Por el mes era de mayo cuando hace la calor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor... cantaba el triste Prisionero del romance medieval. Desde la fría oscuridad de su celda añoraba el que tradicionalmente constituye el mes transicional por excelencia de en la Península Ibérica, en el que las borrascas invernales tienden a apaciguarse para dar paso al clima anticiclónico y seco que anticipa la aridez del verano.

¿En qué situación nos encontramos ahora, siglos después del cantar y con récords de calentamiento batiéndose año tras año? El invierno estuvo dominado por la persistencia de una dorsal de altas presiones, el ya célebre 'monstruo meteorológico' que bloqueó el paso de aire húmedo y frío por el continente -y particularmente a través de España. Eso se tradujo en picos de temperaturas máximas y en la segunda sequía invernal más grave en lo que llevamos de siglo XXI. Las expectativas para la primavera, con las reservas de los embalses rellenados por el lluvioso año precedente ya esquilmándose, tampoco eran optimistas.

Dos importantes fenómenos, sin embargo, han logrado que el escenario de un arranque primaveral seco no termine de cumplirse. El primero fue el histórico temporal de Levante que pasó por agua la Semana Santa de millones de españoles, seguido por la entrada de sucesivos frentes atlánticos que refrescaron con nieve las cumbres. Tras un periodo de calma y de ascenso de las temperaturas que nos permitió ir a votar vestidos de corto, nos encontramos inmersos en el segundo escenario "interesante" a ojos de los meteorólogos: la influencia de la borrasca profunda del Golfo de Vizcaya y un temporal del que solo se libra el Mediterráneo, bajo el influjo de una entrada de cálido aire de Poniente.

Los 31 ºC que marcará el termómetro en Valencia son el anticipo de un cambio de tendencia que se impondrá de forma generalizada a partir del viernes. La retirada de  los frentes atlánticos dejará el campo expédito para que una cálida masa de aire sahariano se desplace hacia el norte alcanzando la Península y, de forma ligeramente más periférica, a los archipiélagos canarios y baleares. La subida del mercurio afectará tanto a las máximas como a las mínimas, por lo que varias regiones empezarán a experimentar noches templadas.

Según explican los meteorólogos de eltiempo.es, la drástica subida de las temperaturas diurnas se presentará en provincias como León, Toledo, Córdoba o Jaén, y en el interior de las comunidades del Cantábrico y suroeste peninsular, donde la subida para el viernes puede ser de entre 6 y 8 ºC con respecto a máxima del jueves. Las zonas más calurosas, con 30 ºC o más, las encontraremos en Andalucía, Murcia y el litoral de la Comunidad Valenciana. El resto de Levante y Canarias se mantendrían estables o refrescarían ligeramente.

Sin embargo, esto no sería más que el preámbulo. Según los modelos del sitio severe.weather.eu, una nueva dorsal de altas presiones está situándose sobre el Atlántico y Europa Occidental. Se producirá un rápido calentamiento atmosférico que se trasladará a la temperatura en superficie que supondrá, según los meteorólogos europeos, de 10 a 14 grados más sobre la media para esta época, que es de 16,6 ºC. "Las máximas diurnas alcanzarán los 30 ºC en la mayor parte de la región ibérica, y hasta 34-35 ºC en partes del sur y suroeste de España", añaden.

"Cada vez está más claro que España y Portugal van a experimentar la primera ola de calor significativa del año", concluyen. Sábado y domingo serán los días en los que se producirán los picos de calor y ya alcanzarán a las islas afortunadas, según precisan desde eltiempo.es, donde Tenerife puede llegar a los 30 ºC. El calor se mantendrá la semana siguiente e incluso arreciará: los 34 ºC pueden instalarse en el valle del Guadalquivir y los 33ºC en Ourense. Únicamente el litoral cantábrico supondrá un refugio para la flama: las máximas durante el episodio rondarán los 14 -19 ºC como mucho.

Por su parte, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) eleva las previsiones del domingo a 37 grados en Córdoba y destacando Badajoz, donde se pasará de los 27 grados del viernes a los 36 grados del domingo y el lunes. Sin embargo, según su portavoz Rubén del Campo, ellos son reacios a hablar de 'ola de calor' a estas alturas ya que sus modelos apuntan a una bajada de las temperaturas a partir del martes.