Sanidad

Las iglesias se tendrán que reinventar para la nueva vida: sin besos, sin agua bendita y con breves encuentros

6 mayo, 2021 17:12

La Junta de Castilla y León ha informado sobre la nueva regulación que se pondrá en marcha frente a la COVID-19 tras el fin del estado de alarma el próximo 9 de mayo. Se trata de un plan de prevención y control para hacer frente a la crisis sanitaria, en el que se detalla las medidas que se deberán de tomar en las iglesias y en los lugares de culto en la Comunidad.

Tras el fin del estado de alarma, las actividades cotidianas y celebraciones religiosas va tomando cierta normalidad, aunque estas normas deberán ser de obligado cumplimiento para frenar la transmisión del virus en los templos:

Se realizarán diariamente tareas de limpieza y desinfección de los espacios dedicados al culto y de manera regular se reforzará la desinfección de los objetos que se tocan con mayor frecuencia junto con tareas de ventilación del lugar.

Las entradas y salidas deberán estar organizadas para evitar aglomeraciones de personas en los accesos e inmediaciones de las iglesias. Además, se instalarán dispensadores de geles hidroalcohólicos o desinfectantes con actividad virucida, debidamente autorizados y registrados, en lugares accesibles y visibles y, en todo caso en la entrada del lugar de culto. Dichos dispensadores deberán estar siempre en condiciones de uso.

El agua bendita en los lugares de culto no estará permitida y las abluciones rituales deberán realizarse en casa. Se facilitará en el interior de los lugares de culto la distribución de los asistentes señalizando, si fuese necesario, los asientos o zonas utilizables.

Para los casos y celebraciones en las que los asistentes se ubiquen en el suelo y se descalcen antes de entrar en el templo, se deberán usar alfombras personales y se situará el calzado en los lugares estipulados, embolsado y separado.

La duración de los encuentros o celebraciones se deberán limitar al menor tiempo posible y se evitará el contacto personal, así como tocar o besar objetos de devoción u otros objetos que habitualmente se manejen.

Con respecto a los coros habituales en las celebraciones religiosas, las personas se situarán a más de 4 metros de los asistentes y mantener distancias de seguridad interpersonales entre los integrantes, así como usar la mascarilla en todo momento.