Desfile procesional de la Hermandad de Jesús Yacente

Desfile procesional de la Hermandad de Jesús Yacente JL. Leal Ical

Zamora

Lo que no sabías de la Semana Santa de Zamora: estas son todas sus tradiciones y curiosidades

La Semana Santa de Zamora no se puede explicar. Hay que vivirla

23 marzo, 2024 07:00

Zamora despierta hoy, 23 de marzo, con la llegada de su momento más esperado: la Semana de Pasión. La ciudad bañada por las orillas del Duero cuenta con una Semana Santa cuyas raíces se remontan al siglo XIII. Así, Zamora se prepara para sumergirse en una tradición que ha conservado con devoción a lo largo de los siglos: la austeridad, la oración y el silencio son los pilares que sostienen esta Pasión.

Las calles más antiguas de la ciudad se impregnan de un aura de misticismo y fervor. Las piedras, testigos mudos del paso del tiempo, son iluminadas por la suave luz de los faroles y las velas, mientras el ir y venir de miles de cofrades y hermanos llena cada rincón con un fervoroso sentimiento de fe.

La Semana Santa de Zamora trasciende fronteras, convirtiendo a la ciudad en un centro de peregrinación que quintuplica su población. Sin embargo, en medio de esta efervescencia, un profundo silencio lo envuelve todo, otorgando un ambiente único y solemne a esta celebración.

La Semana Santa de Zamora goza desde 1986 del reconocimiento de Interés Turístico Internacional, lo que la convierte aún más atractiva para visitantes de todo el mundo. El acontecimiento religioso se mezcla con la vertiente cultural y social, y así caminan de la mano fe y tradición, encuentro y fervor, arte y devoción. Destaca la puesta en escena de los desfiles procesionales así como la calidad de los pasos y las tallas, obra de ilustres y prolíficos imagineros como Mariano Benlliure y Ramón Álvarez, entre otros.

Unas magníficas tallas que este año no lucirán como habitualmente en el Museo de Semana Santa, derruido para su nueva construcción a lo largo de los próximos tres años. Como alternativa a esta obra, la Junta Pro-Semana Santa y el Ayuntamiento de Zamora han instalado dos carpas de hormigón y hierro en la plaza de Claudio Moyano y la plaza de San Esteban. Allí descansarán buena parte de los pasos de las 17 cofradías de la capital cuyos desfiles copan todo el interés de la Semana de Pasión.

También serán atípicas este año hasta cuatro procesiones por las obras del puente de Piedra, que se prolongarán también durante más de ocho meses. Así que han tenido que buscar rutas alternativas el traslado procesional del Nazareno de San Frontis del Jueves de Dolores; la Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús de Luz y Vida, el Sábado de Dolores; la Cofradía de Jesús del Vía Crucis el Martes Santo, cuando se produce la emotiva despedida entre el Nazareno y la Virgen de la Esperanza; y, finalmente, la Cofradía Virgen de la Esperanza, el Jueves Santo, que sí celebrará su fotogénica subida por la calle Balborraz.

Los días centrales de la Semana Santa zamorana concentran momentos memorables como el Juramento del Silencio o la austera procesión de las 'Capas Pardas', el Miércoles Santo; el canto del Miserere en la procesión de Jesús Yacente, en la noche del Jueves Santo, la madrugada del Viernes Santo de la Cofradía de Jesús Nazareno, la solemnidad del Santo Entierro en la tarde del Viernes Santo y la explosión de alegría y de flores del Domingo de Resurrección, entre muchos otros.

También tiene un lugar especialmente destacado su gastronomía, que se entrelaza con los propios ritos religiosos y culturales de la Pasión. Por ejemplo, nunca faltarán las reconfortantes sopas de ajo durante la estación de la Madrugada del Viernes Santo en la avenida Tres Cruces, durante la procesión de la Cofradía de Jesús Nazareno.

Lo mismo ocurre con las almendras garrapiñadas, que forman parte de los desfiles procesionales en forma de regalo para los 'hermanos de acera', es decir, todos aquellos que con paciencia esperan el paso de las procesiones. Es costumbre que los cofrades entreguen una pequeña bolsita de este irresistible dulce al público que acude a ver las procesiones. Y como no, el Domingo de Resurrección también es aplicable a los estómagos, que 'resucitan' y retoman fuerzas tras una semana muy ajetreada con el calórico 'dos y pingada'. Un playo que consiste en dos huevos fritos, dos o tres magras de cerdo pasadas por la sartén y pan.

Las hermandades penitenciales alfombran la noche con sus pies descalzos, y el canto gregoriano acude, a menudo, al clamor de los rezos. Es imposible resumir la impresionante riqueza de la Semana Santa de Zamora. Es todo emoción. Hay que vivirla