Sociedad Señala que las personas que tienen síntomas alérgicos a día de hoy es debido a los cipreses y cupresáceas, dado que el resto de niveles “no son relevantes”, quien detalla que son todos aquellos que se recortan en forma de setos en zonas residenciales o jardines, además de los citados cipreses, por ejemplo.Ante las posibles previsiones, reconoce que “es muy pronto para saber cómo va a ser la primavera, pero teniendo en cuenta que se han producidos abundantes lluvias, sumadas a las precipitaciones en forma de nieve, se espera una temporada potente a nivel de cantidad de polen”.Aun así, Cabrerizo puntualiza que el uso de las mascarillas va a producir un efecto positivo.

Castilla y León sufre las alergias a las cupresáceas

20 febrero, 2021 14:40

David Herrero / ICAL

Picor de nariz, secreción nasal, estornudos y escozor en los ojos comienzan a ser los invitados indeseados para muchas personas. Aunque la primavera todavía no ha llegado, las alergias a las cupresáceas – ciprés y sus derivados- hacen acto de presencia en Castilla y León, con Palencia, Valladolid, Salamanca, Segovia y Ávila en nivel moderado (naranja), entre 26 a 50 granos de polen por metro cúbico, mientras que las provincias restantes se localizan en nivel bajo, según el mapa de previsión para este fin de semana del Sacyl.

“No se han adelantado las alergias. Todos los años, antes de venir los pólenes fuertes relacionados con las gramíneas, que suelen ser en abril, mayo y junio, tienen cabida aquellos procedentes de los árboles, ya que polinizan mucho antes”. Es decir, las cupresáceas, afirma a la Agencia Ical la jefe del servicio de Alergología del Complejo Asistencial de Palencia, la médico Susana Cabrerizo.

En diciembre comienzan a tener efecto en Madrid, mientras que en Castilla y León se retrasan hasta los meses de enero y febrero. “Están callados mientras el tiempo es malo, pero siempre hay alguna semana de febrero que comienza a salir el sol y provoca que broten, que es lo que ha ocurrido la semana pasada”.

Señala que las personas que tienen síntomas alérgicos a día de hoy es debido a los cipreses y cupresáceas, dado que el resto de niveles “no son relevantes”, quien detalla que son todos aquellos que se recortan en forma de setos en zonas residenciales o jardines, además de los citados cipreses, por ejemplo.

Ante las posibles previsiones, reconoce que “es muy pronto para saber cómo va a ser la primavera, pero teniendo en cuenta que se han producidos abundantes lluvias, sumadas a las precipitaciones en forma de nieve, se espera una temporada potente a nivel de cantidad de polen”.

Aun así, Cabrerizo puntualiza que el uso de las mascarillas va a producir un efecto positivo. “Igual que protegen de la transmisión del coronavirus y de la gripe, también va a impedir que el polen no penetre tanto en las vías respiratorias”. De esa forma, los pacientes, en ciertos casos, estarán menos afectados, asevera.

Recomendaciones

En Palencia, al ser una zona fría, “no suele haber problemas hasta el mes de mayo, ya que las épocas más críticas suelen ser en mayo y junio”. Aun así, puede adelantarse a abril o posponerse hasta julio, si no llega a hacer el calor suficiente para que se sequen las gramíneas, que son las que mayores problemas producen en la provincia, subraya a Ical.

A mayores de las gramíneas y las citadas cupresáceas, que es un polen “más agresivo”, se suma la maleza y la aparición de los olivos, plantados con un destino ornamental. No obstante, apunta que es importante seguir una serie de pautas para minimizar el impacto entre los pacientes diagnosticados con alergia al polen.

Entre las recomendaciones, traslada que deben viajar en su vehículo con las ventanillas bien subidas, con filtros antialérgicos en el coche, que solo se ventile la casa entre cinco o diez minutos al día y elegir los momentos más adecuados para abrir las ventanas, entre otras pautas.

La jefe del servicio de Alergología desgrana que, una vez realizado el estudio, se aconseja a las personas afectadas que no tengan contacto con los pólenes, “aunque sea una utopía”, y aplicar un tratamiento sintomático o la administración de una vacuna, según la valoración del especialista.