Juan y Vero en su casa del barrio de Pajarillos de Valladolid

Juan y Vero en su casa del barrio de Pajarillos de Valladolid

Sociedad

Los 58 años juntos de Juan y Vero: el matrimonio que sabe por qué los castellanos y leoneses se divorcian menos

Es la comunidad autónoma en la que menos separaciones se registran, debido principalmente a un alto envejecimiento, ya que estos se producen en edades centrales de la vida.

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"Hasta que la muerte os separe". Así dice el protocolo habitual a la hora de contraer matrimonio en España y, aunque no siempre es una premisa que se cumple, en Castilla y León es algo que se puede decir que llevan casi a rajatabla.

No todo el mundo es capaz de aguantar toda su vida con una misma persona. Pero en Castilla y León la gente se divorcia menos, manteniendo el mismo núcleo familiar desde que se conocieron. Así lo dice la última estadística de 2025 del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Es el caso de Juan y Vero, de Ángela y José, y de Loli y Gonzalo. Tres matrimonios de La Alberca (Salamanca), Cazurra (Zamora) y Valladolid, respectivamente, que comenzaron su relación hace más 50 años y que hoy dan respuesta a esta estadística de por qué en Castilla y León hay menos separaciones.

Mientras que en España hubo una media de 171,9 demandas de divorcios por cada 100.000 habitantes, en Castilla y León el número cae en picado hasta los 144,4 casos. La Comunidad, además, es tradicionalmente en la que menos separaciones hay. No es una casualidad anual, sino casi permanente.

Cierto es que no hay una respuesta única, pero la creencia generalizada de los expertos sostiene que es debido al alto envejecimiento, pues los divorcios se producen más en edades centrales de la vida, una franja que por características demográficas no abunda en la Comunidad.

Juan y Vero

Juan Victoriano Gómez y Verónica Maíllo tienen 78 años y son oriundos de La Alberca (Salamanca), aunque llevan afincados en Valladolid desde hace más de medio siglo. Se casaron hace 58 años, cuando ambos apenas tenían 20.

"Los castellanos y leoneses somos muy tranquilos y sosegados. No tenemos esa sangre caliente, pensamos más las cosas", defiende ante este periódico Vero, como le gusta que la llamen, desde el sofá de su casa en el barrio de Pajarillos.

A su lado, Juan, quien asegura que "discutimos poco". Ellos se conocieron a los 14 años, cuando iban a la escuela. Ambos compartían camino de ida y vuelta al colegio, siendo Vero la que pasaba por la puerta de la casa de él a recogerle y después le dejaba.

"Salimos de la escuela medio de novios. Siempre íbamos en cuadrilla con los amigos, pero él siempre estaba al lado mío", recuerda Vero.

Cuando apenas tenían una veintena de años, contrajeron matrimonio y al año ya tuvieron a su primera hija, Julia. Incluso Vero se casó embarazada de ella. "Nos casamos en abril y en noviembre nació la Juli", precisa con naturalidad.

Después llegaron otros cuatro hijos, Carlos, Jesús, Laura y Sara. Para Juan, el secreto para estar tantos años juntos es tan sencillo como profundo. "Nos queremos", sentencia con tono más que claro en su respuesta.

Aunque no esconden que han tenido "baches", el camino conjunto "siempre ha predominado". "Él y yo. No hemos conocido a nadie más íntimamente. No hemos tenido ninguna racha de no vernos ni nada", añade Vero.

Los enfados en su relación eran más habituales cuando eran jóvenes, pero siempre lo solucionaban con "un abrazo, un beso y un achuchón". Para Juan, lo que más le gusta de su mujer es el amor que ella siente por él, mientras que Vero valora de su marido que es "muy alegre y dicharachero".

Pero si hay algo que destaca, es que "siempre me ha hecho sentir muy bien". "Tuve una época de estar muy gorda, 120 kilos, y jamás me sentí menospreciada", apunta Vero.

Lo confirma Juan, quien asegura que "nunca me avergoncé de la gordura". "Siempre me ha puesto en primera línea de todo", recalca ella con orgullo.

Ambos se emocionan al hablar el uno del otro, sobre todo cuando son preguntados sobre si entenderían su vida sin su pareja. "Cómo nos vamos a separar", se pregunta Juan. "En ningún momento hemos llegado a intentar irnos cada uno por su lado", añade Vero.

Vero es "lo más importante de la vida" para Juan, apunta con la voz entrecortada, y Juan ha sido "lo más" para Vero. "Nos emocionamos cuando hablamos de estas cosas porque en el fondo está el cariño y el amor que nos hemos tenido toda la vida", sostiene ella mientras se levanta las gafas para secarse una lágrima.

Concibieron su vida juntos y así sostendrán su relación para siempre. Ellos son uno de los ejemplos de por qué la estadística de divorcios en Castilla y León es la más baja de España. "Ni en broma", zanja ella sobre si se imagina la vida sin Juan.

