Pascual Cabedo, dueño de la Finca La Salada, con una extensión de 93 hectáreas, hace cuentas y no le salen.
Este agricultor de Bugarra, en el valle de Pedralba (Valencia), sostiene que el absentismo le obliga a mantener contratada a más gente de la que cada mañana pisa de verdad el campo.
"Para tener 100 trabajadores tienes que estar pagándole a 110", afirma.
Lo dice en una conversación grabada en YouTube junto a su hijo, socio y responsable comercial de Europagricultproduct (EAP), la empresa familiar de venta de fruta y verdura online que ambos dirigen.
Cuando el repaso al negocio llega al capítulo del personal, Cabedo cambia el tono, pues uno de los asuntos que más le queman son las bajas.
¿Cómo afecta el absentismo?
Las ausencias, explica, le obligan a sostener una plantilla mayor de la que trabaja cada día, un sobrecoste que cifra en torno al 10 % y que, según él, no es una mera anécdota, sino "un gasto más" que hay que imputar.
Su hijo, que se encarga de las ventas, añade que, cuando ese coste no lo puede absorber la empresa, acaba repercutiendo en el precio final que paga el cliente.
Ninguno de los dos aporta datos oficiales; hablan desde su experiencia y la de otros agricultores con los que, aseguran, comparten el mismo diagnóstico.
Bajas que no siempre son reales
Cabedo va más allá y denuncia lo que considera un abuso demasiado extendido. Se refiere a bajas que, a su juicio, no siempre responden a una causa real y asegura que cualquier empresario con quien hable describe una "situación límite" similar.
Su decisión de denunciar la situación desde su pequeño altavoz en YouTube obedece a que se trata de algo que ellos, aunque se ven afectados, no pueden controlar.
El absentismo laboral, en el foco político
La queja de este agricultor conecta con un debate que este verano ha saltado a la primera línea política.
El líder del PP y de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, calificó a comienzos de julio el absentismo laboral de "un cáncer que no podemos pagar" en un acto ante empresarios vascos, donde abrió la puerta a que los trabajadores de baja cobren menos. Cifró su coste en más de 30.000 millones de euros al año.
Los datos del arranque de 2026 ayudan a dimensionar el fenómeno. Según Randstad Research, el absentismo alcanzó en el primer trimestre el 7,2 % de las horas pactadas, su nivel más alto en cinco años, con una media diaria en torno a 1,6 millones de personas ausentes de su puesto.
La inmensa mayoría, alrededor de 1,24 millones, correspondía a bajas médicas certificadas. Y ahí está buena parte de la polémica.
Las palabras de Feijóo provocaron la réplica del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que las tachó de "absolutamente desafortunadas", y las críticas de los sindicatos, que le acusaron de confundir el absentismo injustificado con la baja médica y de criminalizar a quien enferma.
Los estudios del sector, además, apuntan a que los diagnósticos de salud mental pesan cada vez más en las bajas, un matiz que suele quedar fuera de este tipo de discusiones.
El de Cabedo es, en cualquier caso, el punto de vista de un empresario del campo que pone voz a una queja compartida por buena parte del sector.
