Juan Carlos I, en silla de ruedas, en una fotografía tomada hace un tiempo. Gtres
Las dos fotos de Juan Carlos que levantan suspicacias: de estar "excelentemente bien" a dejarse fotografiar en silla de ruedas
Carlos Herrera, amigo del Emérito, ha dado a conocer la realidad física de éste. Una experta en Casas Reales desliza a EL ESPAÑOL que "es una estrategia".
Más información: El rey Juan Carlos se reúne con Carlos Herrera en Abu Dabi y se sincera sobre su salud: "Me encuentro excelentemente bien"
"Estoy excelentemente bien", ha aseverado Juan Carlos I (88 años) en los últimos días, al tiempo que añade: "Tengo los achaques normales de mi vida. (...) Ya me gustaría tener 20 años". Juan Carlos está cansado de que su salud sea objeto de debate de cuando en cuando.
En las últimas horas, el tsunami informativo lo ha desatado una fotografía del anterior rey de España en silla de ruedas, posando junto a su buen amigo Carlos Herrera (68) en un hotel de Abu Dabi. Todos se preguntan por qué está postrado en silla Juan Carlos; qué le pasa.
Una suerte de inquietud que, en realidad, viene de lejos. "Que dejen de matarme. Me encuentro muy bien. Me cuido y hago ejercicio todos los días", apostilló en ¡HOLA! el que fue monarca de España durante 39 años.
Dice no entender la necesidad de poner el foco en su mala salud de hierro, cuando Juan Carlos está bien. Cierto es que cada vez que aparece una imagen del monarca con problemas de movilidad o siendo ayudado por dos personas para poder caminar, saltan las alarmas.
"Lo que os gusta es matarme y ponerme un pino en la tripa", espetó el padre de Felipe VI (57) en otro momento. Esta cuestión, cuentan sus amigos, le molesta por encima de otras consideraciones: que se dibuje a un rey emérito débil o renqueante, le repatea.
No obstante, en honor a la verdad, y con la hemeroteca como testigo, Juan Carlos -o personas de su entorno más próximo hablando por él- también se ha excusado en su maltrecha salud para no acudir a diversos compromisos, de carácter familiar y privado. El último: el funeral de Irene de Grecia.
Entonces se pretextó que el Emérito no podía desplazarse desde Abu Dabi ni a Madrid ni a Atenas porque su salud no le permitía afrontar un vuelo de tantas horas para tan poco tiempo; que esos desplazamientos ya no le eran aconsejables. Entonces, creció la preocupación de nuevo.
El mismo día de la muerte de Irene de Grecia, Al-Bader Al-Sabah, gran amigo de Juan Carlos y presidente de la Federación Acuática Asiática, publicó una foto con el Emérito que terminó por levantar todas las suspicacias. En la imagen se veía a un Juan Carlos desmejorado.
El rey emérito Juan Carlos y Al-Bader Al-Sabah.
¿Cuál es la realidad física y médica de Juan Carlos I? ¿Está el Emérito bien de salud en Abu Dabi o existe preocupación o cierta alarma en torno a su estado? Laurence Debray (50), la biógrafa oficial del exrey, deslizó hace unas semanas que éste "está envejeciendo" y tiene problemas "serios".
"Sus doctores le recomiendan que descanse más, pero le cuesta mucho hacerlo, no está en su carácter. (...) Se niega a envejecer", abundó la francesa. Estas palabras, más que restar gravedad a su estado, azuzaron más la controversia en torno a la realidad del monarca.
Una delicada situación que, en los últimos días, ha añadido importantes novedades. Dos buenísimos amigos de Juan Carlos I se han desplazado a Emiratos Árabes para verlo y estar con él. Estos son el expresidente José María Aznar (72) y el periodista Carlos Herrera (68).
Más allá de la instantánea que colgó en redes sociales el marido de Ana Botella (72) -en la que ensalzó la figura clave del Emérito en las "libertades" y la "democracia" de España-, la fotografía con la que inmortalizó su visita Carlos Herrera no ha dejado indiferente a nadie.