Ángela y José

Ella, natural de Castronuevo de los Arcos. Él, de Cazurra, donde viven actualmente, a pocos minutos de Zamora capital. Ángela Asensio y José Pérez han celebrado este pasado 20 de marzo sus bodas de oro. Es decir, 50 años de matrimonio fruto de un amor que surgió durante un baile en el pueblo de ella.

José y Ángela junto al párroco celebrando sus bodas de oro en Cazurra (Zamora)

José y Ángela junto al párroco celebrando sus bodas de oro en Cazurra (Zamora)

Cuando tenían 20 años Ángela y 26 José, coincidieron en las fiestas de Castronuevo y después se volvieron a ver en Zamora. A día de hoy, Ángela acaba de cumplir 74 años y José tiene 80.

"Lo primero es el respeto el uno al otro. Cariño, amor y comprensión", apunta Ángela sobre el secreto de su matrimonio. Son padres de mellizos, que ahora con 49 años están casados y tienen su familia, lo que hace que su madre esté "muy feliz". "Si ellos están bien, nosotros también", incide.

La comunicación es la base de su relación. Ante momentos de "encabronamiento", ella opta por "callar" y luego ya, hablar. "A mí me gusta hablar, si tengo razón que me la dé él y si la tiene él, que me la quite", explica Ángela.

A fin de cuentas, la solución para ellos siempre pasa por "llegar a un acuerdo sobre tema" que ha originado esa confrontación. Sobre su marido, ella destaca que es "un hombre muy formal, muy trabajador, de pocas palabras pero muy leal". Además de "muy buena persona".

Al igual que Juan y Vero, Ángela no concibe una vida sin su marido. "Yo estoy en un grupo de teatro y a veces hacemos excursiones. A él no le gusta viajar y yo pues sí me voy. En esos días se echa de menos, sobre todo cuando llega la noche", relata.

En el caso de José, según explica ella, se siente "perdido" cuando falta Ángela. La explicación de esta zamorana sobre que Castilla y León sea la región donde menos divorcios coincide con la creencia generalizada de los expertos.

Ángeles y José celebraron junto a toda su familia sus 50 años de casados el pasado fin de semana

Ángeles y José celebraron junto a toda su familia sus 50 años de casados el pasado fin de semana

"Está envejecida y cuando han pasado unos años, los divorcios como que no. Lo único que quieres es vivir tranquilamente con la pareja que has escogido en su día y nada más. Si hubiera gente más joven habría más divorcios porque hoy la juventud es completamente diferente a los años 70 y 80", sentencia.

Loli y Gonzalo

Dolores Arnaz (72 años), Loli para quien la conoce, y Gonzalo Rodríguez (73) cumplirán el próximo mes de julio 50 años de casados. Se conocieron cuando él era camarero en la antigua cafetería Risco de la calle Santiago de Valladolid y ella empezó a trabajar allí fregando platos. "Y de ahí salió un matrimonio".

Gonzalo y Loli celebrarán en julio sus bodas de oro

Gonzalo y Loli celebrarán en julio sus bodas de oro

Gonzalo se marchó después a trabajar a otro establecimiento y Loli hizo lo propio en Galerías Preciados, pero esto no les separó. "Me van a dar una medalla", bromea entre risas ella.

Son padres de dos hijos de 49 y 45 años. Loli cree que quien se divorcia es porque "no se soportan o no tienen educación para convivir en matrimonio", pues se debe ser "muy constante y consciente de lo que implica".

Pero no cree que sea correcto "lo que dijo el cura de hasta que la muerte os separe porque si se llevan mal lo mejor es dejarlo".

Pero no es su caso. Además, cree, al igual que en los casos anteriores, "a nuestra edad hay poca gente que se divorcia". Para Loli, su generación ha crecido "en otra historia y lo tenemos ahí como que tenemos que estar juntos".

"El caso es que nos queramos porque después de tantos años el amor este que te recorre por el estómago no es, pero es un cariño el que tienes", añade.

Su truco también es el respeto mutuo. "Dejarnos ser libres el uno al otro. Si yo me quiero ir de viaje y él no, pues me voy. Ya no es lo de nuestros padres que no podían ir a ningún sitio, nosotros sí podemos", aclara.

Loli y Gonzalo el día de su boda.

Loli y Gonzalo el día de su boda.

Ante los enfados, Loli señala que "a los dos días nos contentamos". El perdón es el ingrediente para solventar estas situaciones. "Hay que saber estar en pareja y luego tienes unos hijos y hay que respetar eso", apunta.

De su marido, destaca que es "un hombre muy bueno y muy trabajador" que "siempre se ha preocupado por su familia". Ella tampoco se ve sin él en un futuro. "¿Para qué?", se pregunta, además de valorar que tanto ella como él tienen libertad y una vida conjunta que ya no quieren separar.

Loli y Gonzalo. Vero y Juan. O Ángeles y José. Tres historias de matrimonio eterno que explican, de alguna forma, la idiosincrasia de una Castilla y León dividida en lo territorial, pero no en el amor.