El pueblo español donde Julia Otero

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El pueblo español donde Julia Otero (66 años) disfruta del verano: una pequeña aldea de 100 habitantes en plena Ribeira Sacra

La reconocida periodista radiofónica pasa sus vacaciones en esta aldea gallega donde nació en 1959.

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La aldea donde pasa sus vacaciones Julia Otero (66 años) es un rincón mínimo de la Ribeira Sacra que huele a hierba húmeda, vino joven y leña recién encendida.

A Penela, parroquia de Santa María da Panela, está a solo cinco kilómetros de Monforte de Lemos, pero su ritmo no tiene nada que ver con el de la ciudad, aquí el tiempo se mide en cosechas, en vendimias y en las llegadas de los hijos que emigraron.

Entre ellos, una de las periodistas más influyentes de España, que cada año regresa a la casa de piedra donde empezó todo.

Julia Otero nació en esta diminuta aldea de menos de un centenar de vecinos, hija y nieta de campesinos gallegos que vivían de la tierra y del cuidado del ganado.

Sus padres se marcharon a Barcelona cuando ella era muy pequeña, pero nunca rompieron el cordón con Galicia. Cada verano, la niña volvía a correr entre las viñas, a jugar en los prados y a dormir en la casa de los abuelos. Décadas después, esa casa sigue siendo su refugio emocional y el escenario discreto de muchas de sus vacaciones.

No es casual que Julia hable de A Panela como el lugar donde "uno no se pierde, uno encuentra las esencias". La aldea condensa la Galicia rural que ella reivindica en antena: caminos de tierra, robledales, laderas imposibles cubiertas de viñedo y esa "viticultura heroica" que se aferra a las pendientes de la Ribeira Sacra.

Aquí no hay grandes hoteles ni restaurantes de moda, hay casas de piedra, huertas, pequeñas explotaciones agrícolas y un silencio roto por campanas, tractores y el murmullo de los vecinos en la puerta.

Con apenas 150 habitantes repartidos en diez pequeños núcleos, A Panela vive la misma despoblación que golpea a buena parte de la España rural.

Pero en verano la foto cambia, regresan los hijos que trabajan fuera, aumentan las luces encendidas por la noche y las fiestas encadenan una romería con otra, como recuerda la propia Julia al hablar de aquellas noches de verano "de fiesta en fiesta".

Es en esas semanas cuando es más fácil verla pasear, saludar a los vecinos de toda la vida o perderse por los senderos que llevan hacia el valle de Lemos.

La relación de la periodista con su aldea va más allá de la nostalgia estacional. Cumplió la promesa hecha a su padre y rehabilitó la vieja casa familiar "con las mismas piedras" que colocó su abuelo cantero, convirtiéndola en un hogar preparado para su retiro y, al mismo tiempo, en un símbolo de compromiso con el territorio.

El inmueble incluso ha funcionado como alojamiento rural, contribuyendo a poner en el mapa este pequeño punto de la Ribeira Sacra y a atraer un turismo que busca exactamente lo que aquí sobra, calma y autenticidad.

Ese vínculo también tiene un reconocimiento oficial. En el año 2009, Monforte de Lemos nombró hija predilecta a Julia Otero por su defensa constante de la comarca y por ejercer de embajadora de la Ribeira Sacra.