Eva Soriano en una imagen promocional de la sexta temporada de 'El desafío'.

Eva Soriano en una imagen promocional de la sexta temporada de 'El desafío'.

Bluper

Eva Soriano: "Los perfiles cómicos siempre estamos en desventaja. En casi todos los formatos se nos hace de menos"

Hablamos con la humorista, que participa como concursante de la sexta temporada de 'El desafío' (Antena 3).

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Si algo caracteriza a Eva Soriano (Reus, 1990) es que no se calla absolutamente nada. "Sería hipócrita por mi parte", admite la popular cómica y presentadora, que participa como concursante en la sexta edición de El desafío.

Eva lleva el gen competitivo en la sangre. Y así lo atestigua la lesión que sufrió durante una de las pruebas, donde se rajó el isquio ocho centímetros. "Fue mi responsabilidad" por conseguir más nota, admite en conversación con un selecto grupo de medios, entre los que se encontraba BLUPER.

Y, como la voz de Cuerpos especiales, en Europa FM, precisamente no se caracteriza por ser "polite", o sea, educada, Soriano no se corta al decir que ha tenido cierto pique con las puntuaciones que ha recibido del jurado. Vaya, que literalmente se ha enfadado.

La artista cree que su condición de "cómica" juega en su contra, como ya le pasó en su día a Yenesi en Tu cara me suena, y que los jueces de los talents shows "hacen de menos" a este tipo de perfiles.

Soriano, además, admite haber tenido que "aumentar las sesiones de terapia" con su psicóloga para superar "miedos" que no sabía ni que existían. De hecho, la única red flag que le puso a Jorge Salvador fue que no la encerraran en sitios pequeños porque es claustrofóbica.

Eva Soriano junto a Roberto Leal, presentador de 'El desafío'.

Eva Soriano junto a Roberto Leal, presentador de 'El desafío'.

Su último golpe en la mesa llega cuando se le pregunta sobre el batacazo de Cuánto, cuánto, cuánto. El programa de RTVE fue retirado de la parrilla después de solo dos entregas en La 1.

"Se habla mucho de que se cancela un programa, pero sin embargo en Nochevieja subí dos puntos el dato que hice el año anterior. De eso nadie habla", dice rotunda.

¿Cómo llegas hasta El desafío? ¿Quién te convence?

Me convence Roberto Leal, que es una persona horrible y a la que odio (risas). Me dijo: 'Jo***, Eva. Con lo competitiva que eres y con lo que te gusta el deporte, ¿no te animas a venir a El desafío? No me lo habían planteado nunca y me pareció guay. Spoiler: no. Si algo he aprendido es a no fiarme de Roberto Leal.

¿Qué te podría haber echado para atrás?

Yo no tengo miedo a nada porque soy imbécil, y todo parte de un raciocinio de 'ah, qué guay, qué divertido, vamos a hacerlo'. Mi única red flag era que no me encerraran en un sitio muy pequeño porque soy claustrofóbica. Jorge Salvador me dijo que no me preocupara, que me lo llevarían hacia otro lugar.

"Yo no tengo miedo a nada porque soy imbécil. Mi única 'red flag' era que no me encerraran en un sitio pequeño porque soy claustrofóbica"

¿Quién te ha sorprendido más de tus compañeros?

María José Campanario fue una grata sorpresa porque, teniendo en cuenta que tiene fibromialgia, pensaba que iba a estar mucho más limitada. La tía le pone un ñoco que flipas a todo. Siempre es un all in a todo, ir hacia delante, se pone la prueba más difícil.

¿Se te ha despertado algún miedo tras tu paso por El desafío?

Sí. El Desafío me ha ayudado a tener que aumentar las sesiones de terapia con mi psicóloga para intentar superar ciertos miedos que no sabía que estaban ahí. Me ha pasado con una prueba bastante.

Eva Soriano en uno de los retos de 'El desafío'.

Eva Soriano en uno de los retos de 'El desafío'.

¿Crees que los espectadores están descubriendo la parte más desconocida de Eva Soriano?

Ven una parte que yo detesto, porque soy una persona muy cínica y no me gusta mostrar emociones. Me parece que es contraproducente para mi trabajo el hecho de que se me vea vulnerable.

Aquí no puedo gestionar mis emociones, todo es a flor de piel todo el rato. Se ve un perfil de persona que el público no está acostumbrado. Se podría llamar 'Bajón Soriano'. Tengo que abrazar esa vulnerabilidad.

Eres alguien muy competitivo. ¿Consideras que a los cómicos no se os valora como merecéis en este tipo de programas?

Los perfiles cómicos tenemos una cosa en contra y es que parece que todo nos lo tenemos que tomar bien. Es: 'Ah, como es la persona que hace la gracia, no se va a enfadar y me puedo permitir valorarla por debajo'.

