De forma periódica surgen en sectores como el de la alimentación, el cosmético o el deportivo productos o técnicas que prometen unos resultados increíbles y posteriormente decepcionan. Quién no recuerda las pulseras magnéticas mágicas que mejoraban el equilibrio y la elasticidad, la dieta a base de proteínas que hacía perder kilos de forma casi inmediata o la multitud de productos que prometen un rejuvenecimiento imposible de la piel sin pasar por el quirófano.

Todos tienen parte de verdad, lo que hace que puedan comercializarse, pero también parte de mentira, que provocan que tras un tiempo de boom dejen de estar de moda por el desengaño de la gente respecto a ellos.

Quizás el próximo de estos semi-fraudes sea la coenzima Q10. Esta molécula, también conocida como ubiquinona o ubidecarenona, se encuentra de forma natural en el cuerpo humano y también en alimentos como las carnes rojas, los vegetales crudos y las legumbres.

A la Q10 se le atribuyen beneficios previniendo el envejecimiento y para tratar la infertilidad, las migrañas, el cáncer o las enfermedades mentales. En definitiva, es un compuesto casi para todo.

Sin embargo, hay estudios que apuntan que no se puede demostrar que sea beneficioso para todas estas patologías, por lo que podríamos estar hablando de un cuento de la lechera.

Prevención de ataques cardíacos

En una publicación en Journal of the American College of Cardiology realizada en 2014 por miembros de la Universidad Médica de Viena (Austria) o la Universidad Médica de Varsovia (Polonia), entre otros, se defiende el uso de la Q10 tomada como complemento a la medicación convencional para el corazón.

Según el informe, este complemento reduce la mortalidad de los pacientes en un 43 % y también las hospitalizaciones relacionadas con la insuficiencia cardíaca. Para poder hacer esta afirmación, le suministraron a 420 personas 100 mg de ubiquinona tres veces al día durante dos años.

Tras analizar los datos, concluyeron que es seguro en insuficiencia cardiaca crónica, mejora los síntomas y reduce los riesgos cardiovasculares.

Sin embargo, otro estudio realizado por la asociación sin ánimo de lucro Colaboración Cochrane en junio de ese mismo año desmentía esta afirmación y cuestionaba la validez de la publicación anterior. "Actualmente no es posible establecer conclusiones sobre los efectos beneficiosos o perjudiciales de la coenzima Q10 en la insuficiencia cardíaca, ya que los ensayos publicados hasta la fecha carecen de información sobre variables de evaluación clínicamente relevantes. Además, los datos existentes se derivan de ensayos pequeños y heterogéneos que se centran en medidas fisiológicas: los resultados no son concluyentes", afirman en su web.

Coenzima Q10 en cosméticos

"Se le conoce como el nutriente extraordinario debido a que ayuda de muchas maneras al cuerpo humano: le brinda vitalidad y energía, ayuda al metabolismo y aumenta la fuerza cardíaca, entre otros. Esta coenzima es un antioxidante que juega un papel clave en la eliminación de radicales libres y en la producción de energía celular". Esta descripción de la coenzima Q 10 aparece en el sitio web www.q77plus.com, que es el encargado de fabricar y comercializar el Q77+ REGENERATOR, un producto cosmético para la piel.

Las aplicaciones que se le atribuyen son espectaculares, lo que casi induce a pensar más en un producto propio de un libro de ciencia ficción que de un componente natural que está presente en el cuerpo humano.

Una de las empresas que se aprovechó del tirón de la coenzima Q 10 es Lidl. En 2014 sacaron una crema antiarrugas hecha a base de esta molécula que fue un récord de ventas. Sin embargo, Nicolás Ruiz Mosquera, entonces dermatólogo del Centro Dermatológico Estético de Alicante, cuestionó los supuestos beneficios espectaculares de esta crema.

Según el estudio elaborado por Ruiz Mosquera, "esta crema genera un 'efecto flash' en la piel al alisarla, tapando los poros, lo que impide eliminar las células muertas y puede provocar un descontrol de la grasa y la hidratación en la piel".

Informe demoledor de la AESA

En el año 2012, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) desmontó casi todos los presuntos beneficios de la Q10. En un informe de 27 páginas elaborado a raíz de las quejas de los usuarios, publica los resultados de una investigación propia sobre los efectos positivos en el organismo de la ubiquinona.

En la página 13 de este documento se exponen las conclusiones alcanzadas tras realizar las investigaciones oportunas sobre diversos productos que incluyen Q10 en su fórmula y otros estudios que hacían referencia a sus beneficios.

Bajo la fórmula "no ha sido probada una relación de causa y efecto entre el consumo de coenzima Q10 o ubiquinona y..." desmiente que la molécula mejore el rendimiento energético y la presión sanguínea, que contribuya a mantener una capacidad cognitiva normal, que proteja el ADN, las proteínas y los lípidos del daño oxidativo y que ayude a mantener una concentración normal del colesterol en la sangre o preserve o mejore la resistencia.

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