Hace sólo un año, la gente pensaba en estas fechas en lo mucho que habían subido de precio los libros escolares, en que qué pereza volver a trabajar los que se habían ido en agosto y en qué agobio otra vez la oficina, la ciudad y el metro llenos lo que se habían quedado en las grandes ciudades.

Alguno estaría mirando el calendario laboral en busca de puentes próximos, otros empezando dietas y otros muchos apuntándose -porque está vez sí que sí- al gimnasio. Pero de todo lo que se habla este 31 de agosto es de covid, esa enfermedad que algunos pensaron que se había ido con el desconfinamiento y que se empeñan en demostrar que está más viva que nunca. 

Por eso se puede bautizar este final de agosto y principio de septiembre como la reentré del coronavirus, porque él y sólo él es -y tiene pinta de que va a seguir siéndolo- el protagonista de nuestras vidas. Pero, aunque sigue entre nosotros, su comportamiento no es igual que cuando llegó. 

Situación epidemiológica

Fernando Simon ha advertido varias veces de que la utilización del término "segunda oleada" es algo semántico, pero sí parece estar muy asociado a un transmisión comunitaria descontrolada y desde luego es algo que parece estar sucediendo en muchas comunidades de España. 

Este último fin de semana en el que no hay datos estatales -se volverán a ofrecer este lunes- las cifras que ofrecen las comunidades autónomas demuestran que la situación sigue empeorando y que la tendencia no cambia, siendo ahora mismo Madrid el gran foco de la covid, tras serlo Aragón y Cataluña. 

Desde que terminó el estado de alarma se han diagnosticado casi 200.000 personas más, pero el patrón de infectados ha cambiado radicalmente con respecto a la primera oleada: la gente es más joven, se diagnostica antes y se hacen muchos más test, aunque la cifra dista de ser suficiente

Por esta razón, aunque la situación como nadie se atreve a contradecir "no es buena" no es ni de lejos tan mala como lo era en marzo o abril, a pesar de que el número de casos notificados sea el mismo en algunos lugares. 

La gran diferencia es que, aunque se aprecia una situación cercana -sino rayana- al colapso en atención primera de muchas grandes ciudades, no se puede decir lo mismo del colapso hospitalario que se vivió en marzo y abril

Sin embargo, todo son temores ante el final de las vacaciones, cuando la gente empieza a trabajar y a utilizar en masa el transporte público y los niños comiencen el colegio, a pesar de que la Unión Europa afirma que la reentré escolar no incide negativamente en la pandemia

Los planes de teletrabajo y la aplicación de las medidas recomendadas en los colegios pueden aplacar algo este temor, pero el otoño se ve como un periodo clave

El futuro

Por esta razón, lo que más preocupa ahora es el futuro. En primer lugar porque varios hospitales ya han puesto en marcha sus planes de contingencia, que dejaron preparados al final de la primera oleada y que incluían medidas como vaciar plantas o posponer cirugías  y pruebas no urgentes, lo que también puede tener un coste social

Pero es que además, más allá de más diagnósticos y mejores rastreos -aunque muy lejos de los deseados-, y de que ahora son más jóvenes los infectados por lo que las tasas de hospitalización y mortalidad son menores, seguimos sin tener un medicamento realmente útil para la covid. El único aprobado, el rendesivir, sólo acorta algo la estancia hospitalaria en pacientes muy graves.   

Tampoco hay ninguno en fases avanzadas de investigación, aunque es cierto que los síntomas se manejan mejor que en marzo, cuando el virus era un completo desconocido. 

Vacunas

Las vacunas son la gran esperanza en la lucha contra la covid-19. En este sentido sí hay mejores noticias, a pesar de que los expertos advierten de que ninguna vacuna va a ser la panacea. Pero España ya ha comprado dosis de uno de los prototipos en los que se han depositado mayores expectativas, la vacuna de AstraZeneca ideada por investigadores de la Universidad de Oxford. 

Además, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunció el pasado viernes que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) había autorizado el primer ensayo clínico en España de una vacuna contra la Covid, la desarrollada por el laboratorio Janssen. 

El ensayo será un fase IIa en el que participarán 190 residentes en España de tres hospitales: La Paz, La Princessa (ambos en Madrid) y el Marqués de Valdecilla, en Santander. 

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