El refugio de Malú

El refugio de Malú

Corazón

El refugio de Malú: pueblo de 6.000 habitantes, castillo gótico del siglo XV, puente medieval y calles empedradas

La artista madrileña encuentra la paz a menos de dos horas de la capital en una histórica villa medieval.

Más información: El municipio donde veranea Pedro Piqueras: 24.000 habitantes, Conjunto Histórico-Artístico y calles empedradas.

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Lejos de los focos, del ruido mediático y del frenético ritmo de la capital, las grandes estrellas del panorama musical también necesitan respirar.

Y para Malú, ese ansiado soplo de aire fresco tiene nombre, apellidos y código postal. Cuando los escenarios se apagan y las giras terminan, la artista hace las maletas y pone rumbo a su particular paraíso terrenal.

Un rincón escondido en la provincia de Ávila donde vuelve a ser, sencillamente, Lucía.

Hablamos de Arenas de San Pedro, un pintoresco municipio abulense que cuenta con apenas 6.000 habitantes. Situado en el corazón del Valle del Tiétar y cobijado por la majestuosa Sierra de Gredos, este enclave se ha convertido con el paso de los años en el búnker emocional de la cantante.

Aquí el anonimato se respeta de forma escrupulosa, el asfalto cede su lugar a la naturaleza y el tiempo parece detenerse por completo.

El magnetismo de Arenas de San Pedro para figuras de la talla de Malú (o del mismísimo Joaquín Sabina, otro enamorado de la zona) no reside únicamente en su apabullante entorno verde.

Su patrimonio histórico deja sin aliento a quien lo visita, convirtiendo un simple paseo en una inmersión directa en la Edad Media.

El gran gigante de la localidad es el Castillo del Condestable Dávalos, una soberbia fortaleza erigida en el siglo XV. Conocido popularmente como el Castillo de la Triste Condesa, sus robustos muros de piedra y su imponente torre del homenaje han sido testigos mudos de intrigas palaciegas y siglos de historia.

Hoy, la edificación vigila tranquila la rutina de los arenenses y sirve de espectacular telón de fondo para los atardeceres de verano.

Para cruzar las aguas del río Arenal, tanto vecinos como turistas siguen utilizando el histórico puente medieval Aquelcabos. Una construcción de arco de piedra que ha resistido estoica al paso de los siglos y que marca el inicio de varios senderos.

Por estas rutas, según cuentan discretamente en el pueblo, no es raro cruzarse con la intérprete de Blanco y negro caminando sin prisas, oculta tras unas gafas de sol.

Puentes de Arenas de San Pedro, Ávila.jpg

Puentes de Arenas de San Pedro, Ávila.jpg

La profunda conexión de Malú con esta tierra no es fruto de la casualidad, sino de la nostalgia. Son sus raíces, los veranos interminables de su infancia y sus lazos familiares los que la mantienen anclada a estas calles empedradas.

En Arenas, la agenda de la artista cambia drásticamente. Sustituye los estudios de grabación por caminatas en la famosa Ruta de los Pescadores, perdiéndose entre pinares.

Durante los meses de más calor, las cristalinas piscinas naturales del municipio son el mejor refugio de Malú contra las altas temperaturas.

Disfruta de la rica y contundente despensa abulense en las tabernas de la plaza, siempre arropada por la lealtad y el silencio de los locales.

Castillo de Arenas de San Pedro

Castillo de Arenas de San Pedro

A pocos kilómetros, atractivos como el Santuario de San Pedro de Alcántara o las milenarias Cuevas del Águila terminan de redondear la experiencia.

Este refugio abulense demuestra que el verdadero lujo que persiguen los famosos hoy en día no exige yates ni clubes privados.

A veces, el destino más exclusivo de España está a menos de dos horas en coche de Madrid, donde la historia, la piedra y la montaña te obligan a apagar el teléfono móvil.