El aguacate es una fruta que ha ido ganando popularidad durante los últimos años, en gran parte gracias al boom de las redes sociales basadas en fotografías como es Instagram. Cabe destacar que, además de la simple moda, el aguacate disfruta de una serie de beneficios nutricionales y culinarias como para tenerlo en cuenta: contiene casi 20 tipos de vitaminas y minerales, donde destacan las vitaminas B9 o ácido fólico y las vitaminas B5 y B6, además de minerales en menor cuantía como el magnesio, cobre, zinc o el manganeso.

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Además, el aguacate es una fuente vegetal de grasas monoinsaturadas o mal llamadas "grasas buenas", las cuales se han relacionado con una reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, la preparación del aguacate no siempre es la más adecuada. Y no, no vale tan solo con retirar su piel y su óseo corazón.

Como sucede con cualquier fruta o verdura, un aguacate puede pasar por muchísimas manos desde que es recogido hasta que acaba en la despensa o el frigorífico de cualquier hogar. Sin olvidar la cantidad de manos que pueden haber tenido contacto con el aguacate en el mismo supermercado, con el objetivo de comprobar su madurez. Igualmente, los medios de transporte del mismo también cuentan, y la piel del aguacate puede llegar a recoger multitud de microorganismos de diversa índole.

Evidentemente, la piel del aguacate no forma parte de un plato promedio, y suele retirarse del mismo antes de consumirlo. Sin embargo, casi nunca se tiene en cuenta que la piel del aguacate debe lavarse previamente a su preparación, antes incluso de depositar el cuchillo sobre el mismo.

Algunos pensarán que tiene poco sentido lavar la piel del aguacate, dado que no es una de sus partes comestibles. Sin embargo, según la Universidad de California en Berkeley, tan solo cortar esta fruta puede dar lugar a un traspaso de microorganismos desde su piel hacia el interior. Y el mismo caso se repetiría con otras frutas o verduras de piel firme, como los pepinos o los melones.

Aunque la piel de una verdura parezca algo inofensivo, las frutas y verduras suelen ser el origen de múltiples intoxicaciones alimentarias. En 2011 por ejemplo, un brote de Listeria monocytogenes acabó con la vida de 33 personas y mandó al hospital a otros 143 individuos; y el origen del brote se relacionó con el consumo de melones.

Los brotes de este tipo son escasos, en comparación con el gran consumo de fruta y verdura que se produce cada día a nivel mundial, en gran parte de los casos de forma insegura y sin limpiar adecuadamente las pieles de dichos alimentos.

Sin embargo, como aconsejan los CDC, es conveniente limpiar las frutas y verduras de piel dura, como los aguacates, e incluso aquellos alimentos que ya se vendan "prelavados".