Sanidad

Los nutricionistas de Castilla y León advierten del peligro que conlleva el aumento de peso en el confinamiento

18 noviembre, 2020 13:38

El estudio recientemente publicado por la Sociedad Española de Cirugía de Obesidad y Metabólica y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) ha revelado que los españoles han sufrido un aumento de peso de entre 1 y 3 kilogramos de media durante el confinamiento de la pasada primavera. Un dato que, a juicio del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Castilla y León (CODINUCyL), pone de manifiesto la necesidad de contar con la figura del dietista-nutricionista en Atención Primaria.

El citado estudio confirma que el confinamiento debido a la COVID-19 ha inducido un incremento ponderal moderado, constatándose así la relación entre la obesidad y los hábitos de vida. A esto hay que añadirle que los individuos que partían de sobrepeso afirmaron haber ganado peso con mayor frecuencia, acompañado de una mayor cantidad de peso ganado. Es decir, que el aumento de sobrepeso habría sido más común en estos pacientes y además habrían ganado más peso que otros grupos de población.

Entre otros factores relacionados con este aumento de peso se han identificado el sexo femenino, la menor edad, el exceso de peso previo, no haber tomado medidas para evitar el aumento de peso durante el confinamiento, y haber sufrido el confinamiento en el sur de España o las Islas.

Más sedentarismo, pero también mayor ingesta de alimentos

Aunque pueda parecer que la limitación de la movilidad de las personas durante el estado de alarma es la causa más directa de este incremento, no es la única. Al incremento del sedentarismo durante esos meses se sumó una mayor ingesta de alimentos, motivo que los encuestados utilizaban con mayor frecuencia para justificar la ganancia ponderal. La disminución de actividad física y el aumento aislado de la ingesta de alimentos también estarían entre las causas más frecuentes.

La situación empeoró por el incremento en la venta de productos como alcohol, chocolate, repostería y snacks, que además se agrava por la escasa educación nutricional que existe entre la población. Todos estos productos, altos en calorías, habrían ayudado a mantener e incluso superar el consumo energético previo al confinamiento por la COVID-19.

Los pacientes con obesidad, en desventaja frente a la COVID-19

La obesidad, después de la edad, es el principal factor de mal pronóstico durante la infección por la COVID-19. La influencia de la obesidad en la gravedad de la enfermedad se ha confirmado; además se ha descrito una mayor prevalencia de obesidad en pacientes con la COVID-19 ingresados en las unidades de cuidados intensivos. Sin duda, los pacientes con obesidad afectados por la COVID-19 están en clara desventaja frente a los que tienen un peso normal.

Ante los datos que revela el estudio, desde CODINUCyL consideran que la educación terapéutica en pacientes con obesidad y sobrepeso es más necesaria que nunca para prevenir especialmente en este grupo de población aumentos de peso posteriores. Al mismo tiempo, es necesario reforzar la educación nutricional en general para toda la población para evitar conductas como las vividas durante el confinamiento. La presencia del dietista-nutricionista en Atención Primaria, en este sentido, se hace imprescindible para llevar a cabo esta función preventiva.

Sin embargo, aunque Castilla y León cuenta con cuatro universidades que imparten el Grado de Nutrición Humana y Dietética y con cientos de profesionales reconocidos como sanitarios, nuestro sistema regional de salud sigue sin contar con ellos, a pesar de que sí que existe la preocupación por el estado nutricional de los pacientes con COVID 19.  Así lo demuestra la realización de valoraciones del estado nutricional en el antiguo Hospital Río Hortega de Valladolid, recientemente abierto para recibir a pacientes contagiados con SARS-CoV-2.

Ante esta situación, desde el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Castilla y León volvemos a pedir a los responsables del Sacyl la creación de plazas de dietista-nutricionista en el sistema de salud público y la convocatoria de oposiciones para poder acceder a ellas, tal y como solicitamos a la consejera, Verónica Casado, en la reunión mantenida el pasado mes de enero. Entonces lo considerábamos necesario; ahora, en plena pandemia, nos parece, además, completamente  imprescindible.