Un coche Tesla recargando su batería

Un coche Tesla recargando su batería PxHere

Ecología Medio ambiente

Los coches Tesla contaminan más que los tradicionales, según un polémico estudio

Investigadores suecos afirman que la producción de una de las baterías de estos vehículos genera 17,5 toneladas de CO2.

Manuel Oliva

Los coches eléctricos ya son una realidad aplastante. La mayoría de las marcas tienen como proyecto crear o potenciar sus modelos ya diseñados de automóviles que utilizan baterías recargables para desplazarse. El componente que se encuentra en el interior de los depósitos es el litio, una sustancia que no existe de forma natural, sino que debe ser creado.

Recientemente ha surgido la polémica, a raíz de un estudio del Instituto Sueco de Investigaciones sobre el Medio Ambiente, sobre si es real la disminución prometida de emisiones contaminantes. Este organismo, dependiente del gobierno sueco, sostiene que construir una batería de coche Tesla contamina lo mismo que un vehículo de combustible tradicional durante ocho años.

Para afirmar esto, los investigadores se basan en las estimaciones realizadas sobre cuánto CO2 se expulsa a la atmósfera para producir una batería. Según sus cálculos, para fabricar una batería de un coche Tesla es necesario producir 17,5 toneladas de dióxido de carbono.

Esta cantidad es dos toneladas superior que la que produce al circular un automóvil Audi A8 durante un año completo haciendo 25.000 kilómetros. Sin embargo, el estudio no tiene en cuenta el proceso de refinamiento del petróleo hasta que se convierte en combustible.

Este proceso contamina, según estimaciones, a razón de 1,1 tonelada por cada 25.000 kilómetros de combustible que se mencionan en las estimaciones.

Otras formas de contaminación

Además, según un estudio realizado por neumólogos del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) de Barcelona, los combustibles diésel conllevan un riesgo extra para la población que vive en las ciudades.

Durante el cambio de ciclo entre la gasolina y el gasóleo, el segundo se presentó como una ventaja frente al primero debido a que durante su combustión desprende menos dióxido de carbono. Sin embargo, los contaminantes que expulsa el diésel a la atmósfera están asociados a problemas respiratorios.

La investigación publicada en la revista Plos One apunta que la presencia de contaminantes diésel en el aire provocan que las personas se vean afectadas en mayor cantidad por las alergias. Para demostrar esto, expusieron a ratas de laboratorio a la inhalación de partículas del diésel junto con la soja, un alérgeno muy potente.

Durante esta prueba se advirtió que, mientras que en ausencia de diésel fueron necesarios 5 mg/ml de concentración para que los animales sufriesen una reacción asmática, con la presencia de restos de combustión de gasoil la cantidad necesaria para provocar una reacción alérgica bajaba a 3 mg/ml.

Mejora o sustitución del litio

El principal problema que argumenta el estudio es que actualmente las baterías de los coches eléctricos están fabricadas con litio, al igual que la de los móviles y otros aparatos electrónicos propios del día a día. Este material ha ido mejorando poco a poco su rendimiento gracias al trabajo de los ingenieros, llegando algunos coches a una autonomía de 400 kilómetros de autonomía.

Esta autonomía puede verse mejorada hasta los 1000 kilómetros, según adelanta Toyota, una de las marcas que apostará fuerte en los próximos años por los coches con cero emisiones. Sin embargo, las baterías de litio tienen un límite.

Por mucho que se amplíe la densidad energética de las baterías de coches actuales fabricadas con litio, a no ser que se cambié el material, es poco probable que se amplíe la autonomía a mucho más de 1000 kilómetros.

Si se consigue construir baterías con materiales que guarden más energía, el tamaño de las baterías será más pequeño, por lo que a menor tamaño, menor contaminación a la hora de producirlas.

Placas solares

Junto con la producción de energía para el motor a través de las baterías, otros coches eléctricos avanzan un nivel más. Existen ya diseños que en su carrocería tienen placas solares que permiten recargar la reserva eléctrica del vehículo con solamente estar aparcado.

Uno de los modelos que presenta esta novedad es el Sion, de la compañía Sono Motors. Este automóvil tiene una autonomía máxima de entre 120 km y 250 km, según el modelo. En su exterior tiene 7,5 metros cuadrados de placas solares de ocho milímetros de espesor, lo que propicia que en un día nublado, con una eficiencia del 22% de su capacidad, pueda circular 60 km solamente con esta energía.

Además, el modelo también se puede recargar mediante el método tradicional de los coches eléctricos, enganchándolo a la corriente.