La profesora vallisoletana Alicia Vaca durante la preparación de cajas con víveres para las familias que viven bajo la amenaza del ICE en Minneapolis

La profesora vallisoletana Alicia Vaca durante la preparación de cajas con víveres para las familias que viven bajo la amenaza del ICE en Minneapolis

Valladolid

Alicia, profesora en Minneapolis: "Oí los disparos que mataron a Alex Pretti, yo soy inmigrante y tengo miedo"

La docente relata, en una entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León, las dramáticas consecuencias de la operación del ICE de Donald Trump, que ha dejado dos muertos, y las duras experiencias que ha vivido en primera persona.

Más información: Alex Pretti y Renee Good no son casos aislados: la 'ICEtapo' de Trump arrastra ya 40 muertes desde que regresó al poder

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En las calles de Minneapolis, la ciudad santuario que desafió durante años las políticas migratorias federales, el segundo mandato de Donald Trump en la Casa Blanca ha desatado una de las operaciones de deportación más masivas de la historia. Desde finales de 2025, miles de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) han tomado barrios enteros en la Operación Metro Surge, con más de 4.000 detenciones en Minnesota y dos muertes confirmadas de ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales.

Redadas nocturnas y mensajes de alerta entre comunidades inmigrantes han convertido la vida diaria en una fuente constante de temor, vaciando aulas, consultas médicas y negocios. El Gobierno de Estados Unidos defiende que la operación ha sacado de las calles a miles de "criminales peligrosos", pero para muchos residentes el saldo es otro: familias rotas y una sensación de ocupación en una ciudad que se resiste a ceder. Minneapolis se ha convertido en el símbolo más visible del pulso entre Trump y las comunidades que se niegan a rendirse.

La profesora vallisoletana Alicia Vaca, de 34 años, que trabaja y reside desde hace años en el área de Minneapolis ha sido testigo de primera mano de esta situación de auténtico terror en la ciudad. Esta docente atiende a EL ESPAÑOL de Castilla y León y explica las consecuencias del regreso de Trump, el dramático impacto de la operación del ICE en la ciudad para las comunidades inmigrantes y el miedo generado tras los dos asesinatos, uno de los cuales tuvo lugar en el barrio en el que reside.

Una comunidad acogedora

Alicia Vaca llegó a Minneapolis por primera vez en el año 2017 para realizar un lectorado a través del programa Amity y su llegada a la ciudad marcó un antes y un después en su vida. "No se podía elegir destino, entrabas en una bolsa y los institutos elegían al candidato que más les convenciera. Así en el 2017 llegaba por primera vez al instituto en el que trabajo actualmente. Ese instituto, con esa comunidad educativa, marcó un antes y un después en mi carrera y fue aquí donde decidí que quería dedicarme a la docencia", comenta Vaca.

La vallisoletana hace hincapié en que no viviría en los Estados Unidos si no fuese en Minneapolis y en el lugar en el que trabaja hoy en día y se muestra "muy agradecida" tanto a la ciudad como a la comunidad, que la acogió desde el primer momento. "Sobre todo a mis familias de acogida, con las que tengo la suerte de seguir en contacto y que son mi contacto de emergencia aquí", añade.

El regreso de Trump

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, tras su victoria en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre de 2024, comenzó a complicar la situación de esta docente en Estados Unidos. "Justo coincidió que tuve que renovar mi visa tras la victoria de Trump. Normalmente en ese proceso, si nada cambia respecto a tu estatus legal, lo único que se necesita es mandar el pasaporte a la embajada para que pongan el nuevo sello de la visa, pero esta vez tuve que ir a la embajada a realizar una entrevista", recuerda.

Vaca señala que, además, las tasas subieron y que cuando tuvo que renovar su carné de conducir, que se encuentra asociado a su visa, tardó "más de un mes" en lograr la validación. "Cada semana me llegaba una carta a casa alegando que mis datos no eran correctos si ponían mi primer apellido como middle name y mi segundo como primero, por ejemplo−. No es la primera vez que renuevo el carné de conducir así que sé que en las anteriores experiencias el proceso era más rápido y eficaz, tan solo en una semana tenía el nuevo carné en casa", añade.

