Panorámica aérea de Arles, Bouches-du-Rhône, Provenza, Francia

Panorámica aérea de Arles, Bouches-du-Rhône, Provenza, Francia iStock

Corazón

La ciudad romana perfecta para recorrer a pie: no está en Italia, es del siglo VI a. C. y escenario de cuadros de Vincent van Gogh

En este lugar lleno de luz y color el pintor realizó sus obras más famosas.

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No hace falta viajar a grandes capitales para encontrarse con ciudades sacadas de otra época. Existen destinos donde la historia se mantiene intacta y donde cada rincón conserva la huella de siglos de cultura y tradición.

Entre ruinas antiguas, plazas tranquilas y fachadas bañadas por la luz del sur, hay lugares que sorprenden por la cantidad de patrimonio que concentran en apenas unos pasos. Espacios donde conviven el pasado romano, el legado medieval y una atmósfera artística muy marcada.

Ese es el caso de Arlés, en el sur de Francia, una ciudad conocida por sus monumentos romanos, su aire provenzal y una luz especial que durante siglos ha atraído a viajeros y a artistas.

El río Ródano en Arlés con vistas al casco antiguo

El río Ródano en Arlés con vistas al casco antiguo iStock

Ya lo describía Vincent van Gogh durante su estancia en este lugar. Para él, Arlés era la respuesta a la búsqueda de una luz más intensa, un laboratorio de luz, color y emoción.

Y así fue, durante los 15 meses que disfrutó de este enclave pintó más de 300 obras, lo que lo convirtió en una de las etapas más prolíficas de su vida. Entre ellas destaca Los girasoles, El dormitorio en Arles o Café de noche.

Arlés fue, en este sentido, donde consolidó su estilo maduro con colores vibrantes y pinceladas más nerviosas.

Entre el arte del pintor, también destaca su patrimonio romano. Aunque sus inicios se remontan a un asentamiento celto-ligur y una colonia griega temprana, su máximo esplendor llega con Roma.

En el año 46 a. C. fue convertida en colonia romana para veteranos de una legión del ejército romano, lo que hizo que la ciudad adoptara una estructura y un aspecto propios de una "pequeña Roma en la Galia".

Durante los siglos siguientes floreció como importante puerto y centro administrativo del sur de Galia con muchos monumentos que hoy forman parte del Patrimonio de la UNESCO.

Qué visitar

Hoy en día, pasear por sus calles significa caminar entre ruinas romanas integradas en la vida cotidiana, con casas bajas, plátanos y persianas de madera.

Es la mezcla perfecta entre monumentos romanos, rincones provenzales y lugares ligados a Van Gogh.

-Arenas de Arlés: Es el anfiteatro romano del siglo I d. C. situado en pleno centro. Está muy bien conservado y se sigue utilizando para espectáculos y corridas de toros.

El anfiteatro romano de Arlés. Arenas de Arlés.

El anfiteatro romano de Arlés. Arenas de Arlés. Wikipedia

-Teatro romano y criptoporticos: Es del siglo I d. C. y acogía a 10.000 espectadores. En las primeras excavaciones que se realizaron, encontraron la famosa Venus de Arlés, que se encuentra en el Louvre.

-Catedral de San Trófimo y claustro Románico: iglesia del siglo XII con una fachada esculpida impresionante y un claustro frondoso, también protegido por la UNESCO.

-Plaza de la República: En el centro se encuentra un obelisco romano de 20 metros de altura.

Tampoco puedes perderte las termas de Constantino, su muralla o la necrópolis de Alyscamps.

Necrópolis de Alyscamps en Arlés, Francia.

Necrópolis de Alyscamps en Arlés, Francia. iStock

Arlés se cierra en la memoria como una ciudad donde el tiempo parece superpuesto: entre arcos romanos, calles llenas de luz provenzal y rincones que inspiraron a Van Gogh, este lugar se convierte en un puente entre la antigüedad, el Mediterráneo y la modernidad del arte.

Al pasear por este trocito de Francia da la sensación que has recorrido siglos en apenas unas pocas horas.