El refugio de Millán Salcedo

El refugio de Millán Salcedo

Corazón

El refugio de Millán Salcedo en un pueblo de 1.000 habitantes: iglesia del siglo XVII, patrimonio romano y rodeado de sierras

El pintoresco municipio manchego a las puertas del Valle de Alcudia donde el legendario humorista recarga pilas.

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Cuando los focos de los platós se apagan y el frenético bullicio de la gran ciudad se vuelve insoportable, nuestras celebridades más queridas buscan rincones donde el tiempo parece detenerse por completo.

Lejos de las exclusivas playas de Ibiza, las grandes villas de la Costa del Sol o los yates de lujo en Baleares, algunos famosos prefieren regresar a sus raíces más humildes y auténticas.

Este es precisamente el caso de Millán Salcedo, la mítica y siempre recordada mitad del dúo humorístico Martes y Trece, quien tiene su particular paraíso terrenal en un pequeño y encantador municipio de Castilla-La Mancha.

Hablamos de Brazatortas, una pintoresca localidad situada al suroeste de la provincia de Ciudad Real que apenas supera los 1.000 habitantes en su censo. Más allá de la calma rural, el refugio manchego de Millán esconde un secreto histórico que lo hace aún más fascinante, su incalculable valor arqueológico.

En los últimos años, el yacimiento de la Cruz de Mayo, ubicado en una elevación del propio municipio, ha sacado a la luz los restos de un imponente asentamiento defensivo de la época romana que ha revolucionado la comarca.

Este coqueto municipio manchego no es solo un destino de desconexión absoluta para el afamado cómico, sino también la tierra que lo vio nacer y crecer. Es su verdadero hogar, ese rincón mágico donde Millán deja de ser la inalcanzable estrella de la televisión para volver a ser simplemente él mismo, paseando de forma anónima, rodeado de sus vecinos de toda la vida y de una tranquilidad que no tiene precio.

Ubicado a unas dos horas y media en coche desde Madrid, Brazatortas se erige como la puerta de entrada perfecta al impresionante Parque Natural de Alcudia y Sierra Madrona. Se trata de un entorno geográfico privilegiado, un auténtico oasis de biodiversidad que contrasta drásticamente con el estrés urbanita.

Sus infinitos paisajes, salpicados de dehesas de encinas, valles profundos, rebaños trashumantes y senderos de gran valor histórico, convierten a este rincón en el escondite ideal para recargar pilas, respirar aire puro y alejarse de las miradas indiscretas de los curiosos y de la prensa.

Pero Brazatortas no es únicamente naturaleza salvaje y miradores espectaculares. El pueblo conserva con sumo mimo su esencia puramente rural y un patrimonio arquitectónico modesto pero cargado de encanto.

Pasear por sus calles es hacer un viaje directo al pasado y a la calma. El epicentro de su vida social se encuentra en la plaza, muy cerca de la imponente Iglesia de San Ildefonso y Cristo de Orense, un precioso templo del siglo XVII que es el orgullo indiscutible de todos los torteños.

Como ocurre en todo buen refugio español de la "España vaciada", la gastronomía juega un papel fundamental en las escapadas de Millán Salcedo. El propio humorista ha confesado públicamente en múltiples ocasiones su enorme debilidad por los fogones tradicionales de su tierra natal.

De hecho, ha llegado a asegurar con orgullo que los manjares de la zona, como el insuperable cochinillo frito o al horno del mítico Mesón Benito, situado en el propio municipio, "bien vale el viaje". Un plan culinario que pone la guinda a cualquier fin de semana de descanso.

En definitiva, Brazatortas representa ese lujo invisible que el dinero jamás podrá comprar: el del silencio absoluto, las raíces, el anonimato y el característico olor a leña y campo abierto.

Un conjunto de ingredientes sencillos pero vitales que han convertido a este rincón escondido de Ciudad Real en el baluarte personal de Millán Salcedo