La llegada del ICE

Unas complicaciones que se incrementaron tras el inicio de la Operación Metro Surge a finales de 2025, que supuso la llegada de miles de agentes del ICE a la ciudad con el propósito expreso de detener a inmigrantes indocumentados y deportarlos, en el marco del endurecimiento de la política migratoria en el país por parte del Gobierno de Trump.

"Desde finales de noviembre que empezamos a notar su presencia, pero realmente yo creí, inocente de mí, que a finales de diciembre se marcharían. Este año fue la primera vez que había preparado una excursión que tuvimos que cancelar por no querer poner en riesgo a nuestros estudiantes porque realmente no sabíamos a qué atenernos", asegura.

Vaca señala que ese también fue el momento en el que empezó a llevar siempre su pasaporte con ella. "A principios de diciembre el miedo era sobre si el ICE te pararía o no, ahora, con más de 3.000 agentes federales desplegados entre Minneapolis y Saint Paul, cifra que supera el número de efectivos de ambas policías, el miedo es sobre cuándo lo va a hacer", afirma rotunda.

"No vienen a clase por miedo"

La profesora vallisoletana reconoce que su vida en Minneapolis gira en torno a su comunidad educativa. "Como les digo a mis estudiantes, los veo más a ellos que a mis padres", comenta. Y denuncia la terrible situación para muchos de ellos tras el inicio de la Operación Metro Surge en la ciudad.

"Ellos son mi familia, la razón principal por la que sigo aquí y ahora mismo la mayoría de ellos no están viniendo a clase por miedo. Desde coches con las lunas tintadas y sin matrículas merodeando alrededor de las propiedades de la escuela, presencia en las paradas de los autobuses o más directamente llamando a las puertas de sus casas, mis estudiantes, y sus familias se han visto privados de los derechos más básicos", lamenta.

Vaca hace hincapié en que su instituto "no es ni muy grande ni muy pequeño" pero que a la vuelta de las vacaciones de Navidad, durante la primera semana, faltaron "la mitad de los estudiantes" y que esto "ha sido un continuo". "Mis clases, que normalmente están por encima de la ratio, mi media es 30 estudiantes, se vieron reducidas a entre 7-10 estudiantes y a alumnos a los que no les he visto desde diciembre. Los echo mucho, mucho de menos", apunta.

Padres de alumnos detenidos

A raíz de esta situación, en el centro docente en el que imparte clases esta profesora vallisoletana utilizan un sistema híbrido. "Damos las clases en persona para aquellos que vienen y tareas online y por Google Meet para aquellos que están en casa. Esto es un poco improvisado pero estamos trabajando para establecer un sistema a largo plazo por si la ocupación continua", señala.

Vaca reconoce tener miedo aunque asegura no ser un objetivo prioritario del ICE por no encajar en su perfil racial de inmigrante hispana. "Yo soy inmigrante aquí y tengo miedo incluso siendo consciente de que no soy el target principal del ICE porque no encajo en su perfil racial de inmigrante hispana. Sé que mis compañeras y amigas latinas también, además, algunas son madres y su preocupación es doble", asegura.

Y denuncia que los agentes se han llevado a padres de sus estudiantes al centro de detención de El Paso. "Sé de casos que se han llevado al padre y luego lo han dejado volver a casa, eso sí golpeado, y también se llevaron al hermano de un amigo", lamenta.

Las protestas masivas

Esta profesora vallisoletana se ha implicado de forma activa en las protestas contra la "ocupación" del ICE y subraya el sentimiento de comunidad. "El día que se convocó la huelga varias compañeras y yo fuimos juntas a la manifestación, pero ya había acudido a otras anteriormente y siempre he salido con energías recuperadas y cierta esperanza. Es alentador ver que compartes sentido común con miles de personas y que la mayoría de las personas entienden que hay una cosa llamada derechos humanos que deben aplicarse a todo el mundo", afirma.

Con todo, se muestra convencida de que la huelga "debería haber sido convocada mucho antes" y que "tendría que hacerse una a nivel nacional". "Aunque había protestas 'No King' estas se limitaban a pararse en los puentes peatonales sobre la autovía con carteles de protesta y ya, entonces a mi mente 'europea' le costaba entender que la reacción a lo que estábamos viviendo fuera tan naif", comenta.

