Joan Manuel Serrat, sobre su familia

Joan Manuel Serrat, sobre su familia Jesús Briones GTRES

Corazón

Joan Manuel Serrat, 82 años: "Soy hijo único con tres hermanos; mi padre viudo aportó uno y luego adoptaron a dos primas huérfanas"

El legendario cantautor catalán rememora con cariño algunos de sus recuerdos de la infancia.

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Conocemos a Serrat por sus himnos eternos, pero detrás del mito hay un niño criado en el barrio del Poble Sec de Barcelona, en el seno de un hogar humilde y con una estructura familiar digna de película que forjó su carácter para siempre.

"Soy hijo único con tres hermanos". Así de rotundo y enigmático se mostró Joan Manuel Serrat al recordar sus primeros años de vida.

Una frase que, a priori, parece una contradicción matemática, pero que esconde una de las historias más tiernas y menos conocidas del cantautor catalán.

La realidad es que Serrat fue el único hijo biológico del matrimonio formado por sus padres, Josep y Ángeles Teresa, pero su casa siempre estuvo llena de vida y de niños.

Su padre, Josep, era viudo y ya aportaba un hijo de un matrimonio anterior a la nueva relación.

A esta atípica mezcla se sumó un gesto de enorme generosidad en tiempos de dura escasez: la adopción de dos niñas en el seno del hogar.

"Mi padre viudo aportó uno y adoptaron a dos primas huérfanas por la guerra", explicaba el artista recientemente, desvelando cómo creció rodeado de un amor que no entendía de lazos de sangre estrictos, sino de supervivencia, empatía y mucho cariño.

La familia de Serrat

La infancia del intérprete de Mediterráneo estuvo marcada por la dura posguerra, pero, sobre todo, por la inquebrantable cultura del esfuerzo de sus padres.

Serrat nunca ha ocultado sus raíces de clase trabajadora, de las que presume con la cabeza bien alta.

"Mi familia era una familia humilde. Mi padre era obrero y mi madre tenía que coser pijamas para complementar el sueldo que había", ha confesado con orgullo.

Esa madre, Ángeles, no solo cosía prendas de madrugada para que en la mesa no faltara un plato de comida, sino que le inculcó unos valores que el artista ha llevado por bandera.

No había grandes lujos, pero sí una dignidad inquebrantable que preparó a aquel niño soñador para comerse el mundo.

Aquel niño de familia numerosa es hoy el patriarca de su propio y discreto clan.

Casado con Candela Tiffón, el gran amor de su vida y su refugio en la sombra (de quien confiesa divertido que "nunca se le ocurrió contarle qué opina sobre mis letras"), Serrat ha sabido proteger la intimidad de los suyos frente al voraz escrutinio público.

Fruto de su trayectoria vital nacieron sus tres hijos: Queco (de su relación de juventud con la modelo Mercedes Doménech), María y Candela.

Lejos de la fama, los tres han sido el auténtico ancla del cantautor, que se emociona al hablar de su faceta como padre: "Mis hijos me han dado mucho más de lo que me han pedido".

Hoy, a sus 82 años y saboreando el merecido descanso, Joan Manuel Serrat hace balance.

El éxito internacional palidece ante su verdadero triunfo. "Mis tres hijos me dan la tranquilidad de saber que he compartido y dejaré este mundo a tres buenas personas", sentencia.

De los pijamas cosidos a mano en el Poble Sec a la paz del deber cumplido; la historia de Serrat demuestra que, a veces, las familias de "remiendos" son las que tejen los vínculos más indestructibles.