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Pepa Romero. GTRES

Bluper DECLARACIONES

Pepa Romero (42): "La vida del reportero es gratificante, pero sacrificada. Yo he normalizado comer, cenar y estar sola"

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La televisión exige inmediatez, entrega y una capacidad de adaptación constante que pocos logran dominar con la soltura de Pepa Romero.

A sus 42 años, la periodista se ha consolidado como una de las caras más solventes y versátiles de la pequeña pantalla, asumiendo con éxito el reto de ponerse al frente de YAS verano, el sustituto de Y ahora Sonsoles durante las vacaciones estivales de Sonsoles Ónega.

Con un rigor impecable y una cercanía natural que engancha a la audiencia, la periodista ha demostrado ser mucho más que una sustituta de garantías: es una profesional todoterreno curtida en la calle.

La rutina de "reportera"

Sin embargo, alcanzar la cima de la información de actualidad no es un camino exento de renuncias. Detrás de la solvencia que demuestra ante las cámaras de Antena 3 se esconde una trayectoria marcada por el periodismo de investigación de pie de campo, un oficio apasionante que ha moldeado de forma inevitable su ritmo de vida y sus hábitos más cotidianos.

Acostumbrada a los rodajes intensos, las coberturas de última hora y los constantes desplazamientos, la comunicadora abordó abiertamente cómo el ritmo desenfrenado de la profesión acabó impactando en su forma de organizarse y alimentarse a lo largo de los años.

En una entrevista concedida a la revista Diez Minutos, Pepa Romero confesó que "la vida del reportero es muy gratificante, pero es muy sacrificada".

En su caso, se ha acostumbrado a algunas circunstancias fuera de lo común: "Yo he normalizado mucho comer sola, cenar sola, estar sola", recordaba al evocar su etapa en la calle.

Así, entre jornadas impredecibles y viajes relámpago, tuvo que adaptar sus hábitos gastronómicos a la vida de hotel, a las estaciones y a la improvisación de los menús sobre la marcha. Una soledad en la mesa que, lejos de verla como una lacra, Romero terminó integrando con naturalidad como parte del peaje de su vocación.

Pepa Romero, en la boda de Susanna Griso y Luis Enríquez, el pasado 25 de julio.

Pepa Romero, en la boda de Susanna Griso y Luis Enríquez, el pasado 25 de julio. GTRES

Boxeo, fuerza y 10.000 pasos

Para plantar cara al desgaste físico y mental que suponen las largas jornadas de trabajo en el plató y la presión del directo, Pepa Romero no confía en dietas drásticas ni en fórmulas milagrosas.

Su apuesta para mantenerse en forma descansa sobre un pilar fundamental: la constancia en el ejercicio físico.

Aunque no es partidaria de detallar un recuento obsesivo de calorías ni menús estrictos, la presentadora sí ha explicado cómo cuida su salud y su forma física en el día a día.

Para canalizar el estrés y tonificar la musculatura, combina rutinas de entrenamiento de fuerza con "pesas en casa" y sesiones de "boxeo" en Fabela Boxing, una disciplina que le permite ganar agilidad y desconectar de la vorágine informativa.

A esta rutina muscular se suma una regla de oro en su movilidad diaria: superar habitualmente una regla de oro en su movilidad diaria: "Además, hago más de 10.000 pasos al día".

En una entrevista con Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL, y Charo Izquierdo en el podcast Arréglate que nos vamos, confesó otros aspectos de su vida, como su fe ("soy creyente, creo en Dios, rezo, voy a misa"), o su pasión por la escritura: en sus ratos libres escribe "cartas a nadie". Cartas para sí misma dirigidas a su abuela Pipa o "al amor de mi vida", sin que este sea nadie en concreto.