La docente asegura que el impacto de las protestas ha sido "positivo" y que el ambiente "siempre ha sido pacífico, tratando de evitar que se demonicen". "Entendemos el juego de Trump, que desde un principio ha amenazado con convocar el Insurrection Act, que le permitiría desplegar el ejército en nuestro estado, por tanto, las organizaciones, así como los alcaldes y el gobernador han hecho un llamamiento al ejercicio de la protesta pacífica", señala.

Además, apunta que ha acudido a entrenamientos para convertirse en observadora aunque la organización le recomendó que no ejerciera dado que no es ciudadana estadounidense. "Así que mi forma de ayudar es hacer donaciones al banco de alimentos que la comunidad educativa de mi instituto ha organizado para mandar a las casas de aquellos que no pueden salir, ayudar a la preparación de esos envíos, contacto con las familias acerca de estos recursos y vigilar el acceso de las puertas de mi instituto a la hora de la entrada y de la salida", afirma.

Los asesinatos del ICE

El pasado 7 de enero llegaría un momento crítico en la Operación Metro Surge en Minneapolis: el asesinato a tiros de la ciudadana estadounidense de 37 años Renée Good por parte del agente del ICE Jonathan Ross. Alicia Vaca se enteró del terrible crimen en la escuela, mientras comía su almuerzo.

"Una de mis compañeras entró en la sala de profesores con la cara desencajada y me lo dijo. La mayoría de mis compañeros son observadores y para los americanos blancos fue un duro golpe. Para mí, que he crecido escuchando 'haz turismo invadiendo un país' de los Celtas, significaba que Estados Unidos se quitaba la máscara con sus ciudadanos, el 'efecto Boomerang' de Foucault. Vi el vídeo, y realmente pensé, quizás se me ha pegado lo 'inocente' de los americanos, que con esto se lo acaban de cargar y que el ICE se retiraría", señala.

Pero esta docente se equivocaba. "No habían llegado hasta ahí para dar marcha atrás con su relato. Después fui a la vigilia en honor a Renée, y el ruido de los helicópteros sobrevolándonos me hizo pensar que quizás en ese momento entraríamos en una fase guerracivilista, pues tuve miedo de que las protestas de esa noche se radicalizaran, pero no fue así, el ambiente esa noche estuvo cargado de tristeza", recuerda.

Solo dos semanas después, el ICE sumó otra víctima mortal en Minneapolis. El también ciudadano estadounidense de 37 años Alex Pretti fue asesinado a tiros por agentes migratorios en plena calle cuando los grababa con su teléfono móvil. Este crimen golpeó especialmente a la profesora vallisoletana, ya que Pretti fue asesinado en su barrio.

"Oí los disparos"

"Yo soy muy de barrio, y lo mataron en la calle por la que paso todos los días y que está a 10 minutos andando de mi casa. Estoy segura de que oí los disparos y pensé que era mi gato que había roto algo. Llamé a mis padres llorando y temblando y tras hablar con un amigo, decidí acercarme, sentí mucha rabia", recuerda.

Y señala que no pudo encontrarse con su amigo porque habían precintado la zona y cortado varias calles. "Estaban evitando que la gente se agrupara arrojando bombas de humo, gas y no sé qué otras cosas, así que me tocó correr, aun así al día siguiente me dolía la cabeza y esa tarde mi garganta me ardió", asegura.

Vaca señala que, por la tarde-noche, durante la vigilia por Pretti, cerraron el barrio para evitar que se construyeran barricadas y que para entrar "tenías que probar que vivías allí". "También negaron este asesinato, por eso el miedo es real, yo no debería tener miedo, pago mis impuestos, tengo mi visa al día…estoy legal aquí, pero ellos no, ellos se sienten impunes y actúan en consecuencia, y eso es lo que da miedo, que no se atañen a ningún marco legal", denuncia.

Los alumnos necesitan apoyo

La vallisoletana reconoce que los asesinatos han hecho mella en los ánimos en la escuela. "Emocionalmente es duro, los que vienen, sobre todo los primeros días al ver vacías las aulas solo querían llorar y yo con ellos. Es terrible. Algunos de los que vienen, solo vienen para poder llevarse a casa comida, o porque se sienten más seguros aquí que en casa", señala.

