El refugio de Luz Casal

El refugio de Luz Casal

Corazón

El refugio de Luz Casal en un pueblo de 1.800 habitantes: patrimonio romano, iglesia del siglo XII y clave en el Camino de Santiago

La icónica cantante cambia los lujos por una pequeña parroquia coruñesa donde conserva intacta su casa natal de piedra.

Más información: El pueblo de Millán Salcedo: 1.000 habitantes, iglesia del siglo XVII, patrimonio romano y rodeado de sierras.

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Luz Casal, una de las voces más inconfundibles, laureadas y queridas de nuestro país, lleva décadas triunfando sobre los grandes escenarios internacionales.

Sin embargo, cuando los focos se apagan, los aplausos cesan y el telón baja, la artista no busca mansiones exclusivas en la costa ni destinos paradisíacos al otro lado del charco.

Su verdadero oasis de paz se encuentra mucho más cerca de lo que imaginas, en Boimorto, un modesto y encantador municipio de A Coruña donde el tiempo parece detenerse por completo.

Con apenas 1.800 habitantes, este enclave gallego representa la esencia más pura, auténtica y hermosa del mundo rural. Lejos del ruido del asfalto y de la asfixiante presión mediática, Boimorto es el rincón secreto donde Luz Casal puede ser, sencillamente, Luz.

Rodeado de frondosos bosques autóctonos, prados intensamente verdes y surcado por la paz que otorga el paso del Camino del Norte hacia Santiago, este pueblo es el retiro soñado por cualquier persona que busque desconectar de una frenética agenda pública.

La historia de Boimorto no se escribe solo en su presente, sino en las piedras que han sobrevivido al paso de los milenios. Su patrimonio romano es una prueba irrefutable de la importancia estratégica de la zona.

El hallazgo fortuito en 1981 de un miliario del siglo III dedicado al emperador Maximino el Tracio confirmó lo que muchos sospechaban, por Boimorto transitaba la antigua Vía Romana XIX, una "autopsia" de la antigüedad que conectaba Braga, Lugo y Astorga.

Iglesia de Santa María de Os Ánxeles

Iglesia de Santa María de Os Ánxeles

Siglos más tarde, la Edad Media dejó su huella más hermosa en forma de arquitectura religiosa con la iglesia románica del siglo XII. Conocida como Santa María de Sendelle, esta pequeña joya del románico rural gallego esconde una sorpresa en su interior, unos espectaculares frescos del siglo XVI.

"Soy una mujer de aldea y eso me llena de orgullo", ha confesado la icónica cantante en más de una ocasión, dejando muy claro que su corazón y sus raíces pertenecen por entero a esta tierra.

El epicentro vital de sus días de descanso en el municipio se encuentra en la pequeña parroquia de Andabao. Allí, la artista todavía conserva con absoluto mimo su casa natal.

No esperen encontrar una propiedad ostentosa ni un chalet de diseño vanguardista; se trata de una vivienda tradicional gallega, de dos plantas, con recios muros de piedra y ese encanto rústico que la artista defiende a ultranza.

Pinturas góticas

Pinturas góticas

Es un hogar cargado de recuerdos de infancia que se levanta en medio de extensas leiras (fincas agrícolas familiares) y tupidos maizales. En este entorno es donde la intérprete de himnos como Piensa en mí o No me importa nada recarga pilas, pasea sin la mirada de los paparazzi y disfruta de la cercanía de unos vecinos que la tratan como a una más.

Pero la profunda vinculación de Luz Casal con Boimorto no se limita a utilizar el pueblo como un simple balneario personal. La artista ha querido devolver a su tierra todo el cariño recibido y, desde el año 2012, organiza en los inmensos terrenos colindantes a su propia vivienda el ya consagrado Festival de la Luz.

Durante un fin de semana a finales de verano, las parcelas donde habitualmente crece la hierba se transforman en una espectacular ciudad de la música con múltiples escenarios solidarios.

Una proeza que no solo pone a esta discreta localidad en el foco mediático nacional, sino que destina toda su recaudación a diferentes causas benéficas.

Para la eterna Luz Casal, Boimorto es mucho más que un destino vacacional de verano. Es su ancla indiscutible a la realidad. En un universo del espectáculo habitualmente marcado por lo superficial y lo efímero, este pequeño rincón de la geografía coruñesa le brinda la conexión vital con la naturaleza, la tierra y sus ancestros.

Un refugio donde la verdadera protagonista no es la inmensa estrella musical, sino la mujer.