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Rodri, 30 años: "No pude seguir el ritmo del resto de estudiantes en ADE y me costó 6 años terminar la universidad"

El flamante Balón de Oro compaginó la élite del fútbol con sus estudios de Administración y Dirección de Empresas en Castellón.

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A sus 30 años, Rodrigo Hernández 'Rodri' no solo es uno de los mediocentros más reconocidos del planeta y el flamante ganador del Balón de Oro.

Detrás de la inmensa estrella que ha brillado en el Manchester City y que lo hará próximamente en el FC Barcelona se esconde un joven que, con los pies en la tierra, siempre tuvo muy claro que la vida podía dar muchas vueltas y necesitaba un plan B por si el mundo del deporte le fallaba.

Lejos de los lujos, los coches deportivos y las excentricidades habituales, su historia de éxito académico es un puro ejemplo de perseverancia, sacrificio y normalidad.

La aventura universitaria del deportista madrileño comenzó en el año 2014. Mientras daba sus primeros pasos clave en la cantera del Villarreal CF, se matriculó en el grado de Administración y Dirección de Empresas (ADE) en la Universitat Jaume I de Castellón.

Desde su entorno familiar, sus padres siempre le inculcaron que el deporte debía ser algo secundario y que la formación académica y los estudios tenían que ser indiscutiblemente su primera opción.

Rodri no fue el típico jugador que abandona los libros al firmar su primer gran contrato profesional. De hecho, el propio centrocampista confesó en su día la curiosa dualidad de su vida en aquel momento cumbre: "Cuando jugué mi primer partido en Primera estaba en la universidad".

Para poder cumplir con las altísimas exigencias de ambas obligaciones, su rutina no era nada sencilla.

Los estudios de Rodri

Él mismo recordaba con cariño cómo subía al tren con su bicicleta a cuestas para poder llegar a tiempo a los entrenamientos, intentando convivir y llevar la vida de un chico normal de su edad.

El salto internacional tampoco frenó sus ambiciones académicas. Al fichar por el Manchester City y mudarse a Inglaterra, Rodri continuó con su carrera a distancia.

Su compromiso era tal que se cogía aviones de Mánchester a Castellón de la Plana solo para presentarse a los exámenes presenciales de la facultad.

"En mi situación tengo que viajar a España a hacer los exámenes porque estudio allí", explicaba con total naturalidad hace unos años en una entrevista con los medios del club británico.

El esfuerzo infinito y las horas sin dormir finalmente tuvieron su gran recompensa en 2021, tras la etapa de confinamiento, cuando logró graduarse presentando un trabajo de fin de grado centrado en un plan de marketing para su propio equipo.

El mediocentro reflexionó sobre la dureza del largo proceso, admitiendo abiertamente: "Está claro que no puedes seguir el ritmo del resto de estudiantes, pero con pasión y dedicación puedes conseguirlo".

"No en cuatro años, porque a mí me ha costado seis. Pero sí que puedes lograrlo", señaló también el futbolista madrileño.

Más allá de obtener un título universitario, su paso por el campus de Castellón le brindó una rutina intelectual paralela al deporte que le ayudó a ocupar la mente y mantener los pies en el suelo frente a la peligrosa "burbuja" de la élite deportiva.

Y la universidad le dio el regalo más importante de su vida: fue precisamente en esos años de estudiante donde conoció a Lara Iglesias, por entonces estudiante de Medicina, la que se convertiría en su novia y en el pilar fundamental de su gran éxito actual.