Margarita Robles

Margarita Robles Carlos Luján Europa Press

Corazón

Margarita Robles, 69 años, sobre su infancia: "Mi familia era conservadora. Mi abuela era maestra en los pueblos de León"

La actual ministra de Defensa creció en el seno de una familia unida.

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Margarita Robles (69 años) es hoy uno de los rostros más reconocibles de la política española y una pionera indiscutible en el mundo judicial.

Sin embargo, mucho antes de convertirse en ministra de Defensa y de romper techos de cristal en los tribunales, su vida discurría por los cauces de una niña de clase media en una España de contrastes.

Su infancia se construyó entre los pupitres de un colegio religioso, la influencia de una figura paterna imponente y un profundo arraigo por el norte del país.

Nacida el 10 de noviembre de 1956 en León, Robles creció en un ambiente marcado por el esfuerzo y el respeto a las tradiciones. "Mi familia era de corte conservador, votaban a UCD. Pero mis padres siempre han sido demócratas con mayúsculas", señaló en una entrevista en El Mundo.

"Además, mi abuela paterna era maestra en los pueblos de León. Mi padre siempre hablaba de ella, él también fue maestro una época, de lo importante que era para ella enseñar valores a los niños", añadió también en dicha conversación de 2021.

Su primer hogar leonés era un reflejo del esfuerzo familiar. Su padre, Salvador, natural de Mansilla de las Mulas, ejercía como abogado y fue un gran referente profesional.

Su madre, también llamada Margarita, fue el pilar emocional de la casa. Pero si hay unos orígenes de los que la política siempre se ha sentido profundamente orgullosa, esos son los asturianos por la rama materna.

La infancia de Margarita Robles

Su abuelo, Manuel Fernández, conocido cariñosamente por todo como 'Manducu', trabajaba como mozo de maletas en la estación del Norte de Oviedo.

Aunque Margarita no llegó a conocerle en vida, su leyenda siempre estuvo muy presente en las sobremesas familiares: "Mi abuelo era una institución en Oviedo, hablaba con todos y en la Revolución del 34 y la Guerra Civil sirvió de puente entre unos y otros", ha relatado con orgullo en alguna ocasión.

De alguna manera, de él heredó esa vocación de servicio y la capacidad de mediar.

La pequeña Margarita, que acudía al colegio de las Teresianas de la capital leonesa, vio cómo su mundo daba un vuelco cuando tenía 12 años. Por motivos laborales, su padre fue fichado en Barcelona y la familia entera, incluido su hermano pequeño (hoy médico), tuvo que hacer las maletas y abandonar León.

Ella misma ha admitido que le costó adaptarse a aquel enorme cambio de residencia y a la inmensidad de la Ciudad Condal. No obstante, siempre ha definido su infancia en ambas ciudades como una etapa inmensamente feliz.

Aquellos años forjaron su carácter, aunque dudó seriamente si estudiar Medicina, la admiración por su padre la empujó a matricularse en Derecho en la Universidad Central de Barcelona.

A los 25 años, demostrando ser una estudiante sobresaliente, se convirtió en la cuarta jueza de España siendo la número uno de su promoción.

Hoy en día, Robles es una mujer celosa de su intimidad. Soltera, sin hijos y dueña de una inseparable perrita yorkshire llamada Luna, la ministra sigue llevando a su familia por bandera.

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Quienes la conocen saben que el golpe más duro de su vida fue acompañar a su madre durante los cinco años que padeció Alzheimer, una cruel enfermedad que, según ha confesado ella misma, le enseñó a "relativizar los problemas".

Lejos de los altos mandos, sigue siendo aquella niña de León que honra la memoria de su abuela maestra.