El príncipe Abdul Mateen, con su padre, el sultán Haji Hassanal Bolkiah de Brunéi, en una imagen de sus redes sociales.

El príncipe Abdul Mateen, con su padre, el sultán Haji Hassanal Bolkiah de Brunéi, en una imagen de sus redes sociales. @tmski

Casas Reales GIRO EN EL REINADO

De la pena de muerte por lapidación al turismo global: el plan del príncipe Abdul Mateen para lavar la imagen de Brunéi

El hijo del sultán Haji Hassanal Bolkiah, actual ministro de Asuntos Exteriores, abandera una estrategia para suavizar el rostro del régimen absolutista del país.

Más información: Un palacio de 1.788 dormitorios y hoteles de lujo en Londres: el patrimonio de Abdul Mateen, el príncipe 'influencer' de Brunéi

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En el pequeño pero inmensamente rico sultanato de Brunéi, encaramado en la isla de Borneo, soplan vientos de modernización.

El príncipe Abdul Mateen (34 años), el décimo hijo del sultán Hassanal Bolkiah (80) y auténtico fenómeno global de la diplomacia digital, ha tomado definitivamente las riendas de la proyección internacional del país.

Su misión responde a un claro objetivo estratégico: transformar la percepción global y atraer a los turistas internacionales a su país, uno de los pocos países del mundo gobernados por una monarquía absoluta islámica.

Un estado absolutista

Es precisamente la naturaleza de dicho Estado absoluto, así como las decisiones de su monarca, la que ha ido mermando considerablemente la reputación de Brunéi a lo largo de los años.

El prestigio de la nación ha quedado severamente dañado a causa de medidas que violan los derechos humanos.

La inexistencia de bares, discotecas ni vida nocturna (está prohibida la venta y el consumo público de alcohol) es solo una mera anécdota comparada con las durísimas leyes del Código Penal de la Sharia y en sus estrictas regulaciones sobre el orden público y la religión.

En 2019, el sultán reintrodujo la pena de muerte por lapidación para castigar el adulterio (zina), la violación y las relaciones homosexuales entre hombres (liwat).

La barbarie de las leyes en Brunéi permiten también la amputación de las extremidades en casos de delito de robo (corte de la mano derecha en la primera ofensa y del pie izquierdo en la reincidencia), así como los azotes y la flagelación como sanción corporal común para delitos como el consumo de alcohol, el aborto o la conducta sexual entre mujeres (musahaqah).

Cabe apuntar que, tras la ola de indignación internacional que generaron tan draconianas iniciativas, el monarca anunció una moratoria de facto sobre su ejecución práctica. La severas sanciones siguen escritas en el código penal, pero no se aplican de manera efectiva.

Hace apenas unos días, el sultán retiró todos los títulos y dignidades a su nuera, la princesa Pengiran Raabi'atul Adawiyyah, esposa del príncipe Abdul Malik, cuarto en la línea de sucesión al trono debido a "acciones inapropiadas" que habrían empañado el buen nombre de la Familia Real.

Ante semejante telón de fondo, la encomienda que se ha puesto por delante el príncipe Abdul Mateen es ardua.

Pero lo tiene claro: quiere hacer de Brunéi un destino turístico de interés global. Un lugar de vacaciones capaz de atraer a viajeros de todo el mundo gracias a los principales encantos del territorio. Para ello ha de manejar muy bien sus hilos en su recién estrenado cargo en el gobierno.

Príncipe... y ministro de Exteriores

El paso definitivo en esta metamorfosis en la imagen pública de Brunéi se produjo el pasado 4 de junio, cuando el propio sultán remodeló su gabinete y cedió la cartera de Asuntos Exteriores a Mateen, situando junto a él a Erywan Yusof como ministro II.

Lejos de ser un nombramiento cosmético, el joven canciller ha tardado tan solo 16 días en poner sobre la mesa su primera gran apuesta de Estado.

