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El chef José Andrés, que hoy cumple 57 años, pertenece a esa rara categoría de cocineros que ya han hecho historia no solo por las dos estrellas Michelin que su restaurante minibar ostenta en Washington D.C., sino también por los cientos de millones de comidas que su ONG ha repartido en zonas de catástrofe.

Nació en Mieres (Asturias) el 13 de julio de 1969 y llegó a los fogones cuando aún era un adolescente, pues a los 12 años ya cocinaba para su familia.

A los 15 empezó a estudiar en la Escuela de Restauración y Hostelería de Barcelona, provincia a la que se había mudado con cinco años. Desde entonces, toda su vida ha girado en torno a la cocina.

Del Bulli al puerto de Nueva York

Su formación no fue convencional. Compaginó los estudios con el aprendizaje en el Bulli, el laboratorio de Ferran Adrià en Cala Montjoi (Roses, Girona), una escuela que marcaría para siempre su idea de la cocina.

Después llegó el servicio militar -durante el que tuvo ocasión de cocinar a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano, que le llevó por primera vez a Estados Unidos- y, poco después, la decisión que cambió su vida.

Con 21 años cruzó el Atlántico para trabajar en Nueva York, donde pasó por restaurantes españoles hoy desaparecidos como El Dorado Petit, Paradis Barcelona o El Cid.

El salto definitivo llegó en Washington. En 1993 abrió Jaleo, considerado el primer bar de tapas del país y el establecimiento que enseñó a Estados Unidos que la cocina española era mucho más que paella.

A partir de ahí, su particular universo gastronómico se fue llenando de nombres: Zaytinya (griego y turco), Oyamel (mexicano), Café Atlántico, China Chilcano, The Bazaar, Bazaar Meat, é by José Andrés en Las Vegas…

Su grupo empresarial, hoy José Andrés Group, gestiona decenas de restaurantes repartidos entre Washington, Miami, Las Vegas, Los Ángeles, Nueva York y ciudades como Dubái.

2 estrellas en un restaurante de 12 sillas

La Guía Michelin no llegó a Washington hasta la edición de 2017, presentada en el otoño de 2016.

Y cuando lo hizo, colocó dos estrellas sobre la apuesta más arriesgada del asturiano: minibar, un espacio para apenas doce comensales, abierto en 2003, con un menú degustación heredero directo de lo aprendido junto a Adrià.

Los inspectores lo describieron como un "oasis culinario", y esas dos estrellas que aún conserva son, hoy por hoy, las únicas que Michelin ha concedido a un restaurante firmado por José Andrés.

La guía roja ha reconocido además a media docena de sus locales con otras distinciones: los Bib Gourmand de Zaytinya y Oyamel y la recomendación de Jaleo, San Laurel o Bar Mar.

Conviene precisar que, en 2019, Somni -la barra de alta cocina que su grupo alojaba dentro de The Bazaar de Los Ángeles- logró dos estrellas en la primera guía de California, pero la carta la firmaba el chef catalán Aitor Zabala, entonces director creativo del grupo, y el proyecto cerró en 2020.

La cocina como respuesta de emergencia

El terremoto de Haití de 2010 fue el punto de inflexión. Ese año fundó World Central Kitchen, una ONG con la noble idea de que cuando ocurre un desastre, lo primero que hace falta es un plato de comida caliente, y quien mejor puede darlo es un cocinero.

El equipo de WCK reparte comidas en la Franja de Gaza World Central Kitchen/WCK.org

Su primera gran intervención fue en Puerto Rico tras el huracán María (2017), donde su equipo sirvió más de dos millones de comidas y superó en volumen a la Cruz Roja o al Ejército de Salvación.

Después llegaron la pandemia -unos 25 millones de comidas, que le valieron el Basque Culinary World Prize de 2020-, Ucrania, Gaza, la DANA de Valencia y hace unos días el terrible terremoto de Venezuela.

También vivió de cerca la tragedia. El 1 de abril de 2024, un ataque israelí mató en Gaza asiete cooperantes de WCK que viajaban en vehículos identificados. José Andrés exigió una investigación independiente y pidió públicamente el fin de la "matanza indiscriminada".

La ONG suspendió operaciones, aunque las reanudó semanas después y ha superado los 500 millones de comidas servidas en todo el mundo desde su fundación.

Un currículum deslumbrante

El reconocimiento ha sido proporcional a su trayectoria.

Su labor al frente de World Central Kitchen lo ha llevado a conseguir el Premio Princesa de Asturias de la Concordia (2021), cuyos 50.000 euros -además de otros 50.000 de su bolsillo- donó a los afectados del volcán de La Palma.

De manos de Barack Obama, recibió la National Humanities Medal por su impacto en la cultura estadounidense, por popularizar la cocina española y por su capacidad de conectar a las personas a través de la gastronomía.

También ha recibido el Premio James Beard al mejor chef; dos veces en la lista Time 100; y el 4 de enero de 2025, la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima condecoración civil de Estados Unidos, país del que es ciudadano desde 2013. Este mismo 2026 ha sido nombrado Personaje del Año por Vanity Fair.

A los 57, sigue divulgando sobre cocina en su newsletter y sus redes sociales, publicando libros, presentando televisión y abriendo restaurantes.

Pero su legado ya está escrito, pues José Andrés enseñó a un país entero a comer tapas y le enseñó a toda la profesión que un cocinero puede hacer algo más que dar de comer bien. Puede, sencillamente, dar de comer.