Catherine O'Hara y su marido Bo Welch en 1997.

Catherine O'Hara y su marido Bo Welch en 1997. Gtres

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El lado íntimo de Catherine O'Hara: un matrimonio de 30 años, dos hijos y un cuadro médico que marcó su vida

La actriz de 'Solo en Casa' ha fallecido a los 71 años, dejando atrás una impecable carrera y manteniendo su vida personal alejada del foco mediático.

Más información: Muere a los 71 años Catherine O'Hara, la actriz que interpretó a la madre de Kevin en la legendaria 'Solo en casa'

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Hollywood despide a uno de esos rostros que, sin buscar protagonismo fuera de la pantalla, terminaron formando parte de la memoria emocional de varias generaciones: Catherine O’Hara.

La actriz que convirtió la figura de madre en un símbolo universal de ternura, humor y cercanía, ha fallecido a los 71 años, dejando tras de sí una trayectoria tan brillante como reservada.

Nació en Toronto en 1954 y murió por causas que, por el momento, no han sido reveladas, según ha informado el medio especializado TMZ. Eso sí, pero su desaparición deja un profundo vacío en el mundo del entretenimiento.

Lejos del bullicio habitual de Hollywood, O’Hara construyó su historia personal sobre pilares sólidos: familia, estabilidad y una marcada voluntad de preservar su intimidad más allá del foco mediático.

Catherine O'Hara en una de sus películas.

Catherine O'Hara en una de sus películas. Gtres

Durante décadas, la actriz logró mantener una separación casi ejemplar entre su carrera pública y su esfera más privada. Esa dualidad definió tanto su personalidad como la imagen que proyectó ante el público.

Catherine Anne O’Hara nació el 4 de marzo de 1954 en Toronto, en el seno de una familia católica de ascendencia irlandesa. Fue la sexta de siete hermanos, una posición que ella misma describió en varias ocasiones como fundamental en su desarrollo personal.

Crecer rodeada de una familia numerosa, donde el humor era parte de la vida cotidiana, alimentó su instinto cómico desde una edad temprana.

La actriz solía atribuir a esa infancia llena de conversaciones cruzadas y bromas constantes su habilidad para la improvisación. Aquella casa familiar no solo le dio seguridad, sino también una forma natural de entender la comedia diferente, haciendo que eso fuese una de sus grandes señas de identidad.

Aunque su carrera estuvo vinculada desde joven al mundo de la comedia, su vida sentimental no ocupó titulares durante sus primeros años de fama.

Mantuvo algunas relaciones dentro del entorno de actores del grupo Second City, pero evitó siempre convertir su vida amorosa en un espectáculo público. Su gran historia de amor llegaría tiempo después, casi por casualidad.

Fue durante el rodaje de Beetlejuice en 1988 cuando conoció al diseñador de producción Bo Welch. El romance surgió entre bambalinas y paseos por Vermont, en un ambiente creativo que terminó creando una gran conexión personal.

Catherine O'Hara y su marido Bo Welch en un acto público.

Catherine O'Hara y su marido Bo Welch en un acto público. Gtres

Tanto es así que cuentan las malas lenguas que fue el mismísimo Tim Burton (67) quien habría ejercido de "celestino" para animar al director a invitarla a salir.

Tres décadas de amor

La pareja consolidó su relación lejos del ruido mediático y contrajo matrimonio el 25 de abril de 1992. Desde entonces, compartieron más de tres décadas juntos, convirtiéndose en uno de los matrimonios más estables y discretos de la industria cinematográfica americana.

La familia creció con la llegada de sus dos hijos, Matthew, nacido en 1994, y Luke, en 1997. Ambos siguieron, de algún modo, los pasos profesionales de sus padres, aunque lo hicieron tras las cámaras.

Los dos trabajaron en departamentos técnicos relacionados con la construcción y el diseño de sets, e incluso colaboraron en la exitosa serie Schitt’s Creek, que supuso uno de los mayores éxitos en la carrera de su madre.

O’Hara defendió con firmeza la idea de ofrecer a sus hijos una vida lo más normal posible. Evitó exponerlos en alfombras rojas y redujo al mínimo las referencias públicas a su vida familiar.

Eso sí, cuando hablaba de ellos, lo hacía a través de anécdotas y cargadas de humor, evitando siempre entrar en detalles personales.

Aunque terminó adquiriendo la nacionalidad estadounidense, la actriz mantuvo siempre un fuerte vínculo emocional con Canadá. Su educación católica y sus raíces irlandesas formaron parte esencial de su identidad, algo que ella misma mencionaba con frecuencia.

Catherine O'Hara. Foto: EFE.

Catherine O'Hara. Foto: EFE.

Esa conexión con sus orígenes se reflejaba en su forma de entender la familia y el hogar como espacios prioritarios.

La fama, que llegó con personajes tan populares como la madre de Solo en casa o la extravagante Moira Rose en Schitt’s Creek, nunca alteró su carácter reservado.

De hecho, no solo con su vida personal, O’Hara también lo hacía con sus pensamientos y opiniones. Pocas veces se le escuchó hablar de política, evitaba la sobreexposición en redes sociales y solía transformar las preguntas más personales en respuestas cargadas de ironía. Una forma divertida de evitar hablar de su familia.

Quienes trabajaron con ella coinciden en describirla como una mujer profundamente doméstica. Se sentía más cómoda en casa, compartiendo tiempo con su marido y sus hijos, que en el circuito social de Hollywood.

Cuadro médico distintivo

En el plano más íntimo, O’Hara convivía con una condición médica poco frecuente llamada dextrocardia con situs inversus, por la que el corazón y otros órganos se sitúan en el lado opuesto del cuerpo.

Nunca convirtió este rasgo en un elemento negativo, sino que lo asumió como una particularidad más dentro de su vida. Su actitud siempre fue lo que le salvó en este aspecto.

La muerte de Catherine O’Hara cierra el capítulo de una intérprete que supo equilibrar el éxito profesional con una vida personal construida desde la discreción.