Un bebé durmiendo

Un bebé durmiendo Shutterstock

Sociedad

La natalidad repunta en Castilla y León: suma 7.497 nacimientos hasta julio y crece un 2,4%, casi el doble que España

La Comunidad aporta el 4,05% de los alumbramientos del país, pero asume el 6,38% de las defunciones.

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Castilla y León encadena en 2026 un crecimiento de nacimientos superior al del conjunto de España. Según la Estimación Mensual de Nacimientos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre enero y julio nacieron 7.497 bebés en la comunidad, 176 más que en el mismo periodo de 2025.

El incremento interanual es del 2,40%, frente al 1,39% registrado a escala nacional. Además, la Comunidad aporta el 4,05% de los alumbramientos, pero asume el 6,38% de las defunciones, por lo que concentra el 12,05% del déficit vegetativo total de España.

Solo en julio se contabilizaron 1.200 alumbramientos, un umbral mensual que la región no alcanzaba desde hacía cuatro años. En el conjunto del país, ese mes se estimaron 28.025 nacimientos. En términos cotidianos, la comunidad supera los 35 nacimientos diarios de media en lo que va de ejercicio.

El dato no invierte por sí solo el invierno demográfico, pero sí marca un contraste con el comportamiento reciente. En julio de 2025 la estimación de nacimientos en Castilla y León todavía retrocedía. Ahora el avance regional dobla, en ritmo, al promedio español y se suma a un descenso paralelo de la mortalidad.

Un mapa provincial desigual

El repunte no es homogéneo. Soria lidera la variación relativa, con un 11,08% más de nacimientos (315). Le siguen Ávila (+9,86%, 535 bebés), Segovia (+9,39%, 580) y Burgos (+7,44%, 1.288). Valladolid concentra el mayor volumen absoluto, con 1.811 nacimientos y un alza más moderada del 1,37%. Salamanca apenas avanza un 0,60% (961).

En el otro extremo, Zamora registra la caída más intensa, del 13,13%. León (-0,92%) y Palencia (-1,25%) también cierran el acumulado en negativo. Esa polarización interna es habitual en una comunidad con provincias muy envejecidas y otras que, aun perdiendo población autóctona, retienen algo más de dinamismo familiar.

Un saldo aún negativo

Hasta julio, Castilla y León acumuló 16.642 fallecimientos, un 2,42% menos que las 17.056 defunciones del mismo tramo de 2025. El saldo vegetativo —nacimientos menos muertes— sigue siendo claramente negativo: 9.145 habitantes menos por movimiento natural.

La Comunidad aporta el 4,05% de los nacimientos del país, pero concentra una proporción mayor de las defunciones. El resultado es que sigue absorbiendo una parte desproporcionada del déficit vegetativo español.

Las muertes duplican con holgura a los nacimientos, aunque el agujero se ha estrechado respecto al año anterior. El perfil de la mortalidad explica parte del respiro. Casi siete de cada diez fallecidos en la Comunidad superan los 80 años y cerca del 39% tiene 90 o más, porcentajes claramente por encima de la media estatal.

La mortalidad prematura, por debajo de los 65 años, es en cambio más baja que en el conjunto de España. Un invierno o un verano menos agresivos para las cohortes de edad avanzada bastan para mover las cifras a corto plazo.

Una mejora coyuntural

El contexto histórico invita a la prudencia. Castilla y León pasó de 17.827 nacimientos en 2013 a 12.656 en 2025. El descenso acumulado en poco más de una década supera el 29%. Ha habido rebotes puntuales en 2018, 2022 o a comienzos de 2024; ninguno alteró de forma duradera la pendiente estructural.

Tampoco cambia, de momento, el calendario de la maternidad. El grupo de madres de 35 a 39 años concentra el 31,39% de los nacimientos. El 42,59% de los bebés nace de mujeres de 35 años o más, una proporción superior a la media nacional. La maternidad antes de los 25 años se mantiene por debajo del 10%.