Imanol Arias

Imanol Arias Sergio R. Moreno GTRES

Corazón

Imanol Arias, 70 años: "De mi infancia recuerdo el bacalao al pilpil y el cocido maravilloso de mi madre"

El incombustible actor mantiene una disciplina de hierro y prioriza la salud sobre el placer.

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El paso del tiempo parece no hacer mella en la vitalidad y el atractivo de Imanol Arias.

A sus 70 años, el legendario protagonista de la icónica serie Cuéntame cómo pasó luce una energía envidiable.

Lejos de los excesos que a menudo rodean a las grandes estrellas del mundo del espectáculo, el intérprete ha instaurado una estricta y meticulosa rutina diaria para mantener cuerpo, mente y memoria a pleno rendimiento.

Para Arias, cuidarse comienza mucho antes de que salga el sol. "Me levanto a las cinco de la mañana y siempre hago el mismo ejercicio durante media hora", confesaba recientemente, revelando una disciplina espartana que marca el ritmo inquebrantable de sus jornadas.

Pero si hay algo que llama poderosamente la atención en el día a día del leonés de adopción vasca es su drástico enfoque sobre la primera comida del día.

Nada de tostadas integrales, fruta, ni grandes banquetes matutinos para arrancar la mañana.

Imanol practica un estricto desayuno intermitente que, según sus propias palabras, ha marcado un antes y un después en su vitalidad.

La infancia de Imanol Arias

"Es una rutina que me ha cambiado la vida. Me levanto, no desayuno, tomo un café solo y hasta las dos o las tres de la tarde no ingiero nada sólido", ha explicado el actor.

Todo esto lo complementa con una revitalizante ducha de agua helada, una técnica inspirada en el popular método de optimización biológica de Wim Hof.

"Me siento mucho más ligero y con la mente más clara para trabajar", admite el actor de 70 años.

Esta claridad mental viene acompañada de una filosofía nutricional muy pragmática.

El actor ha eliminado casi por completo de su despensa los ultraprocesados, el alcohol, los azúcares y los hidratos de carbono refinados.

Su menú actual se basa en mucha proteína de alta calidad, verduras de temporada y grasas saludables.

"He dejado de comer por placer para comer por combustible", asegura. "Si tengo que trabajar, necesito que el cuerpo no esté gastando energía en digestiones pesadas".

Sin embargo, esta visión puramente funcional de la gastronomía y el rechazo a los caprichos diarios convive con un profundo amor por la cocina de sus raíces.

Aunque confiesa que "nunca he sido una persona de grandes comidas", no puede evitar rendirse ante los aromas que marcaron sus primeros años de vida.

"Antes de llegar a Madrid, yo venía de comerme unos bacalaos al pilpil y unos cocidos maravillosos que hacía mi madre y por eso nunca he podido soportar la mala comida de muchos bares", rememora Imanol Arias con cariño, recordando una época donde siempre se comió "muy bien" gracias a la excelente mano de su progenitora.

Esta rica herencia materna no ha caído en saco roto. El veterano intérprete se define como un auténtico "cocinillas" en su propio hogar, combinando esa nostalgia por los platos tradicionales de cuchara con toques contemporáneos que se adaptan a su estilo de vida actual.

"Me gustan los guisos y el horno; ahora practico muchas variedades de woks, tallarines y pollos rostizados", admite orgulloso de su maña culinaria.

La rutina de Imanol Arias

Con gran autoconocimiento y sentido del humor, concluye: "Tengo cinco o seis cosas que hago muy bien y soy muy buen comprador".

A sus envidiables 70 años, Imanol Arias demuestra que el verdadero secreto de la eterna juventud no reside en dietas milagro, sino en un equilibrio perfecto.