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    Los milagros no existen.

    A la hora de ponerse a dieta, desgraciadamente, cada maestrillo tiene su librillo. Y decimos desgraciadamente porque un proceso como éste, en el que intervienen multitud de factores, no debería ser cosa de trucos ni de remedios populares, sino que debería estar supervisado por profesionales de la salud. Por desgracia, en internet es asombrosamente fácil encontrar artículos en los que se recomiendan todo tipo de dietas o disparates como el del vasito de agua con limón en ayunas. El objetivo es el de siempre: conseguir obrar el milagro y perder en un periodo mínimo de tiempo la máxima cantidad de peso posible. Casi a cualquier precio.

    Para combatir la desinformación y, de paso, cuidar la salud de los consumidores, la OCU ha identificado cuáles son los errores más habituales en los que suelen incurrir muchas de las personas que quieren perder peso por la vía rápida y, en cambio, qué habitos los que de verdad funcionan. 

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    Pasar hambre.

    Uno de los principales fallos que se suelen cometer es pensar que para adelgazar hay que pasar hambre. No se trata de eso. De hecho, los dietistas-nutricionistas están hartos de repetir que se puede y se debe perder peso comiendo. "Las dietas excesivamente hipocalóricas son perjudiciales: el organismo se adapta a periodos de carestía, de tal forma que cada vez es más difícil perder peso", advierte la OCU. Tras ello, suele producirse el conocido efecto rebote. "El resultado es que en cuanto se aumenta un poco la ingesta calórica, se vuelve a recuperar el peso con más facilidad".

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    Confiar en productos milagrosos.

    Lo hemos repetido hasta la saciedad: los milagros no existen, tampoco en cuestión de dietas. Así que puedes ir olvidándote de productos adelgazantes varios, remedios en ayunas y mitos de los más variopinto. "Hoy por hoy no existe ningún método que nos permita adelgazar sin esfuerzo y en tiempo récord", dice la OCU, que hace algún tiempo denunció que un total de 23 de estos productos incumplían la normativa y podían ser peligrosos para la salud.

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    “Por una copita no pasa nada”..

    El alcohol, aparte de ser una sustancia cancerígena, es un compuesto que aporta algunas calorías a nuestro organismo. Es cierto que unas bebidas alcohólicas lo hacen en mayor medida que otras. Pero no menos cierto es que todas las bebidas engordan (si se combinan con refrescos azucarados, mucho más). Por ello, durante las dietas de adelgazamiento se restringe su consumo. Según la OCU, el alcohol aporta 7 kilocalorías por cada gramo ingerido. "En el caso de las bebidas fermentadas (cerveza, sidra o vino), el aporte calórico puede ser menor", señala el organismo. Sin embargo, eso no quiere decir que sea ni muchísimo menos saludable. Una sola copa de vino al día, por ejemplo, ya perjudica tu salud.

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    El binomio lechuga-pechuga.

    "Una de las causas principales del abandono de las dietas es su monotonía". Lo advierte la OCU pero lo saben hasta en Sebastopol. El binomio lechuga-pechuga puede llegar a convertirse en un auténtico suplicio de tanto repetirse durante el tiempo que dure la dieta. Hay vida más allá. De hecho, los dietistas-nutricionistas suelen recomendar realizar dietas variadas (con ciertas restricciones), aumentar la ingesta de frutas y verduras e incluso tomar alimentos hipercalóricos como el aguacate o los frutos secos, que aumentan nuestra sensación de saciedad y evitan que comamos más.

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    Plantearse objetivos demasiado ambiciosos.

    Cuando uno afronta un proceso de pérdida de peso debe ser consciente de en qué situación se encuentra, cuál es el lugar al que pretende llegar (si es posible) y, sobre todo, cómo puede conseguirlo. "Hay que fijarse objetivos realistas y no pretender alcanzar el peso que teníamos con 18 años", sostiene la OCU. De hecho, muchos dietistas-nutricionistas recomiendan a sus pacientes no pesarse durante este proceso. La báscula suele ser una fuente habitual de frustración. "El éxito del proceso también se puede valorar en función de los cambios que se van manteniendo en cuanto a hábitos saludables. De qué punto partía el paciente en cuanto a sus hábitos y en cuál está", explicaba el dietista-nutricionista Daniel Ursúa a EL ESPAÑOL.

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    Apuesta por frutas y verduras.

    Las frutas y las verduras son los alimentos más ricos desde el punto de vista nutricional que existen. De hecho, el Plato para Comer Saludable de Harvard recomienda que estos alimentos ocupen la mitad de cada una de nuestras ingestas. Son muchos los estudios que han demostrado que comer lechuga, pepino, manzanas o plátanos, entre otros, tiene importantes beneficios para la salud. Además priorizar la ingesta de estos alimentos no sólo sirve para protegernos contra la obesidad, sino que también ayuda a perder peso.

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    Limitar las cantidades.

    El control de las calorías siempre ha sido la piedra angular del control y la pérdida de peso. “La clave para adelgazar es que las calorías que ingiramos sean inferiores a las que gastamos. Eso supone, por un lado, ajustar la dieta para reducir el número de calorías y, al mismo tiempo, incrementar la actividad física”, explica la OCU. Pero ojo: algunos alimentos ricos en grasas e hipercalóricos como los frutos secos (crudos) o el aguacate, por ejemplo, ayudan a controlar el peso. Por lo tanto, desde el punto de vista de la salud, no debería importarnos tanto la cantidad de calorías que ingerimos, sino el origen de las mismas.

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    La forma de cocinar también influye.

    La forma en la que cocinamos los alimentos también es importante si queremos adelgazar. No es lo mismo tomar una pechuga de pollo a la plancha que empanada. Del mismo modo que no es lo mismo tomar unos cacahuetes fritos que crudos. La OCU recomienda “decantarse por preparaciones con menos grasa y más ligeras: al horno o al vapor mejor que frito o guisado”.

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    Huye de los productos 'light'.

    Es un clásico. Muchas personas que quieren perder peso recurren a alimentos 'light' ya que piensan que reducir la ingesta de calorías en un único producto les permitirá adelgazar. Unas galletas, por muy 'light' que sean, siempre serán unas galletas. En realidad, los alimentos 'light' pueden seguir siendo hipercalóricos porque la legislación establece que para ser etiquetados de esta forma tienen que haber reducido un 30% el contenido de uno o más nutrientes con respecto al original. Estos alimentos pueden seguir siendo perfectamente insanos y, lo que es peor, llevarnos a ingerir mayores cantidades al pensar que estamos ante un producto mejor (es lo que se conoce como efecto halo).

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    Hacer más ejercicio físico.

    La mejor forma de quemar calorías es hacer ejercicio físico. No tienes por qué convertirte en Michael Phelps o Rafa Nadal, pero el deporte tiene innumerables beneficios para la salud no sólo física, sino también mental. La OMS recomienda a las personas adultas realizar 30 minutos diarios de actividad física aeróbica moderada al menos cinco días a la semana. Tal y como explicó el dietista-nutricionista Daniel Ursúa, la combinación de la dieta con el ejercicio físico es la mejor herramienta para perder peso.

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