La docente asegura que muchos "necesitan el apoyo emocional". "Oyen a sus padres hablar de regresar a un lugar que muchos de ellos no conocen, o ven que sus padres no van a trabajar… o que tienen a algún familiar escondido y me vienen y me preguntan qué cuándo se va a acabar y a mi se me rompe el corazón porque yo no tengo respuestas", apunta.

Vaca recuerda que el día después del asesinato de Renée Good "faltaron muchos más" y que las directrices de la escuela fueron que dieran clase normal, algo que la indignó. "Me enfadé porque el problema estructural que tiene este país con la normalización de la violencia es terrible. No se puede dar clase normal, y mucho menos de Ciencias Sociales, cuando el Estado asesina a una ciudadana que está ahí protegiendo al resto de la población, así que simplemente me dedique a contestar una a una a todas sus preguntas y a llamar al fascismo por su nombre", señala.

Más protegida "por ser blanca"

Esta profesora asegura no sentirse más protegida por ser europea, sino "por ser blanca". "Sé que si me ven por la calle no se van a imaginar que soy hispana, si me paran y oyen mi acento sí, pero de primeras como su objetivo es racista, tengo el privilegio de tener la tez blanca y los ojos verdes. Otra persona, por ejemplo mi hermano que es más moreno, sí que podría encajar en ese perfil racial y tendría que tener mucho más cuidado", afirma.

Y asegura que los agentes del ICE "están secuestrando gente que es ciudadana de los Estados Unidos y que en el momento de su detención llevaban el pasaporte encima" solo por tener "rasgos latinos". "Los procesos legales se han alargado y encarecido. Pero es probable que pueda renovar mi visa porque soy europea, porque mi pareja, que es mexicana, ahora mismo está en México porque su visa fue denegada", lamenta.

Cambiar las rutinas

Alicia Vaca apunta que ha tenido que cambiar sus rutinas ante las redadas de la policía migratoria de Trump y relata duras experiencias que ha vivido en primera persona. "Ahora no conduzco mi coche, todos los días me llevan y me traen. El ICE usa lectores de matrículas y un día cuando volvía a casa, me siguieron, simplemente porque tengo dos apellidos y estos son hispanos. Pasé por delante de un coche aparcado en el cual no había reparado y nada más pasarlo salió detrás de mí", recuerda.

Y asegura que el coche "tenía todos los cristales tintados, incluso el delantero" algo que es "completamente ilegal". "No pude ver a la persona o personas que iban dentro, y estuvo siguiéndome unos 10 minutos hasta que salí a la autovía. Cuando al día siguiente se lo comenté a mis compañeras, me dijeron que probablemente fue el ICE ya que existen maneras de saber si una matrícula corresponde a ellos o no, el caso es que entre mis amigos, no he sido la única a la que le ha ocurrido", señala.

En otra ocasión, vivió una desagradable situación almorzando con unos compañeros. "Fuimos a un restaurante mexicano cercano y mientras comíamos el ICE se personó en el parking e intentó entrar. Como esto no es la primera vez que ocurre, ya había un observador en la puerta, y la puerta estaba cerrada", señala.

En ese momento, recuerda que tanto ella como otra compañera latina se asustaron "muchísimo". "Nuestros compañeros nos sacaron rápido del establecimiento en coches separados y nos llevaron al instituto de vuelta, al ver que el coche en el que venía mi compi no llegaba entré en pánico pensando que la habían interceptado", apunta.

También relata una experiencia al ir al supermercado. "El más cercano a mi casa está a cinco minutos andando y a tres en coche, decidí ir en coche porque llevaba dos semanas parado con temperaturas de entre -30 y -23… y no quería que se muriese. Solo tengo que hacer tres giros para llegar a este supermercado y en el tercero vi que el ICE estaba parado en medio de la carretera, como estaba en el semáforo esperando para girar, aceleré y seguí recto unas calles más, aparqué mi coche y fui andando al supermercado", recuerda.

Y asegura que su vida "se ha visto bastante reducida" porque en Estados Unidos sin coche "no puedes hacer prácticamente nada" y menos aún con -10 grados. "Ahora dependo de que me lleven y me traigan de los sitios", insiste.

