Los gaiteros gallegos en la Plaza Mayor de Valladolid, este domingo

Los gaiteros gallegos en la Plaza Mayor de Valladolid, este domingo

Valladolid

El mágico sonido de las gaitas conquista Valladolid: un desfile lleno de tradición en el Día de Galicia en Castilla y León

Más de 300 gaiteros y folcloristas, llegados desde distintos puntos de la Comunidad, han invadido las calles con el sonido inconfundible de las gaitas, el colorido de los trajes tradicionales y el eco alegre de las muñeiras.

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Este domingo, Valladolid se ha convertido en el corazón de Galicia. Más de 300 gaiteros y folcloristas, llegados desde distintos puntos de Castilla y León, han invadido las calles con el sonido inconfundible de las gaitas, el colorido de los trajes tradicionales y el eco alegre de las muñeiras.

La capital vallisoletana ha acogido, por primera vez en siete años, el Día de Galicia en Castilla y León. Desde primera hora, la Sala Borja ha vibrado con la energía de las agrupaciones participantes.

Bandas de gaitas y grupos de baile de las Casas de Galicia de Valladolid, Burgos, Miranda de Ebro, Ponferrada y Salamanca han llenado el espacio con interpretaciones llenas de alma.

El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y la concejala de Turismo, Eventos y Marca Ciudad, Blanca Jiménez, han presidido el acto y han podido disfrutar de primera mano de la fuerza de esta cultura hermana.

Pero el verdadero espectáculo ha llegado a las 13:00 horas, cuando un auténtico río humano y musical ha partido de la Plaza de la Universidad hacia la Plaza Mayor.

Una atmósfera casi hipnótica

Cientos de gaitas sonando al unísono, pandereteiras marcando el ritmo con sus manos expertas, bailarines y bailarinas girando con sus faldas y chalecos bordados, y un público que se detenía en seco, teléfono en mano, para inmortalizar el momento.

Las calles históricas de Valladolid, normalmente transitadas por turistas y locales apresurados, se han transformado en un escenario vivo de la Galicia más auténtica.

El sonido grave y penetrante de las gaitas rebotaba contra las fachadas de piedra, creando una atmósfera casi hipnótica. Muchos viandantes, sorprendidos, se han sumado al cortejo improvisado o han aplaudido desde las aceras.

Un remedio contra la morriña

Para los gallegos residentes en Castilla y León, este día va más allá de la fiesta. Es un remedio colectivo contra la morriña, un recordatorio de que la identidad no se diluye con la distancia.

La recepción en el Ayuntamiento de Valladolid

La recepción en el Ayuntamiento de Valladolid

La gaita, ese instrumento que muchos definen como el corazón de Galicia, ha vuelto a demostrar por qué es mucho más que música: es memoria, es resistencia y es orgullo.

Al finalizar el desfile, las agrupaciones han sido recibidas en el Ayuntamiento, donde se han cerrado los actos con un intercambio de regalos y un ambiente de hermandad que se respiraba en cada abrazo.

Valladolid, por unas horas, ha dejado de ser solo la capital del Pisuerga para convertirse en un pedazo de Rías Baixas en el corazón de la meseta. Y las gaitas, incansables, han seguido sonando hasta que el eco de la última nota se ha perdido entre los soportales de la Plaza Mayor.