Iñaki Gabilondo

Iñaki Gabilondo Sergio R. Moreno GTRES

Corazón

Iñaki Gabilondo, 83 años: "Mi madre tuvo 10 hijos y trabajó toda su vida en la carnicería con mi padre. Era preciosa y elegante"

El veterano periodista repasa cómo fue criarse en el San Sebastián de los años 40.

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Es la voz de España, el periodista que nos ha contado la historia reciente del país a través de las ondas.

Pero antes de los micrófonos, los grandes premios y el reconocimiento unánime, Iñaki Gabilondo (83 años) fue solo un niño que creció entre los aromas del mercado y el salitre del mar en San Sebastián.

Una infancia marcada por la crudeza de la posguerra, el trabajo incansable de sus padres y el calor de una familia inmensa que forjó su inconfundible carácter.

Para entender al Iñaki que revolucionó la radio española, hay que viajar a su epicentro vital: la carnicería familiar.

Allí, en el emblemático Mercado de la Bretxa donostiarra, sus padres, José Gabilondo y María Luisa Pujol, despachaban carne de sol para sacar adelante a su inmensa prole.

En una de sus reflexiones más íntimas y emocionantes, el comunicador se ha deshecho en elogios hacia la figura materna: "Mi madre tuvo 10 hijos y trabajó toda su vida en la carnicería con mi padre. Era preciosa y tenía una tremenda elegancia natural".

La figura de María Luisa es, para todo el clan de los hermanos Gabilondo (entre los que se encuentra también el exministro Ángel Gabilondo), el epítome del sacrificio.

"No sé dónde sacaba las horas. Criar a tantos niños en aquella época y, al mismo tiempo, estar al pie del cañón en el negocio familiar... Era una mujer excepcional, de una fortaleza tremenda que nos marcó a todos", relata Iñaki al mirar atrás.

Los años 40 no fueron fáciles en España. Sin embargo, en el hogar de los Gabilondo el hambre nunca hizo mella gracias al oficio de José, aunque los lujos brillaban por su absoluta ausencia.

Iñaki suele contar, con su habitual sentido del humor, cómo sus papilas gustativas fueron despertando a medida que el país se abría y su economía mejoraba.

"Descubrí muchas de las comidas ya de ya mayor", confiesa, recordando una niñez en la que la dieta era de subsistencia y monótona, propia de la escasez de la posguerra.

Pese a ello, aquella mesa kilométrica y ruidosa se convirtió en su primera redacción. "Éramos tantos que, para que te escucharan, tenías que aprender a argumentar rápido y hablar claro. Creo que ahí empezó realmente mi vocación periodística", reflexiona.

Si su madre era el pilar del día a día, su padre fue su pasaporte a la pasión y al mundo exterior.

José le inculcó un amor incondicional que todavía hoy, a sus 83 años, le acelera el pulso: la Real Sociedad.

"Mis mejores recuerdos de joven son, sin duda, de la mano de mi padre, yendo al viejo campo de Atocha", rememora Gabilondo.

Aquellos domingos de fútbol eran un paréntesis mágico en la agotadora rutina del carnicero y su hijo mayor.

"Ver su cara de felicidad cuando el equipo marcaba... eso no se olvida jamás. Era nuestro pequeño momento de complicidad", afirmó.

La infancia de Iñaki Gabilondo

Hoy, alejado de la primera línea informativa pero con la lucidez intacta, Iñaki Gabilondo mira hacia su pasado sin asomo de tristeza, solo con gratitud.

El niño que correteaba por la carnicería de San Sebastián se convirtió en el faro del periodismo nacional, pero nunca, en todos estos años, olvidó sus raíces.

Porque, como él mismo asegura, toda su verdad frente al micrófono se la debe a aquellos dos trabajadores incansables y a una casa donde no sobraba el dinero, pero rebozaba el amor.