La plaza de toros de la casa de Roca Rey en Sevilla en un montaje de BLUPER

La plaza de toros de la casa de Roca Rey en Sevilla en un montaje de BLUPER Instagram/ Getty Images

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Entramos en la casa de Roca Rey en Sevilla: una finca rústica de 10 hectáreas con plaza de toros y museo incluido

El diestro ha conseguido construir un espacio de preparación dentro de su casa para competir a máximo nivel.

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El matador peruano Roca Rey ha encontrado en Sevilla algo más que un lugar donde vivir. En la localidad de Gerena, entre Sierra Morena y el Valle del Guadalquivir, se levanta "La Consentida", una finca de diez hectáreas.

El diestro la adquirió en 2020 y, desde entonces, la finca representa su refugio personal, su espacio de preparación y el vínculo más íntimo con sus raíces andaluzas y peruanas.

Nacido en Lima como Andrés Roca Rey, el torero creció en una familia profundamente ligada a la tauromaquia. Su bisabuelo fue ganadero, su abuelo administró la histórica Plaza de Acho, su tío José Antonio destacó como rejoneador y su hermano Fernando también es matador.

Desde niño supo que su vida estaría marcada por el toro, y hoy, convertido en una de las máximas figuras del toreo mundial, continúa preparándose a diario lejos del ruido de las plazas.

"La Consentida" no es solo una propiedad. Es, como él mismo ha confesado, "un pedazo de mis raíces en tierra ajena". Allí se aleja de los focos y los trajes de luces para volver a ser simplemente Andrés.

El campo, el silencio y la rutina cotidiana le permiten reconectar consigo mismo y mantener los pies en la tierra. "Aquí todo es real, sin filtros", ha señalado en un reportaje a Hola.

El matador subraya cómo la naturaleza le recuerda que la vida y la muerte conviven de forma inevitable, una lección constante para quien se juega la vida en cada faena.

La finca, diseñada en 1929 por el arquitecto sevillano Aníbal González —autor de la emblemática Plaza de España—, formó parte originalmente de la propiedad limítrofe “La Caprichosa". La tradición oral sostiene incluso que el cineasta Orson Welles se inspiró en este enclave para su película Ciudadano Kane.

La zona exterior encuentra su punto más reconocible en la piscina, revestida con baldosines que dibujan la “R” de su apellido. Rodeada de enredaderas y vegetación que trepa por los muros encalados, este espacio combina frescor y privacidad.

El porche actúa como antesala de la vivienda y como extensión natural del salón. Columnas, vigas vistas y grandes maceteros de fibras naturales integran el paisaje en la arquitectura. Aquí, la vida transcurre sin artificios: comidas al aire libre, tertulias y descanso a la sombra.

Tradición y raíces

El corazón de la casa es un amplio salón donde tradición y modernidad dialogan. Paredes en blanco roto y suelos de barro cocido sirven de lienzo neutro para carteles históricos, cabezas de toro tratadas como piezas de galería y recuerdos personales.

El mobiliario mezcla maderas nobles en bruto con sofás de lino de líneas curvas y actuales. La iluminación, cuidadosamente estudiada, enfatiza las obras con lámparas de aire rústico. El resultado es un “rústico contemporáneo” que huye del exceso y apuesta por la coherencia estética.

En uno de los espacios comunes destaca una mesa de billar intervenida con un capote fucsia. Es el detalle inesperado que aporta personalidad y subraya la identidad del propietario sin caer en lo literal.

Uno de los elementos más singulares de la finca es su plaza de toros privada. Este espacio no solo reafirma su identidad profesional, sino que cumple una función esencial: el entrenamiento constante. Aquí, lejos de la presión del público, el diestro pule técnica y mantiene el contacto directo con el animal.

En distintas estancias se distribuyen fotografías, trajes de luces y objetos que narran su trayectoria. Cada rincón funciona como un archivo emocional.

Más que una residencia, "La Consentida" es un museo íntimo y un espacio de introspección. Un lugar donde la figura pública se diluye y el torero vuelve a sus orígenes, recordando al niño limeño que un día cruzó el Atlántico con una maleta pequeña y una ilusión enorme.