Lamine Yamal

Lamine Yamal Javier Borrego Europa Press

Corazón

Lamine Yamal, 19 años, sobre sus propiedades: "Le compré una casa a mi madre. Venía de un piso donde la cocina y habitación estaban juntas"

El joven y talentoso extremo del FC Barcelona repasa sus orígenes más humildes.

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Pocos jugadores han experimentado un ascenso tan meteórico como Lamine Yamal.

A sus 19 años, el extremo del FC Barcelona y de la Selección Española se ha convertido en un ídolo de masas, acumulando récords sobre el césped y contratos millonarios fuera de él.

Sin embargo, detrás de la eterna sonrisa del "chico maravilla" se esconde una historia de superación, sacrificio y una infancia marcada por la precariedad económica en el humilde barrio de Rocafonda, en Mataró.

A pesar de estar en la cima del fútbol mundial y ser un referente indiscutible, Lamine no olvida de dónde viene.

Sus raíces son su ancla, y su familia, el motor que lo ha impulsado hasta la élite.

En una reflexión sobre el problema de la vivienda, el jugador dejó a todos sin palabras al relatar la dura realidad de sus primeros años de vida.

Lejos de los lujos y las mansiones que ahora frecuenta, su día a día transcurría en un entorno de extrema humildad y estrecheces.

La infancia de Lamine

"Le compré una casa a mi madre donde ella eligió. Le pregunté la zona y le dije la que tú quieras. Yo venía de estar en un piso donde la cocina y la habitación estaban en el mismo sitio", confesó en una conversación con José Ramón de la Morena.

Su madre, Sheila Ebana, originaria de Guinea Ecuatorial, y su padre, Mounir Nasraoui, marroquí, trabajaron sin descanso para que el pequeño Lamine no le faltara un plato en la mesa, aunque los recursos de la familia fueran mínimos.

El sacrificio familiar fue titánico. "Por parte de mi madre, trabajaba en el McDonald's y con lo poco que teníamos, cuando venían las fiestas, estábamos muy felices. Me compró una Play Station", señaló en el documental 304 de Xavi Torres.

El agradecimiento del futbolista hacia ella trasciende con creces cualquier bien material que ahora pueda ofrecerle gracias a su meteórica carrera.

Lamine Yamal.

Lamine Yamal. GTRES

Para Lamine, no hay fortuna en el mundo capaz de saldar esa deuda emocional. "Todo lo que le dé no podrá ser lo mismo que lo que me dio ella. Mi madre ha sido uno de mis grandes referentes cuando era pequeño", confiesa el delantero.

El extremo culé recuerda con profunda devoción la entrega absoluta de su progenitora. "Cuando llegaba a casa, lo que hacía era hablar conmigo, hacía la comida y se marchaba a trabajar de nuevo", relataba.

Sin embargo, la convivencia también tuvo sus lógicos choques, especialmente cuando se trataba del colegio.

"Yo no quería estudiar", admitía Lamine sin tapujos. "Mi madre siempre me quería hacer estudiar, me hacía extraescolares, me hacía quedarme. A veces me decía: 'No vas a ir a jugar si no estudias'", explicó.