Lamine Yamal, en su restaurante favorito

Lamine Yamal, en su restaurante favorito Reuters

Corazón

El restaurante familiar donde Lamine Yamal es cliente habitual: "La mejor paella de marisco, menú diario de 18 euros y al lado de la playa"

El campeón del mundo con la Selección elige este refugio gastronómico para desconectar del día a día.

Más información: Borja Iglesias, 33 años: "Me levanto y me hago un café de especialidad, entreno, como de todo, menos torreznos".

Publicada

Lamine Yamal ha tocado el cielo. Tras alzar la anhelada Copa del Mundo con la Selección Española y consolidarse como el indiscutible rey del fútbol moderno, cualquiera imaginaría al joven delantero del FC Barcelona refugiándose en destinos exóticos a miles de kilómetros.

Sin embargo, cuando los focos de los grandes estadios se apagan y necesita huir de la presión insoportable de la élite, Lamine tiene un escondite muy claro.

Un lugar donde nadie le exige nada y donde puede volver a ser, sencillamente, un chico normal que disfruta de los placeres de siempre.

Ese rincón de paz no está en un resort de lujo en el Caribe, sino en el corazón del mítico barrio marinero de La Barceloneta, en Barcelona. Su ancla con la realidad tiene nombre propio, el restaurante Salamanca.

Este local, situado a un tiro de piedra de la arena y con vistas directas al Mediterráneo, es el verdadero templo gastronómico del campeón del mundo.

Hablamos de un establecimiento histórico, fundado en 1989 por el carismático Silvestre Sánchez, que respira tradición, bullicio familiar y salitre por los cuatro costados.

Lo que enamora a Lamine Yamal de este bullicioso lugar no es la ostentación, sino la pura autenticidad. El Salamanca es un clásico indiscutible que recibe a sus comensales con un imponente escaparate de marisco fresco, rebosando de cigalas, gambas, centollos y bogavantes.

El restaurante favorito de Lamine

Pero el verdadero imán para el futbolista, ese plato por el que se deja ver habitualmente por el barrio, es su espectacular paella de marisco.

Considerada por muchos vecinos y críticos como la mejor de toda la Ciudad Condal, es un manjar innegociable en sus días libres.

Lo más asombroso de la escapada perfecta del jugador es la factura. Lejos de las cuentas de cuatro cifras que acostumbran a pagar a otros cracks del balón, el restaurante mantiene un arraigado e irresistible menú del día por unos ajustados 18 euros.

Una fórmula imbatible al alcance de cualquier bolsillo que ofrece guisos tradicionales, carnes selectas y pescado recién salido del mar.

Sentarse a comer en el Salamanca es sumergirse en la historia viva de Barcelona. Lamine conoce este ambiente desde que era un niño, mucho antes de que el mundo entero supiera pronunciar su nombre o de que levantara la Copa del Mundo.

Hoy, convertido en la mayor estrella global del deporte rey, sigue cruzando la misma puerta.

En sus ansiados días de descanso, el delantero descarta las excentricidades. Prefiere el olor a mar, las risas de su círculo de siempre, el trato campechano de los camareros de toda la vida y una paella humeante en la mesa.

La prueba definitiva de que, por muy alto que vuele, Lamine Yamal no olvida cuáles son sus raíces.