Sarah Ferguson y Sean Diddy Combs en un fotomontaje de EL ESPAÑOL.

Sarah Ferguson y Sean Diddy Combs en un fotomontaje de EL ESPAÑOL. Gtres

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Sarah Ferguson y el rapero Sean 'Diddy' Combs habrían estado juntos: su affaire como "amigos con derecho" que duró 10 años

Un nuevo libro del escritor y biógrafo Andrew Lownie ha zarandeado de nuevo los cimientos de la Familia Real británica. El entorno de ella lo niega.

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La Familia Real británica vuelve a situarse en el centro de la polémica. Un nuevo libro del escritor y biógrafo Andrew Lownie ha reabierto viejas heridas y generado un terremoto mediático en Reino Unido en las últimas horas.

De acuerdo a lo expuesto por este biógrafo, Sean 'Diddy' Combs (56), actualmente en prisión por tráfico de personas con fines de prostitución, presumió durante años de haber mantenido una relación íntima con Sarah Ferguson (66), exduquesa de York.

Las acusaciones, recogidas en la edición de bolsillo actualizada del libro Entitled, han sido calificadas de "manifiestamente falsas" por fuentes cercanas a Ferguson, pero el impacto ya está servido.

Según Lownie, Combs -conocido anteriormente como P. Diddy- habría afirmado en círculos privados que él y Ferguson mantuvieron una relación de "amigos con derecho" que se prolongó durante 10 años.

El rapero, en una imagen de archivo.

El rapero, en una imagen de archivo. Gtres

El rapero, cuya fortuna personal se ha estimado en 1.000 millones de dólares, habría llegado incluso a alojarse con ella en hoteles de lujo, incluyendo uno de siete estrellas cuyo precio superaba las 50.000 libras por noche.

El autor sostiene que Combs se jactaba de estos encuentros, que supuestamente comenzaron en 2004. La reacción desde el entorno de Ferguson no se hizo esperar.

Una fuente cercana a la exduquesa calificó las afirmaciones como "una completa tontería inventada, descaradamente falsa y otra acusación falsa más por su parte".

Sin embargo, la publicación del libro ha reavivado el interés mediático por la vida privada de la exesposa del príncipe Andrés, especialmente en un momento en el que la Familia Real británica atraviesa una etapa de escrutinio constante.

El libro detalla que Combs y Ferguson se conocieron en 2002 en una fiesta organizada en Nueva York por Ghislaine Maxwell, actualmente cumpliendo una condena de 20 años por tráfico sexual de menores.

Maxwell, entonces pareja intermitente del pedófilo Jeffrey Epstein, mantenía una relación de amistad con Ferguson, lo que habría facilitado el primer contacto entre la exduquesa y el rapero.

Sarah Ferguson junto a su exmarido, el expríncipe Andrés.

Sarah Ferguson junto a su exmarido, el expríncipe Andrés. Gtres

A partir de ese encuentro, según Lownie, ambos habrían iniciado una relación secreta dos años más tarde.

El autor cita a un allegado de Combs que asegura que el rapero hablaba abiertamente de sus encuentros con Ferguson y que incluso habría lanzado en 2006 su perfume Unforgivable inspirado en ella y en "cómo le gustaba que oliera un hombre".

La supuesta relación habría incluido encuentros en hoteles de lujo en Europa y África, siempre según las fuentes citadas por Lownie.

Ninguna de estas afirmaciones ha sido corroborada por pruebas documentales, y el entorno de Ferguson insiste en que se trata de una invención destinada a generar titulares.

Combs, entre escándalos y condenas

Diddy junto a Naomi Campbell.

Diddy junto a Naomi Campbell. Gtres

La publicación del libro coincide con uno de los momentos más oscuros en la vida de Sean Combs.

El año pasado, el rapero fue condenado a 50 meses de prisión y a una multa de 500.000 dólares tras ser declarado culpable de tráfico de personas con fines de prostitución.

Además, previamente había llegado a un acuerdo extrajudicial en una demanda por agresión y abuso sexual presentada por su expareja, la cantante Cassie Ventura.

El historial judicial de Combs añade una capa de controversia a las afirmaciones del libro. Para algunos analistas, su situación actual podría restar credibilidad a las supuestas confesiones sobre Ferguson.

El libro de Lownie no sólo apunta a Ferguson. También incluye un episodio relacionado con el expríncipe Andrés (66), cuyo nombre ha estado ligado durante años al escándalo Epstein.

Según el autor, Andrés era tan impopular entre sus compañeros de la Marina Real que, en una ocasión, un submarinista habría tomado uno de sus guantes de vuelo, lo habría llevado al baño para "hacer algo indescriptible" y luego lo habría devuelto al lugar donde estaba.

El gesto, según el libro, elevó la moral de la tripulación. Este tipo de anécdotas, aunque anecdóticas, contribuyen a reforzar la imagen de una Casa de York marcada por la controversia, la división y la pérdida de prestigio público.

El susto de Andrés

Hace unos días, el expríncipe Andrés vivió un episodio inquietante cuando un encapuchado logró acercarse peligrosamente a su residencia en Windsor.

Según la información difundida por medios británicos, el individuo burló parte del perímetro exterior y avanzó hasta una zona próxima a la entrada antes de ser interceptado por el personal de seguridad.

El expríncipe Andrés, en una fotografía de archivo.

El expríncipe Andrés, en una fotografía de archivo.

Aunque no llegó a producirse un enfrentamiento físico, la intrusión generó una alerta inmediata y obligó a activar los protocolos de emergencia, dada la sensibilidad que rodea actualmente al duque de York y el historial de incidentes de seguridad en propiedades reales.

El asaltante, según The Telegraph, fue arrestado el miércoles bajo sospecha de "ofensas al orden público" y porque se encontró en su haber "un arma ofensiva", aunque no parece que la blandiera cuando se dirigió al expríncipe.

Se desconoce también qué tipo de insultos profirió contra el hermano del rey Carlos III (77).