José María Aznar y Juan Carlos I, en una imagen tomada hace unos días en Abu Dabi.
En la imagen aparece Juan Carlos, al lado de su amigo periodista, postrado en una silla de ruedas. Sonriente, bien vestido con una favorecedora chaqueta de traje azul claro, y de aparente buen humor, pero limitado más que nunca en su movilidad: sentado en una silla.
Una imagen, qué duda cabe, aceptada por el Emérito para su difusión. Consentida por él para que llegue a los españoles. A España, a su patria. ¿Por qué ha querido Juan Carlos dejarse fotografiar así? Para arrojar luz sobre esta cuestión, EL ESPAÑOL ha contactado con voces expertas.
¿Es una estrategia? ¿Lleva esta imagen un mensaje oculto? ¿Quiere decir algo? "Creo que existe una estrategia para ir gradualmente dándonos a conocer la situación real física de Juan Carlos, con una información dosificada", opina Ana Polo, experta en Casas Reales.
Abunda Polo: "Estas imágenes no son casuales. Tampoco es casual la imagen con José María Aznar. A mí hay episodios que me han sorprendido en los últimos meses, como que no fuera al entierro de Irene de Grecia, cuando sí que fue al de Constantino, por ejemplo".
Juan Carlos, en silla de ruedas en 2023, en la boda del príncipe heredero Hussein de Jordania y Rajwa. Gtres
El que Juan Carlos no viajara para despedir a la hermana de la emérita Sofía (87), en opinión de esta experta, despertó controversia: "Un señor que nos lo habían vendido como que podía ir y venir a Sanxenxo, hacer regatas... nos dicen que no puede moverse de Abu Dabi".
Sostiene esta experta que las dos fotografías del Emérito con Aznar y Herrera también son una manera de "capear" el escándalo: "Creo que poco a poco nos van introduciendo a un Juan Carlos en silla de ruedas. También está el debate de que este señor podría que volver a España".
"Ya se está planteando la posibilidad de que pase sus últimos años en España y que pueda morir -esperemos que todavía le quede mucho tiempo de vida- en España", agrega Ana. Es una maniobra, se apostilla, orquestada por el propio Juan Carlos: "No por Casa Real".
"La narrativa que se quiere hacer ver es 'pobrecito Juan Carlos, que está bastante mal, que va en silla de ruedas", concluye, a ese respecto, Polo. Esta mujer, además, arguye que se está "preparando el terreno" para que el Emérito vuelva.
"Incluso podría ser una vuelta a la Zarzuela, que no extrañe a nadie. También podría estar preparándonos para una semireconciliación con Sofía, de dos personas que quieren hacerse compañía en los últimos años de su vida", remacha.
Por otro lado, la periodista Carmen Duerto opina que Juan Carlos "se ha dado cuenta y es consciente de que su biógrafa francesa no consigue los objetivos que él quiere, al revés, le resta. Necesita la artillería pesada que pueda calar en los españoles".
Duerto va más allá y apunta a que la figura de Carlos Herrera es clave: "También es un buen momento de poner en marcha la tercera biografía autorizada, la de Carlos Herrera, que posiblemente tendrá más éxito y mejor acogida entre sus acólitos, a los que la francesa no parece encajarles".
En otro renglón, Pilar Eyre reflexiona: "Juan Carlos dice que quiere volver con la boca pequeña, ya que tendría que hacer declaración de bienes, renunciar a la residencia fiscal allí. Él querría volver con todas las ventajas y eso no lo conseguirá ni con este Gobierno ni con el PP".
Termina su exposición Eyre haciendo ver que el Emérito hace tiempo que se mueve en silla de ruedas, no es nuevo: "La casa de su amigo Pedro Campos, en Sanxenxo, la adaptaron. Se ha dado cuenta de que es peor verlo agarrado a dos hombres intentando mantener el equilibrio".