El municipio medieval perfecto para recorrer a pie está a solo 20 km de San Sebastián.

El municipio medieval perfecto para recorrer a pie está a solo 20 km de San Sebastián. iStock

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El municipio medieval perfecto para recorrer a pie: 17.000 habitantes y un impresionante castillo-palacio del siglo X

A tan solo 20 kilómetros de San Sebastián, se encuentra un pueblo con un casco histórico declarado Conjunto Monumental.

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Merce Moreno
Publicada

Hablar de este pueblo medieval, uno de los mejores conservados de la provincia de Guipúzcoa, es hablar de tranquilidad e historia a raudales.

A escasos 20 kilómetros de San Sebastián, se sitúa Hondarribia. Su casco histórico amurallado fue declarado Conjunto Monumental por el Gobierno Vasco allá por 2001, gracias al excelente estado de conservación en el que se encontraban todos los elementos.

Situada frente a la bahía de Txingudi y cerca de la frontera francesa, la villa ha sido históricamente un enclave estratégico y defensivo, algo que aún se intuye al recorrer sus calles empedradas y contemplar sus baluartes.

El corazón de la Hondarribia medieval se encuentra dentro del recinto amurallado, donde se conservan amplios lienzos de muralla, baluartes y las dos puertas históricas de acceso, entre ellas la Puerta de Santa María, que sigue siendo una entrada simbólica al casco viejo.

Tras cruzarla, el paseante se adentra en un bello entramado de calles rectilíneas, con casas de piedra y balcones de hierro forjado, tan características de esta localidad de unos 17.000 habitantes.

El castillo de Carlos V, en Hondarribia.

El castillo de Carlos V, en Hondarribia. Bidasoa Turismo

Presidiendo la parte alta se eleva el castillo de Carlos V, que hoy alberga el Parador de Hondarribia. En su origen fue una fortaleza vinculada al Reino de Navarra, documentada ya en torno al siglo X, que vigilaba el paso sobre la bahía y la desembocadura del Bidasoa.

A lo largo de los siglos fue ampliado y reforzado: los Reyes Católicos lo reformaron y, más tarde, Carlos V ordenó importantes obras en el siglo XVI para convertirlo en residencia apta para alojar a miembros de la realeza, sin perder su carácter defensivo.

El resultado es un edificio de planta cuadrangular, con gruesos muros de hasta tres metros y apariencia sobria y monumental que domina la Plaza de Armas.

Además del castillo, Hondarribia cuenta con otros elementos destacados, como la iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano, un templo visible desde buena parte del municipio, que combina rasgos góticos, renacentistas y barrocos.

En la Calle Mayor se alinean casas emblemáticas como el ayuntamiento barroco y varias casonas blasonadas que recuerdan el peso histórico de la villa.

Famoso por sus fachadas de colores

Fuera del recinto amurallado, el barrio marinero de La Marina aporta la estampa colorista de las fachadas de madera, antaño viviendas de pescadores.

Pasear sin prisa, detenerse en los miradores hacia la bahía o acercarse a los monumentos como la escultura del Hatxeroa o el homenaje a Sancho el Mayor permite entender mejor la relación de Hondarribia con su pasado militar y navarro.

En el plano gastronómico, el pueblo es conocido por su oferta de pintxos, la cocina marinera y los productos del Cantábrico, que se pueden degustar en los bares del barrio pesquero o en restaurantes del casco antiguo.