"La solidaridad es inmensa"

La docente vallisoletana asegura a EL ESPAÑOL de Castilla y León que no confía en que la situación vaya a calmarse de repente por la destitución por parte de Trump del jefe del ICE en Minneapolis, Greg Bovino. "Creo que de cara a la exposición mediática pueda calmarse, de hecho ahora mismo en las redes sociales parece que hay menos… pero no me fio de los demócratas y mucho menos de Trump", señala.

Y recuerda que el sustituto de Bovino, Tom Homan, fue "el ideólogo de las separaciones familiares y de aquellas polémicas jaulas en las que se encerró a los niños cuyos padres eran detenidos en la frontera". "Mi deseo es que se acabe pronto, pero no porque el ICE se vaya a otro estado sino por su desaparición. Muchos tienen la mirada puesta en las mid-term de noviembre y ya estamos viendo algunos movimientos de silla en las elecciones de Texas que han caído para el lado de los demócratas", afirma.

Vaca asegura que la solidaridad en la comunidad de Minneapolis "es inmensa" y que hay apoyo de sindicatos, partidos políticos, organizaciones de inmigrantes, como UnidosMN o MIRAC, de organizaciones no gubernamentales como Sunrise Movement, los propios ayuntamientos e iglesias, entre otros. "La ola de solidaridad es inmensa, en Facebook hay grupos de ayuda, chats en los teléfonos…", apunta.

Además, hace hincapié en que los minnesotanos "sienten mucho orgullo de sus valores y de ser un estado santuario, además es un estado donde la presencia sindical es fuerte".

"Es un estado que algunos llamarían woke, así que está en su idiosincrasia ayudar y colaborar y defender a su gente. Desde que llegué aquí en 2017 siempre me llamó la atención la cantidad de señales que la gente compra para poner en sus casas con el mensaje 'All are welcome here', ahora veo el mismo cartel pero han añadido la coletilla de 'excepto ICE' , me siento muy orgullosa de mis vecinos", asegura.

Una "lección" para España

Esta profesora vallisoletana asegura que en Estados Unidos hay "más impunidad policial que en España" y pone un ejemplo ilustrativo. "La primera vez que cogí un coche aquí fue el de mi padre de acogida, que, pese que durante más de cuatro meses las carreteras están congeladas, su primer y único consejo para conducir fue que si me parase la policía, sacase rápidamente la documentación, la pusiese sobre mis rodillas y apoyase mis brazos en el volante con las manos visible", comenta.

Pero asegura que, a su juicio, España "es muchísimo más racista que Minneapolis". "Tristemente me cuesta imaginar una manifestación en Valladolid en la que se cante 'Say it loud, say it clear, immigrants are welcome here' (Dilo alto, dilo claro, todos los inmigrantes son bienvenidos aquí) quizás en el País Vasco, en Barcelona puede… pero con las tensiones actuales y menos con Vox y PP azuzando el avispero es difícil de creer", lamenta.

Y envía un mensaje a los españoles. "Me gustaría decir a aquellas personas que quieren que en España suceda lo que está pasando en Minneapolis es que tengan cuidado con lo que desean, que se les puede volver en contra. Y que cuanto antes nos organicemos, mejor, que no hay que tolerar ni dar voz a ningún discurso fascista", insiste. Y recuerda que, en los procesos migratorios, "ya sea en Estados Unidos o en España o donde sea" es "muy, muy fácil, caer en la ilegalidad".

La dolorosa opción de marcharse

Vaca reconoce que se ha planteado marcharse de Estados Unidos a raíz de la situación. "Es una decisión muy dolorosa porque siento que Minneapolis es mi lugar y donde he querido construir mi vida, pero ahora mismo vivo con miedo, así que sí me lo estoy planteando. Además, mi pareja no puede entrar en el país y en el caso de que entrase, no estaría segura", señala.

Además, asegura no saber si podrá seguir viviendo allí a medio plazo. "El tipo de visa que tengo no se puede renovar más veces y el siguiente salto sería una Green Card que dudo que me concedan si sigue el Gobierno actual por mi posicionamiento político contrario a ellos, ya ha habido casos de esto", lamenta. El terrible testimonio de una profesora vallisoletana en una ciudad, Minneapolis, que se ha convertido en un auténtico símbolo de resistencia frente a las políticas migratorias de Trump.