida publicista de Calvin Klein, protagonizaron una de las historias de amor que más interés despertó en la década de los 90.
Según la sinopsis oficial, la serie "narra el complejo y desgarrador viaje de una pareja cuyo amor íntimo se convirtió en una obsesión nacional". Sus nueve episodios recorren desde los primeros encuentros hasta los días previos al accidente aéreo de 1999.
La pareja en Tribeca, Nueva York.
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Fue el modisto estadounidense para el que trabajaba Carolyn quien presentó a la pareja en una exclusiva fiesta en Nueva York. Fue un flechazo a primera vista, aunque a ella le costaría más reconocer sus sentimientos por el soltero más deseado del momento.
Después de aquel primer encuentro casual, John quiso conocer más sobre esa mujer de larga melena y estilo minimalista, que acabaría convirtiéndose en un referente de moda.
Se presentó en Madison Avenue, en el Upper East Side, donde Calvin Klein tenía su gran showroom y flagship. Pidió una cita para una prueba de trajes y, aunque Carolyn solía trabajar con la colección femenina, Calvin Klein decidió que fuera ella, "la más carismática de la planta de ventas", quien le atendiera personalmente.
Él salió del fitting fascinado, con varios trajes nuevos y el contacto de aquella rubia reservada que no parecía impresionada por el apellido Kennedy.
Sus primeras citas estuvieron marcadas por la desconfianza de ella, que provocaron que no cayera rendida a sus pies. Un hecho insólito para Kennedy Jr. quien estaba acostumbrado a todo lo contrario.
Tampoco es de extrañar la actitud de Carolyn porque al comienzo de su romance con el príncipe americano, él seguía viéndose con su última novia, Daryl Hannah.
Compromiso
Desde el principio la historia de Kennedy Jr. y Bessette estuvo marcada por un escrutinio feroz: paparazzi, titulares diarios y rumores constantes que transformaron su vida privada en un espectáculo nacional.
La pequeña iglesia de madera donde se casaron. Getty Images
Carolyn nunca buscó la fama y sufrió de manera especialmente dura la persecución de la prensa.
En 1994, ya sin terceras personas de por medio, lo suyo dejó de ser un romance intermitente para convertirse en una relación formal que avanzó hacia el compromiso.
John le pidió matrimonio en un barco frente a Martha’s Vineyard; ella no aceptó de inmediato y tardó semanas en decir que sí, una duda que la serie utiliza para subrayar sus miedos ante la exposición pública.
Su boda con Carolyn, vestida de Narciso Rodríguez y una estricta seguridad para evitar filtraciones, se convirtió de inmediato en uno de los enlaces más comentados del fin de siglo, consolidándolos como la pareja más icónica de Nueva York.
Se casaron en septiembre de 1996 en una ceremonia secreta en Cumberland Island (Georgia), lejos de los focos y rodeados solo de un reducido círculo de familiares y amigos.
A la isla casi virgen solo se podía acceder en barco o avioneta. Unas 40 personas, invitadas cinco días antes y sin saber siquiera que iban a una boda, fueron testigos del romántico enlace -la pequeña iglesia de madera estaba iluminada con velas-.
El mundo supo del enlace una semana más tarde.
El trágico final
Carolyn nunca se sintió cómoda con la fama. Getty Images
Tras la boda secreta, se instalaron en el loft de Tribeca y se convirtieron en la pareja más vigilada de Nueva York. El matrimonio -que no tuvo descendencia- sufrió las mismas turbulencias que el principio de su relación.
Discusiones, rumores de infidelidad y la decisión de acudir a terapia de pareja forman parte del relato.
Justo antes de su trágico final, aunque la pareja estaba intentando salvar su matrimonio, había protagonizado una fuerte discusión.
El 16 de julio de 1999, John pilotaba la avioneta Piper Saratoga con la que viajaba junto a Carolyn y su cuñada Lauren Bessette desde Nueva Jersey hasta Martha’s Vineyard, donde iban a asistir a una boda familiar.
El aparato se precipitó al océano Atlántico y los tres murieron en el impacto, en un accidente que reforzó la leyenda de la maldición Kennedy y congeló para siempre la imagen de la pareja como amantes malditos.
La pareja en un acto benéfico en 1999. Getty Images
Investigaciones posteriores apuntaron a la desorientación espacial del piloto en condiciones de baja visibilidad, sumada a su experiencia limitada y a que aún se recuperaba de una lesión de tobillo, como causas del siniestro.
La noticia conmocionó a Estados Unidos y al mundo, que despidieron no solo al príncipe de Camelot, sino también a la mujer que, pese a su carácter discreto, se había convertido en un icono de estilo.