El pasado 20 de junio, el príncipe Mateen presentó oficialmente la campaña Visita Brunéi 2027, una iniciativa concebida para coincidir con el 60º aniversario de la ascensión al trono de su progenitor.

Bajo el sugerente lema La Morada de la Paz, y escoltada por las mascotas oficiales, Awang y Dayang, la campaña busca proyectar la tranquilidad, la hospitalidad y la identidad única de la Monarquía Islámica Malaya.

Nueva campaña de turismo 'eco'

Como subrayó el ministro de Economía y Comercio, Awang Haji Abdul Manaf bin Haji Metussin, el plan involucra a todas las agencias del gobierno y comunidades locales para diversificar una "economía hiperdependiente del petróleo".

El reto consiste en conseguir que el visitante no se limite a una escapada relámpago de tres días, sino que se adentre en joyas como la centenaria aldea flotante de Kampong Ayer o la selva virgen del Parque Nacional Ulu Temburong, considerado un referente de ecoturismo y biodiversidad protegida en Borneo.

Cierto es que en materia de riqueza biológica, Brunéi es inigualable: cerca del 70% del país sigue cubierto por selva tropical primaria.

También cuentan con joyas arquitectónicas de enorme valor patrimonial. Es el caso de la mezquita Sultan Omar Ali Saifuddien, una de las más hermosas de Asia, cuya cúpula está cubierta de oro puro.

Por su parte, la mezquita Jame' Asr Hassanil Bolkiah, la más grande del país, es otro bastión artístico. Fue construida para conmemorar las bodas de plata del actual sultán. Cuenta con 29 cúpulas de oro (en referencia al 29.º sultán de Brunéi) e interiores de mármol decorados con azulejos artesanales.

Sin embargo, tras el escaparate del Jubileo de Diamante (el sultán celebra sus 60 años de reinado), la lectura geopolítica es clara: Mateen está desplegando una calculadísima estrategia de soft power para lavar la imagen de la nación.

Gracias a los paquetes turísticos que ya se ofertan en las redes sociales de la Oficina de Turismo de Brunéi se pretende reemplazar los viejos titulares sobre tiranía y fanatismo por imágenes de paisajes vírgenes y apertura cultural.

El abismo entre padre e hijo

Las iniciativas de Abdul Mateen, considerado fuera de sus fronteras el príncipe influencer por sus aires de renovación y su frenética actividad en redes sociales, contrastan de forma radical con la trayectoria de su padre. Un maestro del reinado estilo manu militari.

Hassanal Bolkiah, que tras la muerte de la reina Isabel II de Inglaterra se convirtió en el jefe de Estado más longevo del mundo, lleva en el poder desde octubre de 1967 y encarna una forma de gobernar y de vivir que parece extraída de otro siglo.

Obseso del control, su figura no es, en absoluto, representativa: tiene el dominio político, judicial, militar y religioso de Brunéi.

El príncipe Abdul Mateen, hijo del sultán Haji Hassanal Bolkiah de Brunéi, asumió el pasado junio la cartera de Asuntos Exteriores del país.

El príncipe Abdul Mateen, hijo del sultán Haji Hassanal Bolkiah de Brunéi, asumió el pasado junio la cartera de Asuntos Exteriores del país. @tmski

Con un patrimonio estimado en casi 30.000 millones de euros, que lo sitúa al nivel de excéntricos monarcas como el rey Rama X de Tailandia (75), el sultán reside en el Istana Nurul Iman, acreditado como el palacio residencial más grande del mundo.

El palacio es una mole de 200.000 metros cuadrados dotada de 1.788 habitaciones, 250 baños, 44 escaleras y 18 ascensores. En él vive con su actual esposa, su prima directa, la reina Saleha (79), quien sigue presidiendo el protocolo de palacio y recibiendo a las consortes en las visitas de Estado.

