Fernando Alonso

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Corazón

Fernando Alonso, 44 años: "Soy una persona muy normal. Me traen pizza, hamburguesas y burritos a casa"

El piloto asturiano combina cardio y dieta controlada para seguir rindiendo al máximo en la Fórmula 1.

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Hablar de Fernando Alonso es hablar de un auténtico milagro físico y deportivo. A sus 44 años, el piloto asturiano sigue demostrando al mundo entero que la edad es tan solo un número cuando se combina una disciplina inquebrantable y unos hábitos de vida milimétricos.

Pero cuando se apagan las luces del semáforo y se quita el mono de carreras, el bicampeón intenta mantener los pies en la tierra.

En una entrevista con GQ, Alonso explicó que su alimentación y entrenamiento no han cambiado tanto como muchos podrían pensar.

Después de más de dos décadas compitiendo al máximo nivel, su fórmula sigue siendo bastante clara: entrenar, descansar, comer bien y aprender a no malgastar energía.

Su semana tipo empieza el lunes, lejos de las cámaras y del ruido del paddock: "Serían de 2 a 3 horas de cardio y un poco de gimnasio, prestando atención principalmente en el cuello y otras partes del cuerpo".

"Los martes, normalmente volamos a nuestras fábricas y conducimos en los simuladores para los preparativos previos a la carrera. Lo hacemos con nuestros ingenieros y tal vez cambiamos algunas cosas de la configuración y probamos algunos experimentos para estar listos para los entrenamientos previos del viernes", explicó.

El miércoles viaja al país donde se disputará la carrera y realiza una sesión ligera de gimnasio para activar el cuerpo, sudar y dormir mejor. El jueves, como él mismo cuenta, "empieza de verdad el fin de semana".

La dieta también sigue una lógica muy controlada. Durante los grandes premios, los pilotos viajan con cocineros que conocen sus horarios y necesidades.

Si la carrera es a las dos o tres de la tarde, Alonso puede comer alrededor de las 10.30 de la mañana. Nada de excesos: "pasta, fruta y agua sin gas" es la base de una comida sencilla antes de competir.

Aun así, en vacaciones reconoce que se permite salir de la rutina: "Me traen comida a casa. Puede ser pizza, hamburguesas, burritos o lo que haya disponible. Depende de la hora del día y del momento de la temporada en que nos encontremos. No salgo demasiado a diferentes restaurantes porque me reconocerán mucho. He intentado limitarlo todo lo que he podido", señaló en una entrevista.

Después de las carreras, la recuperación tampoco es inmediata. Primero llegan los medios, después las reuniones con los ingenieros y solo unas horas más tarde aparece la calma.

Alonso prefiere volver a casa el domingo siempre que puede: dormir en su cama, cenar sano y comprobar el lunes cómo responde el cuerpo.

La gran lección de Fernando Alonso no está solo en el gimnasio ni en la dieta. Está en su mentalidad. Ha aprendido a reducir distracciones, agrupar compromisos y proteger su energía.

Porque, como advierte a los jóvenes pilotos, no se trata de forzar el camino: "No fuerces el futuro". Y quizá esa sea la frase que mejor explica por qué sigue ahí.