Sociedad La Audiencia Provincial de Valladolid ha desestimado el recurso de apelación presentado por el excapellán de la iglesia de Las Angustias de la capital, O.F.L, y ha confirmado por lo tanto la condena a tres años de prisión por un delito de ciberacoso sexual a menor de 16 años en concurso real con otro delito de abuso sexual a menor de 16 años.Según han informado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, la Audiencia Provincial ha fallado en segunda instancia y ha confirmado la sentencia impuesta contra el expárroco a primeros del pasado mes de febrero.La Audiencia de Valladolid impuesto una condena de tres años de cárcel al excapellán de la iglesia de Las Angustias, O.F.L, por un delito de corrupción de menores con concurso con otro de abusos sexuales sobre una menor de 13 años a la que envió varios vídeos muy subidos de tono, uno de ellos masturbándose.En concreto, el tribunal condenó al religioso a un año de prisión por el delito de ciberacoso y a dos por abuso sexual a una menor de 16 años --Fiscalía pedía cuatro por abuso y corrupción de menores--, junto con su inhabilitación especial para cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido, que conlleve contacto regular con menores, por tiempo de trece años de cumplimiento simultáneo.También procedió imponer al acusado la prohibición de acercarse a la menor a una distancia no inferior a 500 metros y durante diez años, como el comunicarse con ella por cualquier medio y por el mismo tiempo.Se impuso igualmente al acusado la medida global de libertad vigilada durante seis años, después de la duración de la pena privativa de libertad, junto con la prohibición de desempeñar determinadasactividades que puedan ofrecerle o facilitarle la ocasión para cometer hechos delictivos de similar naturaleza y la obligación de realizar un curso de educación sexual.En cuanto a la vía de la responsabilidad civil, el tribunal acordó la reserva de las acciones correspondientes en favor de la menor y de su representante legal.Contra esta sentencia en segunda instancia cabe recurso de casación, que podrán prepararse en esta misma Sala dentro de los cinco días siguientes al de su última notificación para su interposición ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Confirmada la sentencia que condena a un cura de Valladolid a tres años de cárcel por abuso sexual y ciberacoso a una menor

3 mayo, 2021 10:44

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) desestimó el recurso de apelación y confirmó con ello la sentencia de la Audiencia Provincial de Valladolid del pasado 8 de febrero, por la que se condenaba a tres años de cárcel a un sacerdote como presunto autor de los delitos de abuso sexual y ciberacoso a una menor de 16 años, mientras ejercía sus labores sacerdotales en la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias de la capital vallisoletana.

El alto tribunal autonómico asegura en la sentencia, a la que ha tenido acceso Ical, "no compartir el alegato" de la defensa del párroco, que aludía a que la pena impuesta "vulnera el principio de proporcionalidad", puesto que el TSJCyL entiende que la sentencia "adecúa el reproche penal a la conducta enjuiciada y las circunstancias del autor de la misma", por lo que la confirma.

Los hechos se remontan a diciembre de 2019, cuando el sacerdote se puso en contacto con la menor, entonces de 13 años de edad, y su madre, ambas de nacionalidad rumana, para entregarle pequeñas cantidades de dinero al acudir esta habitualmente, junto a su madre, a la puerta de la iglesia para solicitar ayuda económica a los feligreses.

En un momento dado, la madre de la menor facilitó al párroco su número de teléfono, si bien el terminal era utilizado frecuentemente por la menor, por lo que se entablaron, a partir del 21 de diciembre de 2019, conversaciones de índole sexual entre el párroco y la menor a través de mensajes de la aplicación WhatsApp hasta el 6 de enero de 2020, quedando constancia de que el párroco conocía la edad de la menor.

Progresivamente, los mensajes enviados por el acusado adquirieron caracteres más personales, al preguntar a la menor qué ropa se ponía para dormir, el tamaño de su pecho, la talla de su sujetador, qué postura sexual le gustaba, o estableciendo la posibilidad de mandarse recíprocamente fotos desnudos, entre otras cuestiones.

A través de estas conversaciones vía WhatsApp, el acusado insistió en verse a solas con la menor en el domicilio de esta aprovechando que su madre se encontraba ausente, para verla desnuda o mantener relaciones sexuales con ella, consiguiendo asimismo fotos y vídeos de la menor vestida, en bikini, en ropa interior o incluso desnuda, y remitiendo a su vez a la menor contenido sexual explícito.

El 2 de enero, el acusado quedó en verse con la menor a la puerta de la iglesia, donde la agarró para tocarle las nalgas, circunstancia que quedó probada posteriormente al referirse a ella el párroco en varias ocasiones en sus mensajes de WhatsApp. Tras ello, la menor pidió al cura 100 o 200 euros mensuales para poder comprar una casa a su madre, a lo que el acusado se negó, por lo que la joven le dijo que su madre se había enterado de las conversaciones mantenidas entre ellos y que, si no le daba el dinero, avisarían a la Policía.

Al no prestarse el párroco a ello, la mujer y la menor acudieron a dependencias policiales el 10 de enero de 2020 para contar su versión de lo ocurrido y exhibir el contenido de uno de los vídeos sexuales enviados por el párroco, si bien no denunciaron los hechos. Al ser estos, no obstante, constitutivos de delito, el fiscal interpuso la denuncia el 11 de enero de 2020, por lo que se procedió a la intervención del teléfono y el volcado de su contenido para la investigación.

Por todos los hechos descritos, la Audiencia Provincial de Valladolid procedió a condenar al acusado, como autor criminalmente responsable de un delito de ciberacoso sexual a menor de 16 años y de otro de abuso sexual a menor de 16 años, a las penas de un año de prisión por el primer delito y otros dos años por el de abuso sexual, imponiéndose además la prohibición de aproximarse a la menor a una distancia no inferior a 500 metros y la prohibición de desempeñar determinadas actividades que puedan ofrecerle o facilitarse la ocasión para cometer hechos delictivos de similar naturaleza.

También se inhabilita al párroco a realizar cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido, que conlleve contacto regular con menores por un tiempo de cinco años y la obligación de realizar un curso de educación sexual, circunstancias todas ellas ahora confirmadas por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.