El refrigerador de los yogures del súper ofrece tal cantidad de opciones que no es raro que el consumidor se sienta algo perdido a la hora de elegir cuál se lleva a casa. Que si yogures 0% materia grasa, desnatados, de sabores, bio, griego, con cereales… pero muchos de estos productos, que en principio son uno de los alimentos más sanos del supermercado, resultan no ser tan saludables por la elevada cantidad de azúcar que contienen.

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Entonces, dentro de este océano de opciones, ¿cuál es la más recomendable para cuidar la salud? A continuación, tres trucos para saber qué buscar y qué descartar a la hora de dar con el yogur más sano:

La clave, en los ingredientes

Si nos quedamos en el envase, lleno de colores y reclamos, muchos yogures pueden parecer igual de sanos, pero una fórmula infalible para tomar una buena decisión de compra pasa por detenerse en la lista de ingredientes. De esta forma sabremos qué contiene realmente ese yogur.

A menudo, estos alimentos llevan ingredientes adicionales como azúcar, sabores artificiales, colorantes, estabilizantes y conservantes. Pues bien, el yogur más sano, generalmente, es el que lleva menos ingredientes y suele coincidir con las opciones más baratas. Se trata del yogur natural, sin azúcar.

Según explica la farmacéutica, nutricionista y divulgadora Marián García en su libro El jamón de York no existe, todo buen yogur consta de dos ingredientes básicos: leche y fermentos lácticos (streptococcus thremophilus y lactobacillus bulgaricus). Y poco más. 

Para interpretar correctamente la lista de ingredientes, también hay que tener en cuenta que estos se enumeran en función de la cantidad. Es decir, que si el azúcar aparece en los primeros puestos quiere decir que contiene bastante cantidad. Por tanto, lo mejor será descartar esa opción. Dicho esto, lo ideal es buscar yogures que no tengan azúcar entre sus ingredientes. 

El truco del 0%

Los datos nutricionales de la etiqueta también dan información valiosa sobre los carbohidratos, grasas, proteínas y azúcar que contiene cada yogur y sirven para ver las diferencias entre unos y otros. "Un buen yogur sigue la regla 3-4-3. Esto significa que aproximadamente contiene un 3% de grasa, un 4% de hidratos de carbono y un 3% de proteínas", según la citada experta. 

En cambio, un yogur desnatado 0% materia grasa puede contener hasta un 8% de azúcar (unos 10 gramos) por unidad, mientras que la recomendación es no superar los 25 gramos al día. Eso sí, la grasas no llegan al 0,1%. Pero la cosa puede ser aún peor. Los yogures de sabores pueden tener más de un 11% de azúcar. 

En el caso de los yogures bajos en grasa, generalmente se le agrega una mayor cantidad de azúcar para compensar la pérdida de sabor de la grasa que ha sido eliminada. Entonces, en el caso de elegir un yogur bajo en grasa, hay que asegurarse de buscar uno que no tenga azúcar añadida. 

En otro orden de cosas, la información nutricional también indica cuánto calcio y vitamina D contiene cada yogur.

Evitar, sí o sí, el azúcar añadido

Así, aunque el yogur ya contiene algo de azúcar natural en forma de lactosa (azúcar de la leche), la industria alimentaria a menudo agrega grandes cantidades de azúcares para que eliminar el sabor amargo que caracteriza a este producto. No obstante, como dijimos, lo mejor siempre será evitar los yogures que contengan cualquier tipo de azúcar añadida. 

Este ingrediente es el principal culpable de que el yogur, un alimento a priori saludable y rico en probióticos, se haya convertido en muchos casos en un alimento poco sano. Y es que, la mayoría de variedades que venden en el súper tiene un exceso de este ingrediente, según han señalado diferentes estudios científicos en los últimos años.

Pero, ¡ojo!, el azúcar puede adoptar nombres diferentes en la lista de ingredientes: sacarosa, jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar de caña o sirope de agave.

Por último, hay que señalar que consumir una cantidad elevada de azúcar puede ser muy perjudicial para la salud. La evidencia científica lo ha relacionado con un mayor riesgo de padecer obesidad, enfermedades cardíacas, disfunción metabólica, enfermedad hepática y diabetes tipo 2, entre otros problemas.

Según este artículo, los españoles tienen que ponerse las pilas en cuanto a la reducción del consumo de azúcar, ya que cuadriplican la cantidad recomendada al día. Según los nutricionistas, esto se debe principalmente a un aumento del consumo de bebidas azucaradas, alimentos procesados con azúcar agregada, incluidos los yogures endulzados.