José Mourinho en su documental de Netflix.
Mourinho, 63 años: "Mi padre era entrenador de fútbol y mi madre maestra. Nunca les di preocupaciones ni problemas"
Netflix acaba de estrenar un documental de tres episodios en los que el entrenador luso hace balance de su trayectoria y recuerda sus humildes orígenes en Setúbal.
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José Mourinho es uno de los entrenadores más reconocibles de la historia del fútbol. El flamante nuevo entrenador del Real Madrid -es su segunda etapa-, trasciende más allá del fútbol.
Su figura, marcada por los títulos, las polémicas y una personalidad imposible de separar de sus equipos, vuelve a sus orígenes con motivo del estreno de su documental en Netflix.
Estrenado el pasado día 11, ocupa el ranking de lo más visto de la plataforma.
El técnico portugués repasa en la producción su infancia en Setúbal, la ciudad donde nació el 26 de enero de 1963, y que sigue considerando su casa. Asegura que fue allí donde aprendió buena parte de lo que después llevaría al fútbol profesional.
"Es una ciudad pequeña. En el barrio donde me crie nos pasábamos todo el día en la calle, jugando al fútbol y pasando el rato. Éramos libres, muy libres", recuerda.
"Mi madre era maestra y mi padre entrenador de fútbol", explica. Efectivamente, Félix Mourinho fue portero, internacional con Portugal y después entrenador. Su madre, Maria Júlia Carregã dos Santos se dedicaba a la educación primaria.
"En casa sabíamos muy bien lo que significaba el fútbol profesional. El fútbol profesional era un sueño, pero no una obsesión", asegura un sincero Mourinho.
Mourinho en su etapa de futbolista.
El joven José intentó seguir los pasos de su padre sobre el césped. Jugó como centrocampista en el Belenenses, el Sesimbra y el Rio Ave, pero pronto entendió que no tenía las condiciones necesarias para convertirse en un futbolista de élite.
"No era muy buen jugador, pero me tomaba el fútbol muy en serio", reconoce.
Su camino hacia los banquillos comenzó antes. Con 13 o 14 años acompañaba a su padre a los partidos y hacía informes de los rivales. Viajaba en autobús, tomaba notas y preparaba análisis tácticos que Félix Mourinho utilizaba después para preparar sus encuentros.
En los estudios tampoco siguió exactamente el camino que su madre había previsto. Maria Júlia lo matriculó en una escuela de negocios, pero Mourinho abandonó el primer día y se inscribió en Educación Física en Lisboa.
José Mourinho.
"Quería ser entrenador, pero sabía que iba a ser difícil", cuenta. Para llegar hasta allí tuvo que asumir primero que no sería jugador y que el camino habitual para alguien como él pasaba por convertirse en preparador físico.
Aquella vida tranquila quedó muy lejos de la imagen del entrenador que se ganó el apodo de The Special One. Fue tras ganar los primeros títulos con el Oporto y fichar por el Chelsea de Román Abramóvich.
Chaval "muy formalito"
"La verdad es que a mis padres nunca les di preocupaciones ni ningún problema. A la gente le cuesta creerlo porque ahora doy muchos problemas", dice con humor.
"Nunca me he emborrachado en la vida. Jamás. Fui un chaval muy formalito. Y era feliz en esa tranquilidad".
Aquel niño de Setúbal acabó ganando la Premier League con el Chelsea en su primera temporada. "En ese momento me sentí orgulloso de mis orígenes, de dónde vengo, de haber crecido en un país pequeño. Significa mucho para mí", recuerda.
"Creo que ese es mi legado. Abrí la puerta a muchos jóvenes que tenían el mismo sueño que yo", afirma.