Granadilla

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La ciudad del siglo IX perfecta para una escapada: con un extraño castillo medieval y no está abierto las 24 horas

Esta ciudad tiene un horario limitado con el objetivo de proteger su Patrimonio.

Más información: El pueblo marinero declarado Conjunto Histórico: casas encaladas, muralla del siglo XIII y únicas playas interiores

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¿Te imaginas un pueblo donde el único ruido que exista sean tus pasos? Un lugar donde por el día esté abierto, pero a cierta hora sus murallas echen el cierre.

Detenido en el tiempo, le abraza el agua destacando su piedra y silencio. Las casas, deshabitadas, pero intactas conservan la esencia de lo que fueron, creando una atmósfera suspendida entre la memoria y el olvido.

Se trata de Granadilla, un pueblo abandonado donde el reloj no marca las horas, pero ofrece una experiencia única, íntima y profundamente evocadora.

Situado en el norte de la provincia de Cáceres, en pleno paisaje de dehesa extremeña, este rincón es hoy un pueblo abandonado, rodeado por el embalse de Gabriel y Galán.

Aunque ya no exista civilización, su historia es milenaria. Cuenta con un casco histórico que representa perfectamente una villa medieval amurallada.

Granadilla nace como asentamiento musulmán en el siglo IX sobre una colina estratégica. Fueron estos los que la bautizaron con el nombre de Granada, quizá por la presencia de granados en la zona o por su función de plaza-fortaleza en el frente de la fortaleza árabe.

Es a partir de la Conquista del Reino de Granada por los Reyes Católicos en 1492 cuando la villa deja de llamarse oficialmente Granada para evitar confusiones con la ciudad andaluza y pasa a conocerse como Granadilla.

En el siglo XIX, el pueblo se constituye como municipio con unos 712 habitantes, concentrados en un casco de piedra y teja, con plazas, iglesia, ayuntamiento...

Villa amurallada

Su casco histórico despierta admiración porque, a pesar de estar prácticamente deshabitado, conserva intacta la estructura de una villa medieval fortificada.

La muralla es un anillo de piedra que envuelve todo el pueblo. Tiene una planta casi ovalada con una altura aproximada de unos 7 metros y se remonta a los siglos IX y X, en época árabe. Más tarde, en la Edad Media, fue reforzada y ampliada.

Su trazado urbano no es caótico, sino muy pensado para la defensa. Todas las calles se estructuran y parten desde la Plaza Mayor, situada en el punto más alto del cerro. Desde esta plaza, corazón administrativo y militar de la Villa, se accede de forma muy directa a la casa-ayuntamiento, a la casa cuartel de la guardia civil o a los juzgados.

Entre sus casas, destaca la famosa Casa de las Conchas, la vivienda más grande de la villa que se ha convertido en uno de los símbolos fotográficos más reconocibles de Granadilla. Sus calles son del medievo, con callejuelas estrechas, interiores y de piedra revestidas por casas de dos plantas.

El castillo de Granadilla es, sin duda, la pieza más espectacular del conjunto. Se erige sobre una antigua alcazaba almohade, pero los duques de Alba, en el siglo XV, le dan una planta muy singular: una torre central cuadrada rodeada por cuatro torres semicirculares, algo que lo convierte en una de las fortificaciones más peculiares de España.

Desde lo alto del castillo se domina la villa, el embalse y el entorno de la dehesa, ofreciendo una panorámica de 360 grados.

El punto de inflexión en su historia llega en el siglo XX, cuando el progreso de la ingeniería hidráulica cambia por completo su destino. En 1955, se expropian los terrenos para la construcción del embalse de Gabriel y Galán, proyecto que amenazaba con inundar el valle y casco de la villa.

Por ello, se declaró como "inundable" y se ordenó su desalojo. Así nació y se edificó el nuevo pueblo de Aragón del Río para reubicar a las familias, que poco a poco dejaron sus casas para no volver. Sin embargo, el nivel del agua nunca llegó a sumergir el cerro y, para 1964, Granadilla quedó totalmente abandonada, convertida en un pueblo fantasma.

Fue en 1980 cuando se declaró Conjunto Histórico-Artístico, lo que impulsó un importante programa de restauración de las murallas, del castillo o de la Iglesia, entre otros...

Lo curioso de este pueblo es que tiene horario de cierre, ya que el acceso está regulado para proteger su Patrimonio. El pueblo está abierto de martes a domingo todos los días del año, cerrando normalmente los lunes.

El horario de apertura es de 10:00 a 13:30 por la mañana y por la tarde de 16:00 a 20:00 en horario de verano y en invierno hasta las 18:00. Además, Granadilla suele estar cerrado en Navidad, Nochevieja y Año Nuevo.