Candeleda, en Ávila.
El pueblo español ideal para hacer senderismo: 5.000 habitantes, un pico de 2.592 metros, yacimientos de la Edad de Hierro e iglesia del siglo XV
Este municipio es el nuevo refugio de Nuria Roca y Juan del Val, quienes han invertido el millón del Premio Planeta en una vivienda en la Sierra de Gredos.
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El sur de la provincia de Ávila esconde un auténtico paraíso natural que ha cautivado a una de las parejas más mediáticas de la televisión.
Candeleda, un idílico municipio de apenas 5.000 habitantes, es el destino escogido por la presentadora Nuria Roca (54 años) y su marido, el escritor y colaborador Juan del Val (55), para fijar su nueva residencia de descanso.
La pareja ha decidido invertir el millón de euros del Premio Planeta -el que ganó él por la novela en adquirir una vivienda unifamiliar en esta localidad, atraídos por la discreción, el patrimonio y la riqueza paisajística que ofrece el corazón de la Sierra de Gredos.
Paisaje de montaña en la Sierra de Gredos (Ávila).
Montañismo y naturaleza
Esta adquisición pone bajo los focos a un municipio que, por méritos propios, se ha consolidado como el destino ideal para los amantes del senderismo y el turismo activo.
Candeleda goza de un microclima inusualmente suave para el centro peninsular, protegido del norte por la colosal barrera granítica de Gredos, lo que dota a la zona de una vegetación exuberante y una biodiversidad única en Castilla y León.
El gran reclamo natural que vigila el horizonte de Candeleda es el Pico Almanzor, el gigante de la Sierra de Gredos y el punto más alto del Sistema Central con sus 2.592 metros de altitud.
La abrupta orografía del término municipal regala un contraste espectacular, ascendiendo desde los apenas 400 metros del valle hasta cumbres de alta montaña, lo que permite rutas de senderismo de todos los niveles.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Candeleda).
Vestigios de la Edad del Hierro
Además de los desafíos de cumbre, los senderistas encuentran un oasis en la Garganta de Santa María, un cañón esculpido por el agua del deshielo que da lugar a profundas pozas y piscinas naturales de aguas cristalinas, muy concurridas en los meses estivales.
En las zonas más bajas, el municipio se asoma al Embalse de Rosarito, un humedal protegido de gran valor ornitológico que sirve de refugio invernal para miles de grullas.
Para quienes prefieren combinar las caminatas con el turismo cultural, Candeleda atesora un riquísimo patrimonio histórico.
A pocos kilómetros de su núcleo urbano, en la pedanía de El Raso, se asienta el Castro Celta de El Raso, uno de los yacimientos arqueológicos de la Edad del Hierro mejor conservados de la península ibérica, donde se pueden visitar tramos de muralla y recreaciones de viviendas de la antigua tribu de los vetones.
Ya en el entramado urbano, caracterizado por calles empedradas y pintorescas casas con balconadas de madera y entramado tradicional, se alza la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Este templo del siglo XV, construido en un elegante estilo gótico tardío, custodia en su interior un majestuoso retablo mayor confeccionado con azulejería renacentista de Talavera de la Reina.
Candeleda, en Ávila.
Gastronomía regional
La experiencia en Candeleda se completa alrededor de la mesa. El microclima del Valle del Tiétar no solo condiciona el paisaje, sino también una despensa rica y singular.
El producto estrella indiscutible de la localidad es el Pimentón de Candeleda, conocido como el "oro rojo", que se sigue elaborando de forma artesanal mediante el secado tradicional con humo de leña de roble.
Esta joya gastronómica condimenta platos tan emblemáticos como la caldereta de cabrito lechal, el principal pilar cárnico de la cocina local junto a las carnes de Ávila.
Todo ello maridado con productos frescos de la huerta local, donde destacan los higos secos, las cerezas y las castañas, poniendo el broche de oro a un municipio que ha conquistado el corazón de sus nuevos y célebres vecinos.