La presidenta de la Asociación de Venezolanos en Valladolid Julianny Durán muestra la convocatoria de recogida de ayuda para los afectados en Venezuela Miriam Chacón / ICAL
Angustia e impotencia de los venezolanos en Castilla y León tras el terremoto: "El país no tiene capacidad de respuesta"
Los venezolanos residentes en la Comunidad muestran su gran consternación ante la tragedia ocurrida en su país, buscan a familiares y se unen para enviar ayuda.
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Ya hay al menos 188 muertos y 1.520 heridos tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que han sacudido el centro de Venezuela este jueves.
Los venezolanos residentes en Castilla y León han mostrado hoy con gran dolor la trágica situación que está viviendo su país, pero quieren unirse para enviar ayuda.
Así, la Asociación de Venezolanos en Valladolid activó hoy una red de apoyo y seguimiento entre sus miembros tras el terremoto registrado, una situación que generó “inquietud” entre los cerca de 4.800 venezolanos que residen en la provincia vallisoletana.
La presidenta de la entidad, Julianny Durán, explicó que la activación del protocolo se produjo nada más conocerse la noticia.
“Ha sido una sorpresa para todos”, afirmó, antes de señalar que la asociación comenzó a trabajar de forma coordinada con colectivos de otras comunidades autónomas.
“Hemos activado una red de apoyo junto con asociaciones de otros territorios, como Madrid, para contactar con nuestros miembros y conocer la situación de sus familiares”, indicó.
Según detalló, los primeros contactos realizados permiten trasladar un mensaje de relativa tranquilidad.
“La mayoría de las familias están bien. Lo que nos están trasladando son sobre todo pérdidas de enseres y daños materiales”, señaló.
No obstante, confirmó que existe un caso diferente dentro de la comunidad. “Sí tenemos una persona que ha perdido a un familiar por culpa del terremoto. Es un caso particular que lamentamos profundamente”, añadió.
También puso el foco en las dificultades para acceder a información fiable desde las zonas afectadas.
“Nos hemos enterado antes aquí, en España, a través de las redes sociales, que allí los propios afectados”, aseguró. En este sentido, lamentó que “la comunicación en Venezuela es más desinformación que información”, lo que dificulta conocer con la situación real sobre el terreno.
La presidenta explicó que la activación de este protocolo constituye únicamente un primer paso.
“Es una medida inicial para organizarnos y saber cómo podemos ayudar”, apuntó. Además, recordó que la asociación cuenta con experiencia previa en la gestión de situaciones de emergencia.
“Por desgracia, ya tenemos experiencia en este tipo de movilizaciones por lo que vivimos con la DANA y eso nos ha permitido reaccionar rápidamente”, afirmó.
El objetivo ahora, según indicó, es contribuir a que la ayuda llegue a las zonas afectadas.
“Estamos intentando aportar en la medida de lo posible y queremos que los recursos lleguen cuanto antes a quienes los necesitan”, señaló. También agradeció el respaldo institucional recibido en las primeras horas tras la emergencia. “Tanto la Junta de Castilla y León como el Ayuntamiento de Valladolid nos han mostrado su apoyo”, afirmó, al tiempo que avanzó que “en los próximos días indicaremos cómo se puede colaborar y cuál será el procedimiento para canalizar la ayuda”.
José Luis Araujo, médico venezolano afincado en Palencia
Por su parte, José Luis Araujo Briceño, médico y hostelero venezolano afincado en la capital palentina desde hace más de dos años, explica que conoció los primeros detalles de la catástrofe a través de vídeos e informaciones difundidas en las redes sociales.
“Entre tristeza, frustración e impotencia”, resume el sentimiento predominante entre los venezolanos residentes en España.
Araujo señala que la preocupación no se limita a los daños provocados por los seísmos, sino también a la capacidad de respuesta del país. “Sabemos que son eventos naturales, pero lo peor es conocer las condiciones en las que está Venezuela y que no tiene capacidad de respuesta suficiente ante una situación así”, afirma.
Según relata, los terremotos afectaron especialmente a zonas densamente pobladas del centro del país, incluidas áreas próximas a Caracas y a varios estados costeros. Aunque su familia reside en Maracaibo, en el occidente venezolano, donde apenas se registraron movimientos sin consecuencias estructurales, reconoce que la preocupación se extiende a todo el territorio nacional.
“Por suerte he podido contactar con todos mis familiares y están bien”, explica.
Sin embargo, añade que la incertidumbre sigue siendo elevada debido a las numerosas réplicas registradas tras los seísmos principales y a los problemas de comunicación detectados en algunas de las áreas más castigadas.
“Todos estamos preocupados. Sabemos que ante eventos de estas características se necesita una capacidad de respuesta importante y sentimos frustración porque conocemos la realidad del país y los pocos recursos disponibles”, sostiene.
Sissi Gómez, desde Soria: "Jamás había visto algo así"
Sissi Gómez, venezolana afincada en Soria desde hace 20 años, afirma que “nunca se había producido un terremoto tan fuerte en su país”, y aclaró que sigue con inquietud la evolución de la emergencia mientras intenta mantenerse en contacto con su familia, residente en el estado de Carabobo. "Sí había vivido temblores, pero un terremoto tan fuerte como este nunca. Yo jamás había visto algo así", expresó.
Gómez explicó que su hijo, su hermana y su sobrino se encuentran en el enclave venezolano de Valencia y que, aunque todos están bien, le han trasladado que la situación continúa siendo complicada.
"Lo que sé es que no hay luz y no hay agua porque se han caído cables de tensión y conducciones. Se asustaron mucho porque fue muy fuerte", relató.
La familia del sacerdote de Otero de Herreros busca a su sobrino
Además, la familia del sacerdote de Otero de Herreros (Segovia), Emir José Arcia, busca a su sobrino en La Guaira (Venezuela) tras los terremotos que azotaron en la pasada madrugada a esta zona del país.
Así lo comentó el propio Arcia que, aunque residente en Segovia, sufre el desgarro y el dolor de las noticias que llegan desde el país.
"Todo lo que estamos pasando y encima esto", pensó, aunque se aferra a Dios para que la situación mejore.
En este sentido, explicó que la comunicación con sus familiares ha resultado difícil por la falta de electricidad en la zona, sobre todo en Caracas y La Guaira. Después de varios intentos logró comunicarse con un sacerdote venezolano y, después con su familia de la que, a pesar de su sobrino, el resto se encuentra bien.
Asimismo, detalló que según información que le llega desde Venezuela, ya son 25 edificios devastados en La Guaira. "Es muy difícil asimilarlo y verlo desde lejos, porque hay cosas que te superan", recalcó, al mismo tiempo que ensalzaba que, aparte del sufrimiento, se ve la voluntad de gente queriendo hacer mucho, aunque, asumió, "la voluntad no lo puede todo".