No puedo decir nada porque todo lo que diga es spoiler, pero sí que es cierto que yo soy muy competitiva, me gusta hacerlo lo mejor posible a todo lo que me enfrento.

Sí que creo que los perfiles cómicos estamos en desventaja. En casi todos los formatos siempre se nos hace de menos por el simple hecho de hacer comedia. Y creo que es un género que es muy complicado de desarrollar...

"Casi me hago un Yenesi. He estado a punto de abandonar varias veces y que mi madre me haga un caldo de pollo"

¿Así lo has sentido en El desafío?

Sí. Mi perfil juega muy en contra. Aparte de que sea cómica, es que yo no me callo nada. No voy a ser polite ni te voy a decir: 'Muchísimas gracias, la semana que viene me voy a esforzar más'. No. Me estoy esforzando del carajo, no me estáis valorando bien.

Yo me he enfadado mucho en este programa, de levantarme un día, y si me ponen esta puntuación, cojo y me voy. Casi me hago un Yenesi. He estado a punto de abandonar varias veces y que mi madre me haga un caldo de pollo, pero luego lo compensa con haber ganado (risas).

¿Verbalizar lo que se te pasa por la cabeza te ha traído consecuencias a lo largo de tu carrera?

Cuando eres honesta y hablas desde un lugar sin tapujos, muchas veces juega en contra. Digo las cosas de una forma educada, pero no puedo evitar decir si algo me jode. Sería hipócrita por mi parte. Nunca me he callado nada.

La humorista y presentadora Eva Soriano en una imagen promocional de 'El desafío'.

La humorista y presentadora Eva Soriano en una imagen promocional de 'El desafío'.

Pero, ¿ha habido piques con los compañeros?

No, porque considero que cada uno hace lo que considera y lo que pueda hacer. No me voy a picar con alguien porque crea que la puntuación que está recibiendo es mejor de la que debería porque es el jurado quien lo hace.

Al final, hacen algo con el mejor exponente que puedan y de pronto una prueba que para mí es un 4, lo han elevado a un 8. Luego la valora un 8 el jurado, y yo pienso: 'No estáis viendo lo que en realidad es la prueba, os estáis dejando por una performance'. No critico a mi compañero, sino el criterio de un jurado.

Has sufrido una lesión bastante compleja.

Hubo costillas fisuradas, pero la que más se jodió fui yo, sí. Fue responsabilidad mía, pero también por una necesidad de conseguir más nota. Hay un punto de golpe sobre la mesa que me jugó en contra. Me lesioné viva. Fue en el penúltimo programa.

"Se habla mucho de que se cancela un programa, pero nadie de que en Nochevieja [lsubí dos puntos el dato que hice el año anterior"

¿Satisfecha por haber abierto tu abanico, a nivel televisivo, a Atresmedia?

No se me liga con ningún lado. Estoy en Atresmedia por la radio, con Cuerpos Especiales. Y en televisión, he estado mucho en La 1. Soy una persona que baila por todos lados. A mí me gustaría cuajar porque tengo ya 35 años. He aprendido muchas cosas, sobre todo, lo que no quiero hacer. En lo que soy buena es en un programa al estilo late night, donde pueda hablar de las cosas de las que hablo.

Eva Soriano en una maniobra con un coche en 'El desafío'.

Eva Soriano en una maniobra con un coche en 'El desafío'.

¿Cómo te tomaste el fracaso de Cuánto, cuánto, cuánto en TVE?

No sé de qué me estás hablando (risas). Soy totalmente honesta. Todo aquel que trabaja en televisión sabe perfectamente que es muy fácil que no triunfen los programas. Que un formato se desarrolle y llegue a consolidarse es como una perla dentro de una conchita en el mar.

Cuando de repente te pasa a ti, la gente se enfoca a que el fracaso es tuyo. Yo me puedo responsabilizar de un formato que haya desarrollado a otro que de pronto me contraten para hacerlo. Me puede joder cuando se hunde mi empresa, pero cuando me contraten como asalariada en otra cosa, pienso: 'Yo no tengo la culpa'.

Al ser la cara visible de un programa, todas las miradas van a mí, y eso es injusto, pero eso es parte de mi trabajo y yo lo entiendo. Gestionarlo es complicado, dificultoso y triste.

Al final, tu valía como presentadora se ve en entredicho, y eso jode. No lo voy a negar. Y yo no puedo relativizar porque es mi exposición al mundo.

No quiero que, de pronto, parezca como que nada me va bien. Todo lo contrario porque creo que me va muy bien. Se habla mucho de que se cancela un programa, pero sin embargo en Nochevieja [la gala que presentó con Txurru] subí dos puntos el dato que hice el año anterior. De eso nadie habla.