La comida rápida, cada vez más accesible y barata, no nos lo pone nada fácil si queremos seguir una dieta sana y equilibrada. Tampoco la abundante oferta de bollería, snacks, fritos o bebidas azucaradas disponible en los supermercados. Pero la evidencia científica es clara: si queremos proteger la salud, hay que evitar consumir con asiduidad estos alimentos. Algo que puede parecer evidente a estas alturas, pero que no lo parece tanto si se echa un vistazo a los datos. Según la OMS, el 39% de la población mundial padece sobrepeso, por lo que no se está alimentando de forma adecuada. 

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Pero, ¿qué consecuencias concretas pueden tener los citados alimentos sobre el organismo? Pues bien, además de favorecer la obesidad, el consumo de alimentos que inflaman el cuerpo, como las carnes rojas y procesadas (las salchichas o las hamburguesas), los granos refinados (como el pan blanco) o las bebidas azucaradas, aumentan el riesgo de sufrir cáncer de colon, según apunta un estudio publicado por la revista médica JAMA Oncology en 2018.

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron las dietas de más de 121.000 personas (46.800 hombres) durante 26 años. Los participantes registraron lo que comían y sus dietas fueron puntuadas en función de la cantidad consumida de alimentos que se relacionan con la inflamación del organismo.

Así, según la citada investigación, las personas que comían una mayor cantidad de alimentos "proinflamatorios" tenían un 44% más de probabilidades de desarrollar cáncer de colon que aquellas que siguen una dieta baja en este tipo de alimentos. Estos últimos, a menudo incluían en su alimentación grandes cantidades de vegetales de hoja verde (como las acelgas o las espinacas) y granos integrales, que son productos con poder antiinflamatorio. A estos se suman los frutos secos, el aceite de oliva virgen extra, el pescado graso (como el salmón) o las frutas, como fresas, arándanos, cerezas y naranjas.

El estudio aún va un paso más allá. Otro de sus resultados subraya el poder que tiene la alimentación sobre el futuro de nuestra salud. Y es que, incluso después de ajustar otros factores que aumentan el riesgo de sufrir cáncer, como un índice de masa corporal alto y el hecho de llevar una vida sedentaria, el riesgo de desarrollar cáncer de colon todavía era significativamente elevado entre aquellas personas que tenían una dieta rica en alimentos "proinflamatorios".

El peligro de la inflamación crónica

Pero aclaremos un dato, ¿qué significa eso de que hay alimentos insanos que inflaman el organismo? Bien, según explica este artículo de la Escuela de Salud Pública de Harvard, la inflamación se refiere a la respuesta del sistema inmune a una lesión o infección. Por ejemplo, si te tuerces el tobillo o te rascas la rodilla, el sistema inmunitario desata un ejército de glóbulos blancos para proteger esa zona, lo que causa enrojecimiento e hinchazón. 

Pero el cuerpo también puede inflamarse si se toman alimentos insanos. El problema se produce cuando la inflamación persiste. Es entonces cuando la inflamación puede volverse crónica y poner en peligro la salud, ya que se asocia con un mayor riesgo de sufrir obesidad, enfermedades cardíacas, cáncer y otro tipo de afecciones crónicas.

Para evitar llegar a este escenario, hay que tratar de esquivar los alimentos que inflaman el organismo: las carnes rojas y procesadas, los fritos, la bollería, el pan blanco, los refrescos azucarados. También el alcohol.

Pero como ya señalamos, hay alimentos que producen el efecto inverso: los antiinflamatorios. Se trata de alimentos antioxidantes, ricos en polifenoles. Suelen ser los mismos que se recomiendan en una dieta sana, por lo que incluirlos en nuestros platos a diario no es nada complicado. Por ejemplo, la dieta mediterránea rica en frutas, verduras, frutos secos, granos integrales, pescado y aceites saludables, es una buena opción si se quiere seguir una alimentación antiinflamatoria.