El refugio de Karra Elejalde

El refugio de Karra Elejalde

Corazón

El refugio de Karra Elejalde: pueblo de 27.000 habitantes, castillo medieval del siglo X y a 15 minutos de Barcelona

El actor vitoriano encontró hace más de dos décadas su oasis de paz en un municipio del Baix Llobregat.

Más información: El refugio de Alejandra Silva y Richard Gere: un pueblo de 37.500 habitantes, castillo del siglo XVI y playas salvajes.

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Es uno de los rostros más reconocidos y queridos de nuestro cine. Con décadas de trayectoria a sus espadas y el inmenso impacto mediático que supuso su papel en Ocho apellidos vascos, Karra Elejalde (65 años) podría vivir en cualquier rincón del mundo.

Sin embargo, su corazón late a un ritmo tranquilo y totalmente alejado de los focos de las grandes avenidas.

El actor vitoriano encontró hace años su verdadero refugio vital en Molins de Rei, un encantador municipio de la comarca del Baix Llobregat. Una localidad barcelonesa de unos 27.000 habitantes que le ha robado el corazón y donde ha forjado su día a día más anónimo y costumbrista.

Situado a 15 minutos en coche de Barcelona, este rincón ofrece la combinación perfecta entre la serenidad de la vida vecinal y la cercanía a la gran urbe. Un enclave estratégico que permite al intérprete desconectar por completo de las alfombras rojas y los frenéticos rodajes sin renunciar a las conexiones y comodidades de la capital catalana.

El idilio de Karra con Molins de Rei no es cosa de un par de veranos. Se instaló allí hace más de dos décadas, coincidiendo con la época en la que nació la hija que tuvo en común con la actriz catalana Sílvia Bel.

Desde entonces, el vasco es un residente más. Pasea por sus calles, compra en el mercado local y se implica de lleno en el tejido social del municipio.

Su orgullo por el pueblo es tan genuino que no dudó en alzar la voz para mencionarlo frente a toda España al recoger su premio Goya al Mejor Actor de Reparto en 2010 por la película También la lluvia.

Castillo de Castellciuró.JPG

Castillo de Castellciuró.JPG

El patrimonio histórico es uno de los grandes atractivos de su lugar de residencia. Molins de Rei descansa bajo la atenta mirada del Castellciuró, una imponente fortaleza cuyas ruinas datan del siglo X.

Este castillo, enclavado en las estribaciones de la sierra y declarado Bien Cultural de Interés Nacional, vigila el valle del río Llobregat y regala unas vistas panorámicas impresionantes a quienes se animan a recorrer sus senderos.

Para los amantes del aire libre, el entorno es un auténtico privilegio. El municipio es la puerta de entrada natural al Parque de Collserola, un pulmón verde inmenso donde se respira aire puro y que invita a perderse entre rutas frondosas.

No resulta difícil imaginar al actor disfrutando de estas caminatas para recargar pilas antes de memorizar un nuevo guion.

Las tradiciones también juegan un papel fundamental. La Fira de la Candelera, declarada Fiesta Tradicional de Interés Nacional, paraliza las calles cada invierno con su despliegue agrícola y cultural.

El propio Karra demostró su inmenso arraigo al aceptar ser el pregonero de esta festividad, metiéndose a sus convecinos en el bolsillo con su sentido del humor y su cariño por la tierra que le acogió.

La gastronomía, las terrazas en las plazas céntricas y la hospitalidad de su gente han convertido este enclave en el hogar definitivo de uno de nuestros intérpretes más carismáticos.

Un lugar donde no es una estrella de cine, sino simplemente Karra, el vecino amable que encontró la paz a la sombra de un castillo medieval.