La presentadora Eva González.

La presentadora Eva González. Gtres

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Entramos en la casa de Eva González en Sevilla: un chalet de más de 1.000 metros con jardín, piscina y estilo andaluz

La presentadora ha recibido la Medalla de Andalucía como reconocimiento a su trayectoria y su papel como una de las embajadoras más destacadas de su tierra natal.

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Eva González es uno de los rostros más reconocibles de la televisión en España. Coronada Miss España en 2003, inició entonces una carrera televisiva que la ha consolidado como presentadora de grandes formatos.

Tras su etapa al frente de MasterChef, hoy es la imagen principal de La Voz en Antena 3, incluyendo sus versiones Kids y Senior.

Aunque por trabajo reside entre Madrid y Sevilla, su verdadero refugio está en Mairena del Alcor, su pueblo natal, situado a apenas 23 kilómetros de la capital hispalense.

Eva González en un acto público.

Eva González en un acto público. Gtres

Un enclave de calles blancas y ambiente familiar donde mantiene intactas sus raíces. Allí se encuentra el chalet en el que vive con su hijo, una vivienda de más de 1.000 metros cuadrados cuya parte adquirió a su exmarido, Cayetano Rivera.

En Mairena del Alcor, el precio por metro cuadrado se sitúa —a junio de 2025— en torno a los 1.132 euros, un dato que refleja el carácter accesible de la zona frente a las grandes capitales. Sin embargo, más allá del valor inmobiliario, lo que define la casa de Eva es su estilo.

El jardín, lugar de desconexión

El exterior es uno de los grandes protagonistas. Un amplio jardín de césped cuidado, con zonas verdes donde su hijo tiene casitas y juguetes, y una piscina delimitada por una valla de madera.

Entre los detalles, un banco verde aporta un toque de color al conjunto. Es un espacio pensado para disfrutar al aire libre, muy en línea con el estilo de vida andaluz.

En el interior predominan los tonos neutros y la madera. El salón principal, con suelo de madera y una gran mesa del mismo material, respira minimalismo cálido. Cuenta también con una antigua mesa de coser reconvertida en minibar.

Un enorme ventanal conecta la estancia con el jardín, permitiendo que la luz natural inunde el espacio. La iluminación tenue y los blancos dominantes refuerzan esa sensación de calma.

La cocina, en tonos blancos y plateados, es funcional y sin ostentaciones. Cuenta con acceso directo al jardín y con una Thermomix que utiliza para preparar postres junto a su hijo.

Más que un lugar de paso, está concebida como el centro neurálgico del hogar, donde compartir tiempo y rutina.

En lo que parece ser la sala de estar, la televisión cuelga en la pared sobre un ambiente de líneas limpias: mesa de comedor de cristal con elementos decorativos en el centro, sillas tapizadas en gris beige y sofá en tono beige.

Llaman la atención los focos de iluminación, un gran espejo horizontal y un detalle singular. El suelo de barro cocido aporta un aire tradicional que conecta con la historia y la esencia andaluza de la vivienda.

El dormitorio mantiene una estética clásica, con cortinas estampadas y cuadros de inspiración renacentista. Aquí destacan los textiles naturales —lino y algodón en tonos crudos y tierra— que refuerzan una atmósfera de descanso e introspección.

En conjunto, la casa de Eva González parece girar en torno al concepto de slow living: priorizar la calidad sobre la cantidad, desacelerar el ritmo y apostar por una vida más consciente.

Un refugio donde tradición y minimalismo conviven, y donde la presentadora encuentra el equilibrio entre la exposición mediática y la tranquilidad de su tierra.