Mohamed VI y su hijo Moulay Hassan.

Mohamed VI y su hijo Moulay Hassan.

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Moulay Hassan, cada día más cerca de ser rey de Marruecos: el nombramiento de Mohamed VI que cambia el rumbo del país

La decisión se interpreta como un movimiento estratégico en un momento en el que la salud del soberano ha limitado su presencia pública.

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Marruecos ha dado un paso significativo en la configuración de su futuro institucional con el nombramiento del príncipe heredero Moulay El Hassan (23 años) como Coordinador de las oficinas y servicios del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Reales (FAR).

El anuncio, difundido mediante un comunicado del Gabinete Real, marca un punto de inflexión en la preparación del heredero para asumir responsabilidades ejecutivas dentro del aparato estatal.

El cargo no es simbólico. Se trata de la misma función que desempeñó el actual monarca, Mohamed VI (62), en 1985, cuando su padre, Hassan II, comenzó a introducirlo en los engranajes del poder.

La decisión se interpreta como un movimiento estratégico en un momento en el que la salud del soberano ha limitado su presencia pública y ha intensificado la necesidad de consolidar la continuidad institucional.

Moulay Hassan y Mohamed VI en un acto institucional.

Moulay Hassan y Mohamed VI en un acto institucional. Gtres

Hasta ahora, Moulay Hassan había acompañado a su padre en actos oficiales y representaciones diplomáticas, pero su papel se mantenía en un plano protocolario.

Con este nuevo nombramiento, el príncipe pasa a ocupar un puesto operativo dentro del Ejército, una institución considerada el pilar fundamental de la estabilidad del país.

Las FAR, históricamente vinculadas a la figura del monarca, desempeñan un papel central en la cohesión del Estado.

Integrar al heredero en su estructura interna supone asegurar que conozca de primera mano los mecanismos de mando y que establezca vínculos sólidos con la cúpula militar.

Según analistas marroquíes, este movimiento refuerza la legitimidad del futuro Hassan III -nombre que adoptará al ascender al trono- y prepara el terreno para una transición ordenada.

La trayectoria del príncipe heredero ha estado marcada por una exposición temprana a los asuntos de Estado.

A diferencia de otros herederos europeos, cuya incorporación a la vida pública suele ser gradual, Moulay Hassan ha asumido responsabilidades desde la adolescencia.

Moulay Hassan, heredero al trono de Marruecos, en la inauguración de la Copa de África, en Rabat.

Moulay Hassan, heredero al trono de Marruecos, en la inauguración de la Copa de África, en Rabat. Reuters Gtres

Con solo 15 años representó a su padre en funerales de Estado y participó en encuentros diplomáticos de alto nivel.

Uno de los episodios más recordados fue su papel durante la visita oficial de los Reyes de España a Marruecos en 2019.

Sentado junto a Mohamed VI durante la firma de acuerdos bilaterales, el joven heredero mostró una soltura que llamó la atención de observadores internacionales.

Su educación ha combinado tradición y modernidad. Formado en el Colegio Real, ha seguido estudios especializados en Técnicas Aeronáuticas en Marrakech, impulsado por su interés por la aviación.

Quienes han trabajado con él describen a Moulay Hassan como un joven que encarna una dualidad característica de la nueva generación de líderes.

Moulay Hassan en el Longines Global Champions Tour.

Moulay Hassan en el Longines Global Champions Tour. Getty Images

En el ámbito institucional, su imagen se consolidó en 2016 cuando se hizo viral un gesto suyo durante un acto oficial: retiró la mano en un besamanos, una actitud interpretada como un guiño a la modernización de la monarquía.

Fuera del foco público, mantiene aficiones comunes entre los jóvenes marroquíes, como el seguimiento del fútbol -especialmente del FC Barcelona- y la práctica deportiva.

También conserva una relación cercana con su madre, Lalla Salma, con quien pasa temporadas privadas lejos de la atención mediática.

El nombramiento de Moulay Hassan llega en un contexto en el que la sucesión ocupa un lugar central en el debate político y social del país.

Las limitaciones de salud del rey Mohamed VI han alimentado especulaciones sobre el ritmo de la transición, y la decisión de otorgar al heredero un cargo de peso en las FAR se interpreta como una respuesta clara a esas inquietudes.