El refugio de Berto Romero
El refugio donde desconecta Berto Romero: pueblo medieval de 5.000 habitantes, castillo del siglo IX y calles empedradas
El humorista huye del ruido de la gran ciudad para refugiarse en su localidad natal, una joya histórica de Cataluña.
Más información: El refugio de Ion Aramendi: 5.000 habitantes, playas con Bandera Azul y donde comer el mejor arroz.
La vida de Berto Romero avanza a un ritmo vertiginoso que pocos podrían soportar sin una válvula de escape desconectada del mundo digital. Cuando la presión de la gran ciudad y las giras aprietan, el humorista lo tiene claro, toca volver a los orígenes para recargar pilas.
Existe un rincón donde el cómico se despoja por completo del personaje televisivo para volver a ser, simplemente, Berto. Un refugio blindado contra el estrés cotidiano, rodeado de historia, misticismo y un silencio sepulcral que solo se rompe con el murmullo de sus vecinos.
Hablamos de Cardona, una impresionante villa fortificada situada en el corazón de la provincia de Barcelona. Este municipio, que apenas ronda los 5.000 habitantes, se ha convertido en el santuario predilecto del guionista y actor para romper con la rutina.
Vista aérea sobre el casco antiguo de Cardona
Cardona no es un destino de vacaciones elegido al azar; es la tierra que lo vio nacer y donde conserva sus raíces más profundas. Pasear por sus sinuosas calles empedradas es, para é, una terapia de choque contra la vorágine de la fama. Allí el tiempo parece haberse detenido hace siglos.
El núcleo histórico de la localidad conserva intacta su fisionomía medieval, transportando de inmediato al visitante a una época de leyendas, condes y batallas históricas.
Castillo de Cardona
El gran emblema que corona este refugio es su imponente castillo del siglo IX. Esta fortaleza militar, considerada una de las joyas más importantes del románico catalán, domina el horizonte desde lo alto de una colina.
Hoy en día, una parte del complejo está reconvertida en Parador Nacional, ofreciendo una estampa de postal que sirve de telón de fondo para los paseos más tranquilos del colaborador televisivo.
Vista del núcleo urbano con la iglesia de San Miguel
Más allá de su patrimonio arquitectónico, Cardona es mundialmente conocida por un milagro de la geología: su espectacular Valle Salino. Este entorno natural único, con su famosa Montaña de Sal, dota al municipio de una atmósfera magnética y un paisaje casi lunar que invita a la desconexión absoluta.
Para Berto Romero, este entorno es el bálsamo perfecto. En este pueblo no existen las alfombras rojas, los selfies incómodos ni el acoso de las cámaras. Los vecinos de toda la vida lo conocen desde que era un niño, lo que le permite disfrutar de la cotidianeidad más pura, comprar el plan en la plaza, tomar un café sin prisa o perderse por los senderos que rodean la fortaleza.
En una época en la que las celebridades compiten por veranear en exclusivas islas privadas o lujosas urbanizaciones blindadas, Berto Romero prefiere el peso de la historia y el calor de lo auténtico.
No le hacen falta playas paradisíacas. Le basta con la sombra de un castillo milenario, el empedrado de su infancia y la certeza de que Cardona siempre será su verdadero hogar.