La vida sentimental de Bolkiah, cabe recordar, ha sido un folletín. Ha tenido 12 hijos con tres mujeres, de las cuales se ha divorciado de dos.

Sus exmujeres son Mariam Abdul Aziz, exazafata de Royal Brunei Airlines y madre del propio príncipe Mateen. Fue despojada de todos sus títulos en 2003 tras 21 años de matrimonio. Años después de la separación, copó portadas tras demandar a su guardaespaldas por robarle joyas de diamantes y sustituirlas por réplicas.

Otra de sus exesposas es Azrinaz Mazhar Hakim (46), una conocida presentadora de televisión 30 años menor que el sultán. Tras la separación en 2010 por "razones especiales", no solo perdió sus títulos: también la custodia de sus dos hijos.

La era del algoritmo

A los escándalos y las tragedias familiares, como el fallecimiento en 2020 del príncipe Azim a los 38 años por una insuficiencia orgánica derivada de una enfermedad autoinmune, se sumó el verdadero terremoto internacional: el endurecimiento del código penal de Brunéi.

Cuando el sultán instauró la pena de muerte por lapidación para castigar la homosexualidad y el adulterio, la indignación global desató boicots a sus hoteles de lujo en Europa y Estados Unidos, acrecentados por los rumores que rodeaban la vida privada de la familia real.

El príncipe Abdul Mateen es uno de los 12 hijos del sultán Haji Hassanal Bolkiah.

El príncipe Abdul Mateen es uno de los 12 hijos del sultán Haji Hassanal Bolkiah. @tmski

Aquella presión, que dio paso a la congelación de la pena capital, ha dado paso a un escenario bien distinto.

Actualmente, la salud del anciano sultán da muestras de desgaste. El año pasado tuvo que ser ingresado de urgencia en Kuala Lumpur por un cuadro de agotamiento agudo.

Si bien sus recientes apariciones públicas junto a líderes como Vladimir Putin (73) buscan transmitir normalidad, las informaciones sobre su evolución apuntan a un debilitamiento generalizado. Esto explicaría el relevo generacional en la figura de Abdul Mateen.

El príncipe Abdul Mateen, con su mujer, en una imagen de sus redes sociales.

El príncipe Abdul Mateen, con su mujer, en una imagen de sus redes sociales. @tmski Instagram

Royal 'influencer'

El príncipe se erige como el dique de contención perfecto. Es la viva imagen de la modernidad. Es joven, guapo, y está sobradamente preparado.

Formado en la Real Academia Militar de Sandhurst, -la misma en la que se formaron los príncipes Guillermo y Harry, Winston Churchill o el rey Alfonso XII de España, estudió Ciencias Políticas Internacionales en el King's College de Londres.

Poseedor de una telegenia envidiable, Abdul Mateen ha asumido el reto de pulir las aristas de una monarquía absoluta. No lo tiene fácil, pero su empeño, de momento, parece salirle a pedir de boca.

Hasta la fecha, lo que proyecta en las social media no es más que el retrato de un royal 2.0. Casado con Anisha Rosnah desde 2024 y padre de una niña llamada Zahra Mariam Bolkiah (nacida el 8 de febrero de 2026), cuenta con 3,2 millones de followers en Instagram.

El príncipe Abdul Mateen de Brunéi, con su mujer, Anisha Rosnah binti Adam, en las carreras de Ascot, en el Reino Unido.

El príncipe Abdul Mateen de Brunéi, con su mujer, Anisha Rosnah binti Adam, en las carreras de Ascot, en el Reino Unido. @tmski @tmski

En dicha cuenta muestra sus participaciones en campeonatos de polo, sus proezas como piloto militar o imágenes de su glamourosa vida en pareja. Todo ello lo han hecho convertirse en la cara amable del reino.

Queda por ver si su Visita Brunéi 2027 logrará que el mundo entero olvide las sombras de la lapidación y los excesos de su padre amparados en el derecho divino para concentrarse, únicamente, en la belleza de sus selvas.