Visite Puebla de Montañana, en Huesca (Aragón).

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Corazón

La localidad española ideal para una escapada: 16 habitantes, declarada Conjunto Histórico-Artístico y puente del siglo XV

La villa también está declarada Bien de Interés Cultural y conserva su entramado urbano original de la Edad Media.

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Existen lugares que son verdaderos secretos ocultos. Rincones que parecen detenidos en el tiempo, donde el reloj ni siquiera existe. Solo importa el viento azotando la piedra de las casas intactas y los pasadizos que forman sus calles.

El entorno, áspero y sereno, refuerza esa sensación de aislamiento. No hay artificio, solo la esencia de un lugar que ha sabido mantenerse fiel a sí misma.

Hablamos de Montañana, una aldea medieval prácticamente intacta , donde historia y paisaje se funden en una estampa sobria.

El pueblo de Montañana, Huesca (Aragón).jpg

El pueblo de Montañana, Huesca (Aragón).jpg Turismo Aragón

Situado en Huesca, concretamente en el pirineo aragonés justo en la frontera con Cataluña, está declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico Artístico; además, el municipio conserva su entramado urbano original.

Pasear por sus calles es un auténtico viaje en el tiempo. Según el INE, únicamente cuenta con unos escasos 20 habitantes durante todo el año, lo que refuerza su tranquilidad y calma.

La historia de este pueblo aragonés comienza en el siglo X, período en el que aparecen las primeras menciones documentadas sobre este enclave.

Es en la Edad Media cuando alcanza un importante papel en la zona, manteniendo su relevancia política y estratégica hasta bien entrados los siglos XV y XVI.

Su casco histórico destaca por su excelente conservación. En este trazado urbano medieval destacan sus tres iglesias románicas, los vestigios de dos antiguos castillos y un singular puente medieval de doble arco que se ha convertido en la imagen más fotografiada del pueblo.

El puente de Montañana

El puente de Montañana Turismo de Aragón

No obstante, el paso del tiempo ha dejado huella: la iglesia de San Miguel, por ejemplo, apenas conserva restos visibles junto a la entrada del barranco que lleva su nombre.

Las otras dos, la Ermita de San Juan y la de Nuestra Señora de Baldós siguen en pie.

Sus tres iglesias

Iglesia de Nuestra Señora de Baldosándolos

es la iglesia principal de Montañana y la más imponente de sus templos románicos. Fue construida entre los siglos XII y XIII y destaca por su planta en cruz latina, su ábside semicircular, y, sobretodo, por su preciosa portada decorada con arquivoltas y capiteles esculpidos que narran escenas religiosas, como si fueran una auténtica "Biblia en piedra".

La torre campanario sustituyó a una antigua atalaya defensiva, lo que demuestra la importancia estratégica del templo en la villa medieval. En el interior, aún se conservan restos de frescos góticos del siglo XIV.

Ermita de San Juan

Más pequeña y sencilla, pero igual de especial, la Ermita de San Juan se encuentra separada del barrio alto, desde donde se contemplan la torre de la Iglesia y la torre de la Mora.

Construida entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, cuenta con una nave única, ábside semicircular y espadaña. Su portada románica muestra escenas de la vida de San Juan Bautista y del nacimiento y adoración de Cristo.

Ermita de San Juan, Montañana.

Ermita de San Juan, Montañana. Shutterstock

Restos de la Iglesia de San Miguel

Hoy apenas quedan vestigios, pero la iglesia de San Miguel fue la tercera iglesia románica de Montañana. Estaba situada junto al barranco que lleva su nombre y formaba parte del conjunto religioso medieval del pueblo.

Con el paso del tiempo gran parte de su estructura desapareció y muchos de sus elementos fueron reutilizados en otras construcciones, como la antigua escuela o la fachada del Ayuntamiento, donde aún pueden verse algunos capiteles integrados en el edificio.